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Tener un título no garantiza trabajar en algo relacionado con lo que uno estudió. Tres de cada cinco personas con un título de educación superior están ocupadas en trabajos que no corresponden a su área de conocimiento. El resultado es un enorme desperdicio de capital humano, tiempo y dinero.
“Estudie lo que le guste” es una frase bonita e incluso inspiradora, pero puede ser el camino a la frustración. Olvídese también del prestigio social que supuestamente consigue quien tiene un título universitario. Esa aura que adornaba a los “doctores” ya hace tiempo que se esfumó. Aquí van algunas sugerencias para decidir qué carrera estudiar teniendo en cuenta su pertinencia laboral.
El riesgo de terminar trabajando en algo distinto a la carrera elegida varía drásticamente según el área de conocimiento. Esto le ocurre a menos del 20 % de los profesionales en Medicina o Derecho: casi todos trabajan en algo afín a su formación. En cambio, más del 70 % de quienes estudiaron Economía, Desarrollo y análisis de software, Gestión financiera y bancaria o Enfermería están en empleos que no requieren los conocimientos que adquirieron. Estos desajustes ocupacionales resultan muy costosos, pues implican menores salarios y riesgos más altos de informalidad y desempleo.
Las instituciones de educación superior suelen prometer “alta empleabilidad”, pero rara vez muestran datos sólidos por programa. Desconfíe de la universidad o instituto que no pueda responderle las siguientes preguntas: ¿En qué ocupaciones específicas se están empleando los graduados? ¿Qué porcentaje trabaja en algo coherente con el título? ¿Cuántos están en la informalidad? ¿Cuánto tardan en encontrar su primer empleo formal?
Las normas del Ministerio de Educación obligan a las instituciones de educación superior a hacer seguimiento laboral de sus egresados, así que deberían poder responderle.
Además, tenga muy en cuenta la calidad académica del programa de estudios universitarios, pues eso hará una gran diferencia en sus ingresos futuros. Por ejemplo, los egresados de Economía de los programas con los puntajes más altos en las pruebas SaberPro empiezan ganando alrededor de 3,7 salarios mínimos, mientras que los egresados de los peores programas que consiguen empleo (apenas unos pocos) arrancan con 1,4 salarios mínimos.
En su caso personal, si su preparación académica no es suficiente para ingresar a una buena universidad, quizás debería pensar en una carrera técnica o tecnológica, que puede ser más corta y menos costosa. Desafortunadamente, 71 % de quienes tienen títulos técnicos o tecnológicos no consiguen un empleo acorde con sus estudios. La formación técnica puede ser una excelente vía de inserción laboral rápida, pero solo si se elige con rigor. Asegúrese que el programa que le interesa tiene vínculos estrechos con el sector productivo e incluye prácticas de aprendizaje. Lo ideal sería que las instituciones de estudios técnicos demostraran que sus egresados quedan bien vinculados laboralmente, cosa que rara vez hacen.
Tal como está el mercado laboral de los profesionales y técnicos, hay un exceso de más de dos millones de trabajadores con títulos de educación superior. Si usted no escoge con cuidado qué carrera estudiar y dónde hacerlo, lo más posible es que termine engrosando este ejército de reserva.
El país cuenta con normas que le permitirían al Ministerio de Educación clausurar los programas de estudios superiores que carecen de pertinencia laboral. Durante décadas, el SENA ha contado con ingentes recursos para formar y capacitar a los trabajadores. También hay servicios públicos de empleo cuyo objetivo es mejorar el calce entre oferta y demanda de trabajo. La eficacia de estos mecanismos deja mucho que desear, como lo demuestra el enorme desajuste ocupacional que padecen muchas profesiones.