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Viene el coco del FMI

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A pesar de la reticencia de sectores políticos por los ajustes que supondría endeudarnos con él, el problema de nuestro país no consiste en endeudarse con el FMI, sino en seguir endeudándose a altas tasas mientras los intereses consumen una parte cada vez más grande del presupuesto nacional. El FMI, una organización pública creada por los gobiernos, fue ideado, precisamente, para solucionar problemas que pudieran amenazar su estabilidad económica. Ante un elevado déficit fiscal, sus altos costos de financiación y las presiones sobre el equilibrio macroeconómico, recurrir al FMI no debe considerarse un fracaso, sino la utilización de un instrumento creado para enfrentar situaciones como la que vivimos.

Colombia necesita reducir el déficit, pero para hacerlo debe primero enfrentar el enorme costo de la deuda que ya tiene. En 2026, el Gobierno Nacional destinará alrededor de 155,4 billones de pesos al servicio de la deuda. De esa suma, solo 58,3 billones de pesos se utilizarán para amortizar capital mientras la diferencia, 97,1 billones de pesos, se “dilapidarán” en pago de intereses. Son recursos que no financiarán carreteras, hospitales, educación ni seguridad. Simplemente permiten atender el costo de las deudas acumuladas

La coyuntura tampoco ayuda. Colombia enfrenta una inflación del 6,24 %, más del doble de la meta del del Banco de la República. En una medida recesiva pero inevitable en la que estuvieron de acuerdo el gobierno y la Junta del Banco de la República, las tasas de interés subieron nuevamente la semana pasada para tratar de reducirla desincentivando el consumo, mientras el déficit fiscal continúa en ascenso. Seguir financiando las necesidades del Estado a tasas de dos dígitos significa hacer cada vez más costoso un ajuste que ya es improrrogable.

Por eso es necesario preguntarnos: si no es el FMI, ¿quién? Si sumamos y restamos, en lugar de especular, convendremos que se trata de una controversia inútil. Nadie nos prestará más barato y las condiciones que impondrá serían útiles para sanear la economía. Deber menos y pagar menos.

Pero no se trata de pedir prestado para seguir derrochando. Debemos esforzarnos en sustituir una parte de las obligaciones más caras por financiación de menor costo y mayor plazo para respirar.

Endeudarnos con el FMI también supone otorgar garantías que el gobierno Petro quiso eludir al liquidar de manera anticipada la Línea de Crédito Flexible. Se exigiría presentar con mayor claridad la situación fiscal y las condiciones de sostenibilidad de la deuda, una disposición que nunca tuvo un gobierno opaco que sobreestimó artificialmente los ingresos y gastó sin cortapisas ni consideración. Los créditos del FMI -al que se quiere presentar como un coco- no constituyen un cheque en blanco, sino operaciones sometidas a reglas, condiciones y vigilancia internacional, factores que en el largo plazo son realistas y positivos para Colombia. Se trata de un inevitable sinceramiento de nuestras finanzas.

La discusión sobre la conveniencia, o no, de pedir prestado al FMI ya se politizó adquiriendo dimensiones ideológicas. Sin embargo, se trata de una disyuntiva realmente sencilla: ¿cuánto cuesta hoy la deuda y cuánto costaría reemplazar una parte de ella? Sería difícil justificar que Colombia siga pagando tasas superiores al 12 % -como hizo Petro- por temor a acudir a un organismo diseñado para solucionar problemas como los que afrontamos, a un menor costo.

Pero el país debe mantenerse atento y evitar que se utilice el nuevo crédito para aumentar gasto corriente. Sería, exclusivamente, para sustituir deuda costosa, reducir intereses, alargar vencimientos y ganar tiempo para ordenar las finanzas públicas. Colombia no necesita más deuda para gastar. Necesita deuda más barata para pagar la deuda costosa que padece.

@herejesyluis

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Comentarios
  • Helga66(40077)•Hace 14 horas
    Dolerá pero toca. Petro dejó la finanzas públicas en crisis.
  • Brayan Tibocha(jbw8b)•05 de octubre de 2026 – 11:55
    Excelente columna, ojalá la entiendan los petribestias, por lo general tan ígnaros en asuntos económicos pero tan fanáticos en ideología, gritos y lugares comunes como su mesías. Los rige unos cuantos úcases ideológicamente débiles que repiten ad nauseam y que les ayuda a no pensar y a aplaudir como focas todo lo que diga su folleto comunista. No entienden la horrible realidad económica en la que nos dejó Petro.
  • Atenas(06773)•05 de octubre de 2026 – 11:38
    Luis, qué excelente cátedra de correcto manejo económico has dado con tan aclaradora columna sobre cómo enfrentar los pasivos q’ dejó el asqueroso ojisapo a tasas prohibitivas, de esas q’ revientan la cincha de la economía. Quienes sabemos de economía y finanzas claro nos parece lo q’ propones, de ir al FMI por ingentes recursos a tasas bajas pa aliviar esa cartera q’ nos fue heredada. Visto en pequeña escala es lo q’ hoy hacen con tino quienes así recogen deudas. Atenas
  • Mario(16018)•05 de octubre de 2026 – 10:05
    Excelente análisis. Felicitaciones. Ante esta delicada situación creada por el ex-m19 Avila, qué dirá ahora el flamante ministro de hacienda en la Sombra?

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