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Uno de los mayores problemas actuales es la tendencia a impartir la educación de manera ahistórica y acrítica. Cuando el presente se estudia sin contexto, las coyunturas parecen fenómenos únicos y las ideas antiguas pueden presentarse como novedades reveladoras. Así ocurre con la llamada "batalla cultural", cuyo propagandista regional es Agustín Laje. Su relato parte de una noción vaga de Occidente, convertido en una comunidad virtuosa amenazada por enemigos internos —las difusas "izquierdas"— y externos, casi siempre identificados con el islam.
El problema no consiste en reconocer que la cultura es un campo de poder. Consiste en transformar siglos de conflictos e intercambios en la fábula de una civilización homogénea y moralmente superior. Como explicó Edward Said, la identidad occidental se construyó muchas veces mediante la invención de un Oriente irracional y peligroso que confirmaba, por contraste, la presunta racionalidad europea. El Congo del rey Leopoldo II de Bélgica muestra hasta dónde llegó esa “virtud” cuando Occidente dejó de juzgarse por sus discursos y empezó a ser juzgado por sus actos.
En 1890 Joseph Conrad llegó al Estado Libre del Congo convencido de que el rey de Bélgica combatía la esclavitud y llevaba la civilización a África. Regresó enfermo y horrorizado. Años después convirtió aquel viaje en El corazón de las tinieblas, una novela cuya oscuridad no estaba en el continente africano, sino en la conciencia de una Europa que llamaba progreso a la conquista y humanidad al saqueo. La propaganda de Leopoldo prometía libre comercio, ciencia, cristianismo y el fin de la esclavitud: el vocabulario más respetable de Occidente.
Como el Parlamento belga se negaba a financiar sus delirios imperiales, Leopoldo consiguió una colonia para sí mismo. A través del popular explorador Henry Morton Stanley obtuvo centenares de tratados de autoridades locales congoleñas que no comprendían el idioma ni los conceptos de soberanía y propiedad perpetua consignados en aquellos papeles. La Conferencia de Berlín de 1884 y 1885 consagró la farsa: un territorio unas setenta veces mayor que Bélgica quedó bajo el dominio personal del rey y fue bautizado Estado Libre del Congo. Pocas veces un nombre ha contradicho mejor la realidad.
El negocio comenzó con el marfil, pero adquirió dimensiones monstruosas con el caucho. Mientras llantas, cables eléctricos y automóviles hacían cómoda la vida occidental, miles de congoleños eran obligados a internarse en bosques pantanosos para cortar lianas y recoger su savia. La Force Publique tomaba como rehenes a mujeres y niños, azotaba con la chicotte (el espantoso látigo colonial hecho con cuero de hipopótamo) y quemaba las aldeas que no entregaban las cuotas. Cada cartucho de munición utilizado debía justificarse mediante la presentación de una mano derecha cercenada. En 1899 el misionero afroestadounidense William Henry Sheppard encontró ochenta y una manos ahumándose para conservarlas hasta que los funcionarios pudieran contabilizarlas.
Edmund Dene Morel descubrió el engaño observando los barcos en Amberes: del Congo llegaban caucho y marfil, mientras las embarcaciones que regresaban llevaban rifles y municiones, no mercancías para pagar los productos. Si no había intercambio, concluyó, aquello era trabajo esclavo. Su campaña y el informe de Roger Casement, el cónsul británico, obligaron a Bélgica a asumir el territorio en 1908 (tras más de un cuarto de siglo de horrores a manos del civilizado rey belga). Leopoldo no fue juzgado y los congoleños no recuperaron su soberanía. Una propiedad privada se convirtió en colonia estatal, mientras la explotación continuó sin el escrutinio de la prensa internacional.
Esta es quizá la lección más inquietante del Congo: los grandes crímenes no comienzan con látigos, incendios o manos cercenadas, sino con palabras respetables, contratos legales y audiencias civilizadas que prefieren creer en la propaganda occidental. El horror necesita verdugos, pero también juristas, inversionistas, consumidores y ciudadanos dispuestos a no preguntar de dónde viene el caucho de las llantas.
Por eso resulta fraudulenta la exaltación ahistórica de los supuestos valores de Occidente. No porque Europa carezca de tradiciones humanistas, científicas o democráticas, sino porque también se benefició del racismo moderno, del colonialismo y de una burocracia capaz de convertir manos cercenadas en comprobantes. El Congo no autoriza a sustituir la caricatura de un Oriente bárbaro por la de un Occidente perverso; exige rechazar ambas falsificaciones. La "batalla cultural" preconizada por Laje necesita de un pasado puro y enemigos abstractos para justificar su atavismo. La historia obliga a reconocer que la barbarie puede hablar el idioma de la ‘civilización’, citar sus valores y conservar sus mejores modales. Por eso es tan macabro como deleznable pretender generar choques culturales a partir de la exaltación artificiosa y descontextualizada de aberraciones y deformaciones presentados como virtudes del pasado y como parte esencial de la identidad occidental.
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Elcy(11109)•Hace 5 horasExcelente columna, muy pertinente .Gracias
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Alberto(3788)•Hace 18 horasQué pertinente lección. Excelente. Gracias, Julián López de Mesa.
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Álamo(88990)•Hace 22 horasY para-palabras ‘respetables’ tenemos un caro cuervo: Vélez ‘batallando’ con el ‘milagroso’ de nari. ¡Qué cruzada!
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Brayan Tibocha(jbw8b)•01 de octubre de 2026 – 13:08El verdadero denunciante que reveló al mundo la tragedia criminal, asesina, genocida y colonialista del rey Leopoldo II de Bélgica, fue el irlandés John Casement, como lo relata magistralmente en su novela "El sueño del celta" Mario Vargas Llosa. Casement conoció al polaco Korsenowsky (Joseph Conrad) en el Congo de Leopoldo (no belga) y fue quien le abrió los ojos a esta tragedia.
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Antoine(88872)•01 de octubre de 2026 – 13:01Ah… y la novela de Mario Vargas Llosa, el sueño del Celta (2010), narra basado en su rigurosa investigación la brutal explotación de los congoleños y los recursos naturales. Claro el ignorante vicepresidente Restrepo de lo que menos sabe es de literatura (o cultura)!!!
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Brayan Tibocha(jbw8b)•01 de octubre de 2026 – 13:13Si Toñito, una persona con dos maestrías y dos doctorados obtenidos en el Reino Unido, que habla fluidamente inglés y francés, y ex rector de prestigiosas universidades debe ser un total y absoluto ignorante. La ignorante es Aída Quilcué que estudió hasta tercero de bachillerato y dijo que "quienes estudian en la universidad se preparaban para ser ladrones". El ignorante es usted Toñito.
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Antoine(88872)•01 de octubre de 2026 – 12:55… de la minería se quedan en manos de multinacionales extranjeras o élites corruptas, sin generar infraestructura básica, escuelas u hospitales para el pueblo congoleño. Alrededor de 40,000 niños y niñas trabajan ilegalmente en las minas de cobalto y coltán, y les pagan dos dólares al día. Cualquier parecido a lo que hace el amigo del estafador De La Espriella, Olimpo Olivar Peñaranda con el robo del oro en el Chocó no es mera coindicencia. Hacia ya seguirá este gobierno haciendo "milagros"!!!
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Brayan Tibocha(jbw8b)•01 de octubre de 2026 – 13:36Toñito: tu combinación de ignorancia e idiotez siempre me despiertan una sonrisa.
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Antoine(88872)•01 de octubre de 2026 – 12:51Estoy de acuerdo con su reflexión, independientemente de lo que opina el/la suscriptor/a Atenas que debe seguir viviendo en Atenas. Cabe recordar, que hoy día la explotación minera en el Congo tiene un impacto devastador,Y aunque el país posee una riqueza mineral incalculable, la inmensa mayoría de su población vive en la extrema pobreza mientras sufre graves violaciones a los derechos humanos.Más del 73% de la población del Congo vive por debajo del umbral de la pobreza extrema. Las ganancias..
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PedroPuas(86184)•01 de octubre de 2026 – 10:54Muy claro el artículo. Conceptos claves, como el colonialismo, quedan perdidos en esta arremetida ideológica. La historia, además, tiene una tendencia pendular. Espero que esta locura se apague antes que nazcan nuevas guerras, nuevas destrucciones y nuevos tribunales de Nuremberg.
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Francisco(lhkzf)•01 de octubre de 2026 – 08:13Gran y esclarecedora columna. Hoy Colombia ingresa al corazón de las tinieblas, o mejor, al Apocalipsis ya. Gracias
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leunamuno(9808)•01 de octubre de 2026 – 08:02Esto se llama ilustración, de la que tanto adolecemos, Mil gracias.
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Atenas(06773)•01 de octubre de 2026 – 07:49Teniendo razón, como la tienes, Julián, respecto de la tragedia del Congo hoy documentada hasta la saciedad y bajo la férula de artificioso verbo de malnacido rey belga, y lo q’ ídem han perpetrado el resto de naciones europeas, tengo claro y decidido de años atrás con base en abundantes lecturas q’ cuando un cursi opinador de entrada se sustenta en todo lo q’ sea de Europa, lo coso con interrogantes.Aunq’, a decir verdad histórica, así ha sido el proceso de la especie:expoliando.Atenas
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Gines de Pasamonte(86371)•01 de octubre de 2026 – 09:40Hay que leer, atenitas, leer e investigar para no estar inundando de lugares comunes tus "sesudos" comentaretes . Mejor toca la campana, dog shit, ya sabes, jeje.
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Gines de Pasamonte(86371)•01 de octubre de 2026 – 09:37jajajajajajajajajajajajajaja
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DONALDO(67774)•01 de octubre de 2026 – 05:49Revelador relato, la crudeza de la infamia.
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Gines de Pasamonte(86371)•01 de octubre de 2026 – 05:492) En los tiempos que vivimos lo que cambia es el barniz, pues el saqueo y el despojo artero propiciado por nuestra ultra derecha sigue intacto, con las masacres concomitantes, los falsos positivos que constituyen el pan de cada día en este “país milagro”. Con un agravante peligroso: El silencio y la indiferencia del Congreso, aunado a la apatía de un pueblo indolente, “pueblo intonso, pueblo asnal” como nos retrató el “tuerto” López.
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Gines de Pasamonte(86371)•01 de octubre de 2026 – 10:12Igual saludo para ti, amigo Leunamuno. Si, tal vez merecemos lo que nos pasa.
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leunamuno(9808)•01 de octubre de 2026 – 08:06De acuerdo, pero bien nos merecemos lo que nos está pasando, es mejor la realidad que el engaño, creo que lo dijo Bambelé. Te saludo Gines.
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Atenas(06773)•01 de octubre de 2026 – 08:05Ey, Quico, aunq’ sé q’ es como pedirle peras al olmo, ¿no eres capaz de inferir o no se te ocurre echarle una mordida al enfoque holistico o suma de las partes, o pa una mejor comprensión tuya, tener una visión de contexto? Eso de bajar recurrente/ chimbos daticos de Google pa vos esta pasado de moda, te pillamos. Atenas
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Gines de Pasamonte(86371)•01 de octubre de 2026 – 05:481) Si J. Conrad en “El corazón de las tinieblas” y su periplo por el rio Congo nos introduce no solo a una aventura colonial, sino a un descenso a las catacumbas, a las alcantarillas de la psique y al misterio de la condición humana, José Eustasio Rivera hace otro tanto en su “Vorágine” con la explotación inhumana, las masacres de indígenas y colonos por parte de las caucherías a finales del siglo XIX y principios del XX. ¡Libro-documento infaltable si deseamos conocer la génesis del raponeo!
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Maria Soledad(81108)•01 de octubre de 2026 – 03:47Excelente y profunda. Gracias