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Ramonas: dos mujeres que fermentaron sueños

Madame Papita

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Yo cambiaría mi reino por una cerveza, y más si va acompañada por un buen plato de lentejas. Este pensamiento aplica perfectamente para el emprendimiento del que hablaremos. Durante años nos hicieron creer que la cerveza era un asunto de hombres. La publicidad los puso como fermentadores y fabricantes, y a las mujeres sirviendo copas o adornando comerciales. Error: por siglos, elaborar cerveza fue un oficio de mujeres para consumo doméstico. Dos colombianas decidieron reclamar ese espacio con conocimiento científico, independencia e irreverencia.

Juliana Castro (@julibeer_) y Eilyn Hoyos (@eybeer____) están detrás de Ramonas Beer (@ramonasbeer_), una cervecería artesanal nacida de una coincidencia en un bar. Un amigo las presentó, compartieron una cerveza y ocurrió lo que ellas llaman “amor a primera birra”. Quince días después viajaron a Ecuador a una convención de mujeres cerveceras. Allí descubrieron otras formas de entender una bebida que en Colombia parecía condenada a ser rubia, roja o negra.

Luego conocieron el ‘beergasmo’: esa cerveza que, al probarla, sorprende tanto que abre la cabeza a nuevos sabores. El término me lo robé de inmediato, pues la cerveza y yo somos una sola. Es quizás la única bebida alcohólica que consumo con frecuencia, y ahora más después de conocer este proyecto, cuyo nombre no deja espacio para timideces: “Ramonas les dicen a las tetas, a las lolas, a las boobies. Queríamos que supieran que había mujeres detrás de la cerveza”, cuenta Juliana, orgullosa de su logo y camiseta corporativa, una identidad convertida en empresa.

Comenzaron preparando treinta litros en casa, experimentando con frutas amazónicas. Cuando llevaron un barril de prueba a un bar, se agotó en media hora. El siguiente paso exigía quinientos litros. Después llegaron mil, vendidos en nueve días. Pero crecer no solo significaba aumentar la producción. “Los cerveceros nos decían: ‘Niñas, con esos saborcitos no van a surgir; acá en Colombia la cerveza es negra, roja o rubia. No hay más’”, recuerda Juliana.

Ellas respondieron estudiando. Se certificaron como juezas internacionales BJCP y enviaron su cerveza Amazon, una propuesta ácida elaborada con arazá, guayaba agria y sal marina, a una competencia en Ecuador. Allí obtuvo una medalla de oro latinoamericana y ni ellas entendían cómo, con su primer producto, el mundo ya las ubicaba entre las promesas del sector. Ya son más de 34 premios mundiales.

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Detrás de cada lata hay más que una receta. Amazon es una cerveza tipo Gose que acerca la biodiversidad amazónica a la mesa y apoya a las Madres de Falsos Positivos (Mafapo) con transporte para citas médicas, refrigerios o ropa. Una manera de acompañar a mujeres que reclaman verdad y justicia.

Biela, su lager botánica, reemplaza parte del lúpulo importado por ingredientes de huertas: albahaca, romero o manzanilla. Con ella apoyan la entrega de bicicletas para niños rurales que necesitan llegar a sus escuelas. Potra, una catharina sour de cereza y maracuyá, celebra la vida de las mujeres trans y Ovni IPA, por su parte, destina su propósito social al rescate y bienestar de perros y gatos callejeros. Dato coctelero: fue estrella del pasado Rock al Parque.

Ramonas nos sacude como seres humanos: todos ganan, la cadena se fortalece y se consolida. No son un negocio que ocasionalmente hace donaciones, son una propuesta donde cada cerveza tiene una causa, una conversación pendiente y una comunidad a la cual acompañar, pues “si las personas se emborrachan con nuestra cerveza, nosotras tenemos que devolverle tres veces eso a la sociedad”, dice Juliana.

No todo se resuelve con vino. Ellas también nos llevan a reconsiderar el lugar de la cerveza en nuestra gastronomía: una gose acompaña bien pescados y mariscos; una lager botánica, vegetales y hierbas; una cerveza ácida va con platos grasos o intensos. Hoy producen 2.400 litros por estilo, y siguen defendiendo lo que llaman su “mundo bombastic”: una forma de hacer empresa con personalidad, ingredientes naturales y beneficios compartidos.

Quizás allí esté la mejor definición de Ramonas: dos mujeres que entendieron que fermentar también puede significar transformar. Que una cerveza puede abrir conversaciones, reconocer territorios y acompañar causas. Y que con conocimiento y amistad, los sueños suben como espuma.

Colombia tiene aquí una cerveza con las ramonas bien puestas, suficientes ingredientes extraordinarios para construir su propia identidad cervecera. Y una empresa que entiende el círculo de la cadena productiva a la perfección. ¡Salud por estas mujeres cerveceras!

Último hervor: Estamos naturalizamos y aceptando que nos acomoden noticias e historias de personas, simplemente por un clic, un punto de rating, una primicia que cambie el orden o, peor aún, por una “cuenta para ajustar”. Peligroso juego el de contar sin contrastar, sin verificar y creyéndose con un poder que no tiene límites o responsabilidades. Estamos creando enemigos con bases construidas sobre arenas movedizas.

@MadamePapita

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Comentarios
  • Sara María(o17n3)•Hace 12 horas
    Excelente texto, qué agradable relato, qué hermoso proyecto, que bien poder leer algo tan bien escrito y capaz de comunicar emoción por lo contado. Salud y larga vida a Las Ramonas y sus cervezas. Ojalá nunca les llegue la hora de pasar a ser parte de los conglomerados que no dejan nada a nadie que no sean ellos mismos
  • Melmalo(21794)•Hace 14 horas
    Agradable leer que ésta clase de emprendimiento no solo aspira al éxito personal o grupal de los participantes,si no que de forma permanente le lleva beneficios directos a variados sectores de la sociedad.
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