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En el camino

Un triste payaso

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“Ni contigo ni sin ti/ tienen mis males remedio;/ contigo porque me matas,/ sin ti porque yo me muero”.

Vuelvo a esta copla tradicional española, esta vez para aludir al dilema existencial de la izquierda colombiana con respecto a su máximo líder, y la responsabilidad de Petro en el hecho de que el sheriff Abelardo de la Espriella haya llegado al poder.

Al político Gustavo Petro le agradezco que, como ciudadano, me permitió votar por un proyecto progresista que en 2022 convocó a construir un cambio. Al administrador Gustavo Petro le reconozco la estabilidad macroeconómica y la conversión del salario mínimo en salario vital. Al presidente Gustavo Petro le agradezco por materializar una sociedad incluyente, empoderando sectores históricamente marginados, negritudes, indígenas, minorías sexuales, el campesinado, artistas, estudiantes, académic_s, ambientalistas. Al ideólogo Gustavo Petro le reconozco que ante el genocidio en Gaza se haya ubicado del lado justo de la historia, y su claridad de atribuir la crisis climática a un capitalismo extractivista “a lo que dé”, como el que Abelardo estila.

Pese a la dimensión de su innegable legado, el problema aquí es que, por acción u omisión, el gobernante Gustavo Petro ―no el prohombre, no el líder mundial, esa entidad supranatural que desapareció como hombre y se convirtió en fuerza histórica y sentimiento popular― cohonestó prácticas sectarias, corruptas y clientelistas que desdibujaron su gestión, al punto que, por un efecto visceral de repudio, 12.960.166 compatriotas votaron la no continuidad del gobierno del cambio, volcándose a una opción de ultraderecha que hoy nos devuelve 100 años en la historia, a los tiempos de la umbría República Conservadora que dirigió al país entre 1880 y 1930. Ese problema y esa consecuencia se vienen escamoteando aquí.

El simple mortal Gustavo Francisco Petro Urrego es responsable de haberle permitido abusar del poder a personas cuestionadas ética y penalmente, como su hijo mayor y su exesposa, y gente de su núcleo inmediato como Laura Sarabia, Carlos Ramón González, Ricardo Roa, Olmedo López, Martha Peralta, Vladimir Fernández, Sandra Ortiz, Angie Rodríguez, Hollman Morris y Juliana Guerrero.

Pero no, el iluminado Petro no contempla responder por sus actos. La perfección no requiere autocrítica. En aras de su propia impunidad, esperando reciprocidad del Centro Democrático, él y cinco congresistas del Pacto Histórico apoyaron lo indefendible: que los procesos por las masacres de El Aro y la Granja que Álvaro Uribe tiene pendientes con la Fiscalía pasen a la Comisión de Acusaciones, o mejor, de absoluciones de la Cámara. Esa infamia también se ha escamoteado aquí.

Si a todo lo anterior se añade, primero, que en su cuatrienio Gustavo Francisco hizo méritos para ser tildado de impuntual, improvisador, despelotado, mal jefe, diletante, polarizador, un triste payaso machista súbdito de las damas; y segundo, que, de Iván Cepeda para abajo, a excepción de golondrinas como Carlos Carrillo, no se ve quien tenga intención ni capacidad de contenerlo, sucederlo, ni interpelarlo, el horizonte para la izquierda colombiana es poco halagüeño. Más que un gabinete en la sombra, lo que por ahora tenemos es una oposición a la sombra del caudillo díscolo y divinizado.

Con su desmadre y errores durante la campaña como el de insistir en una constituyente que sobre piedra había jurado no convocar, el revolucionario Aureliano Petro aupó el péndulo de la historia hacia la pesadilla abelardista. ¿Y ahora quién podrá defendernos?

Al máximo liderazgo de la izquierda tendría que llegar gente menos escindida, menos maniatada, desgastada y patética.

John Galán Casanova

Por John Galán Casanova

Poeta y ensayista bogotano. Premio nacional de poesía joven Colcultura, 1993. Premio internacional de poesía "Villa de Cox", 2009.
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Comentarios
  • Brayan Tibocha(jbw8b)•Hace 6 minutos
    Buena columna, honesta y clara. Reconoce lo bueno de petro, que lo hubo, pero también recalca sus inmensas falencias, entre ellas, la peor, su connivencia con la corrupción que había prometido desterrar. A ustedes los mamertos les hace falta una buena dosis de autocrítica y no apoyar a rajatabla a su mesías. Me puedo imaginar los calificativos de "facho" y "nazi" con el que se van a rasgar las vestiduras los petribestias que no quieren aceptar los gravísimos errores del "gobierno del cambio"
  • CAMILITO(7137)•Hace 34 minutos
    Ver los herederos de Laureano, los fundamentalistas evangélicos, los paracos de nueva generación y las culebras del establecimiento (menos Bruce), rodear y adular al insignificante filipichin, es insoportable y asqueante. No ver ,pues está desaparecido, a un progresismo callado y rayando en la indignidad, produce rabia y mucho dolor de pueblo huérfano en ciudad y territorio. Ellos en lo suyo sangre, muerte y lucro y juan pueblo ahí martirizado como borregos al matadero,que indignidad.
  • NAVY(47439)•Hace 37 minutos
    Un triste payaso acompañado de una caterva de vencejos; que futuro tan promisorio.
  • no(62473)•Hace 39 minutos
    cuando vi el titulo de la columna pense que se referia a Abelardo. No tanta diatriba contra Petro. Usted que es poeta debe dedicarse a la poesia, porque de columnista nada que ver
  • no(62473)•Hace 48 minutos
    Lo primero que hay que hacer es soltar a petro ya eso paso con hablar mal de petro no solucionamos nada. hay es que ver que hacemos con el verdadero payaso que esta en la presidencia
  • Francisco(28018)•Hace 1 hora
    De acuerdo con la columna. Un poco fuerte el titular, pero, logra su objetivo: llamar la atención. Si el Pacto Histórico quiere realmente representar a la izquierda tiene que desligarse de Petro y entregarle el liderazgo del partido a Carlos Carrillo. Demostró en la UNGRD ser un administrador metódico, transparente y eficiente.
  • Lares(24179)•Hace 1 hora
    Excelente columna. Gracias!
  • jose ignacio(33220)•Hace 1 hora
    fui petrista y deje de seguirlo por un simple hecho .¡ que personaje tan bocón ! para todo tiene una respuesta.
  • Cordillerano(64187)•Hace 1 hora
    Cada vez somos mas los que acompañamos la construcción de un proyecto político alternativo y nos identificamos con esta excelente síntesis de John Galán Casanova, a la agrego el aforismo popular: «el amor no quita conocimiento», con Petro se ganaron una elecciones pero no alcanzamos a llegar al poder para generar las transformaciones que Colombia tiene aplazadas por mas de doscientos años.
  • Mario(16018)•Hace 1 hora
    Cuando leí este titular, pensé ahí mismo que se refería L destructor Petro.
  • Mario(16018)•Hace 1 hora
    Da grima que, un columnista, de cualquier corriente política que sea, se atreva a escribir babosadas, pues valiéndose de unos subsidios para los viejos y viejas, saquearon por completo las arcas del estado. Y por mencionar solo un caso de todas las babosadas de esta columna, el aumento del tal salario vital, para nada sirvió, ya que todo aumentó den forma desproporcionada todos los artículos necesarios para vivir.
  • Ernesto Pavel(38649)•Hace 2 horas
    Absolutamente de acuerdo. Los dislates de Petro, pese a que hizo cosas importantes como las que indica el artículo, nos tienen hoy sumidos en esta espiral autoritaria del presidente papucho.

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