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Emil Cioran conversó por vez primera con Albert Camus por los días de finales de los cuarenta, cuando le envió el manuscrito de “Breviario de podredumbre” a la editorial Gallimard y el libro terminó en las manos de Camus para que lo leyera y luego decidiera sobre él. Palabras más, palabras menos, Camus le sugirió a Cioran que se dedicara a escribir textos realmente intelectuales, y más adelante le insinuó que entrara de lleno “en el camino de la circulación de las ideas”, según un escrito de Piero della Biondetta en su espacio “Manual de ultramarinos”. Años más tarde, Cioran relató una y otra vez que un amigo le había dicho que lo reescribiera, y que él no solo había detestado a su consejero en ese momento y por varias semanas, sino que le había hecho caso. Lo escribió una, dos, tres y cuatro veces.
“El Breviario lo extraje de mis bajos fondos para injuriar a la vida e injuriarme”, dijo, y agregó que gracias a aquel libro había aprendido a soportarse mejor y a enfrentar la vida de otra forma. Para Cioran, el libro era y fue una explosión, una especie de liberación que le ayudó a escapar al sentimiento de opresión con el que vivía desde su adolescencia, o desde antes. Cuando lo volvió a leer, en los años 60 y 70, dijo que su visión sobre el mundo no había cambiado en esencia, que lo que sí se había transformado había sido el tono. Como antes, consideraba que pese a haber frecuentado una y mil veces a los místicos, en su fuero interior siempre había estado del lado del Diablo: “No pudiendo igualarlo en poder, he intentado igualarlo al menos en insolencia, acritud, arbitrariedad y capricho”.
Escribir siempre fue uno de sus mayores alivios, y publicar no lo era menos. Escribía para vaciarse de sí mismo, para salvarse. “Cuando se excecra a alguien hasta el punto de querer liquidarlo, lo mejor que se puede hacer es coger un folio y escribir un buen número de veces que X es un canalla, un crápula, un monstruo; tras ello, se da uno cuenta de que se le odia menos y que apenas se piensa ya en la venganza”. Antes de que a Camus le dieran el premio Nobel, dijo en varias charlas que era un “escritor menor”. Después del premio y de su muerte, admitió que había hablado muy mal de él en repetidas ocasiones, pese a que los dos consideraban que la vida no tenía mayor sentido y que coincidían en algunos otros puntos. “Y ahora siento el azote de un terrible e injustificado remordimiento”.
Cuando se enteró de la noticia, sobre las once de la noche del 4 de enero de 1960, escribió: “Albert Camus se ha matado en un accidente de coche. Ha muerto en el momento en que todo el mundo -y tal vez él mismo también- sabía que ya nada tenía que decir y viviendo tan sólo podía perder su desproporcionada, abusiva -ridícula incluso-, gloria”. Sin embargo, pasados uno días, repuesto ya del golpe y, por lo visto, de su remordimiento, anotó en sus cuadernos: “Camus, que tanto protestó contra la justicia, debería haberlo hecho contra la de su gloria, si hubiera querido ser consecuente consigo mismo. Pero eso habría sido indecente. Y seguramente él creía que su gloria era merecida”.
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Rigoberto(52132)•Hace 2 horasEn lo personal Cioran no me gusta, pues fue un escritor extremadamente pesimista y extremadamente suicida. Pero también fue un escritor incoherente con lo que decía y pensaba nunca tuvo el valor suficiente para reconocer que lo que escribía salía de sus entrañas más podridas. Lo que sí hizo fue ser un activista nazi por lo cual también lo detesté.
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Álamo(88990)•Hace 3 horasExecra, en vez de "excecra"…
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William(16260)•Hace 6 horasQue se puede decir de esta columna, y la respuestas es contundente: Maravillosa.
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Brayan Tibocha(jbw8b)•Hace 9 horasUn columnista como Ramiro Bejarano que no admite comentarios riñe con el espíritu democrático que alentó a los fundadores de EE.
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BCongote(6iy15)•Hace 10 horasHe mantenido la inquietud por el hábito del columnista de citar entre comillas importantes textos de autor sin citar alguna fuente confiable. La segunda parte de este importante periodismo, consistiría precisamente en abrirnos a los lectores nuevos caminos de aprendizaje, y eso se logra entre otros, enriqueciendo las columnas con sus fuentes.
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Tulio Claudio(70717)•Hace 11 horasCiorando por Cioran y sus lamentacionest.
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Helga66(40077)•Hace 12 horasLa envidia es humana, muy humana y la tienen en demasia los escritores y pintores.
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Mario(d84e7)•Hace 12 horasDijo Camus :" No se puede destruir todo sin desruirse a sí mismo…." (Sísifo), Cioran destructor de todo,
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Luis Belmonte(50037)•Hace 13 horasHay mejores lecturas de Camus que las de Cioran o Sartre. Éstas ignoran la herencia griega y mediterránea de la filosofía de Camus, para ello hay que leer los ensayos de El Verano.
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BCongote(6iy15)•Hace 10 horas"belmonte" se las tira de precario erudito… Su comparación, por ejemplo, produce lástima intelectual.
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Darìo(94861)•Hace 14 horasComparto los comentarios de Gines de Pasamontes, sobre Cioran el crítico desconocido.
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Gines de Pasamonte(86371)•Hace 13 horas¡Enhorabuena, Darío! Saludos.
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Gines de Pasamonte(86371)•Hace 15 horas2) Volviendo a Ciorán gran apologista del suicidio, a quien curiosamente se le olvidó suicidarse, murió de complicaciones derivadas del Alzheimer, decía que: “En cuanto a mí, he calumniado bastante al universo”. “Me disgusta el espectáculo de los premios literarios. Me disgusta el hecho de que todos los escritores hagan lo imposible para obtener uno”. Lo cierto es que, a Camus, nunca se le ha dejado de leer, seguidores y detractores del genial francés, lo seguirán haciendo.
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Gines de Pasamonte(86371)•Hace 15 horas1) El caso Ciorán vs. Camus, me recuerda al caso Fernando Vallejo vs. Gabo, Fernando. Vallejo ha expresado un profundo y público rechazo tanto hacia la obra como hacia la figura de Gabriel García Márquez. En el libro “Peroratas” (Alfaguara) del escritor Fernando Vallejo, se incluyó un escrito sobre Gabriel García Márquez, no publicado por la revista: “El Malpensante”, dirigida por tu colega Andrés Hoyos. Lo que noto en Fernando Vallejo es FÍSICA ENVIDIA muy mal disimulada.
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Gines de Pasamonte(86371)•Hace 13 horasEn efecto, Donaldo, coincido plenamente con lo que expones, agrégale a su honestidad, GENIALIDAD. Saludos.
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DONALDO(67774)•Hace 14 horasSobre la personalidad de Gabo cada quien dice lo que le viene en gana; no así respecto a su obra, que es la construcción de un genio magno. Gabo se jugó, literalmente, la vida escribiendo. Y lo hizo con honestidad suma.
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