10 Jul 2017 - 2:00 a. m.

Incertidumbre política

Ahora, cuando las cifras muestran una ralentización de la economía, es importante conocer las razones que nos trajeron hasta aquí  y encontrar el camino para revertir la tendencia.

No se puede hablar de recesión, pero las perspectivas de crecimiento del país no son alentadoras. Aunque tenemos controlada la inflación, 3.35 a junio, el PIB del primer trimestre, 1.1%, es el más bajo desde 2009. Si hacemos las cuentas en dólares la cosa es  peor, por el deterioro de la tasa de cambio.

No deberíamos estar tan sorprendidos: al fin de cuentas el desplome del petróleo abrió un boquete enorme a las finanzas del Estado, pero también al crecimiento. Aun así, las perspectivas para 2017 eran, para el Fondo Monetario Internacional al comenzar el año, del 2.6%, muy por encima del resto de la región, para la que pronosticó un 1.2%. Resumiendo, los factores externos, sobre los que no tenemos ningún control, comenzaron a decidir este difícil periodo. Pero 1.1% en el primer trimestre tiene a muchos “asustados”; con temor a invertir y  gastar.

Eso se puede ver en el Índice de Confianza del consumidor publicado por Fedesarrollo que en mayo tuvo un retroceso hasta -16.9, 4 puntos arriba de abril. La descolgada ha sido feroz desde noviembre de 2014, cuatro meses después de que el petróleo comenzara a caer (junio 14) desde 106 dólares hasta los 45,52 en que nos encontramos hoy. Estamos pesimistas y no parecen suficientes las declaraciones del ministro de Hacienda para despertar el optimismo que necesitamos.

Fue justo en ese segundo semestre de 2014, cuando la coyuntura externa se complicó, que el Banco de la República comenzó a aumentar su tasa de intervención, desde 3.25% en marzo de 2014 hasta 7.75 en diciembre de 2016; una manera de frenar el incremento de precios, sabiendo que afectaba el crecimiento .El costo del dinero aumentó desaforadamente reduciendo demanda, consumo y  propensión al gasto y la inversión. Una inflación disparada por el encarecimiento de materias primas, bienes y, en general, productos importados como consecuencia de la pérdida de valor del peso, además de hechos puntuales como el clima y los paros, fue reducida con medidas equivocadas a un altísimo costo: asfixiando la demanda. La subida de tasas más bien  sirvió, debe decirse, para estabilizar la tasa de cambio.  Es una de las razones de la abrupta reducción del crecimiento y no solo la destorcida del petróleo.

Con frecuencia se afirma que otro de los factores en la ralentización fue la reforma tributaria y el IVA. Tan antipática como es, en cambio, no teníamos otro camino ante la reducción del  crecimiento y el  aumento del déficit fiscal. Además de justificaciones como el “buen manejo”, debe decirse que, si el Estado no invierte, estimulando la actividad, las cosas podrían ser peores en un escenario de regla fiscal inamovible por Ley.

Ese fue el camino hacia nuestra actual incertidumbre, aumentada por la que ha gobernado y gobierna a nivel mundial desde la crisis de 2008.El miedo que hizo subir el dólar la semana pasada, por inciertas cifras de recuperación en Estados Unidos, confirma que las circunstancias internacionales seguirán siendo problemáticas.

Buscar la salida de la actual situación, para Colombia, va más allá de la reducción de las tasas de interés. Se necesita un fuerte impulso que no puede provenir si no de la inversión pública. Las “locomotoras” de vías y vivienda no se pueden detener. Necesitamos un esfuerzo muy grande, pero al gobierno le queda menos de un año y cada vez, como es natural, se reduce su capital político; mucho más si no tenemos claridad acerca de la continuidad, o no, de las actuales líneas de gestión. El país, y no solo los inversionistas, no saben para donde van.

Con ese escenario, las circunstancias políticas y la indefinición en la sucesión presidencial cada vez pesan más y son determinantes para superar este complejo momento de nuestra economía. Hace falta un candidato sólido que comience a despejar este oscuro  panorama.

@herejesyluis

Posdata: Hablando de sucesión presidencial, se acaba de publicar una encuesta de la firma Eco analítica, con una muestra nacional, en la cual se confirma que tendremos segunda vuelta: el candidato del Centro Democrático sería el más votado, pero solo alcanzaría el 27.7% de los votos, lo que no lo deja muy bien parado para la segunda. Otra noticia inédita que trae, es la preferencia de los encuestados de votar por candidatos (60.8%) y no por listas cerradas (39.2%).

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