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El país de maravillas

¿De qué austeridad hablan?

Mario Morales
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Habría que preguntarse qué entiende por austeridad el gobierno Duque. Porque, de entrada, el significado de la palabrita, como sencillez y sin alardes, dista de sus actuaciones, no obstante que la viene invocando desde su posesión, tanto que ya la despojó de sentido.

Porque la reciente directiva, tan incumplida como parecida a aquella emitida en pandemia, a la de antes de la pandemia y a la de finales de 2018, parece no tener nada que ver con ahorro, disminución de gastos o adustez en medio del hoyo negro financiero.

Lo prueba el reciente anuncio de construir otra sede del Departamento Administrativo de la Presidencia, que cuesta la bicocadita de $233.000 millones, justo en estos momentos, con pretexto de ahorros futuros en tiempos tan inciertos y de obsolescencia de infraestructura física de esa entidad y de los ministerios de Trabajo y Justicia; obsolescencia que, como sabemos, es extensible a su funcionalidad y eficiencia.

Lo reafirman sus mensajes urgentes para reformar las ías en coincidente e innecesaria transformación, que incluye ingentes incrementos en nóminas, presupuestos y gastos, contradictorios con la retahíla presidencial y un insulto para más de la mitad de población que se levanta sin saber qué va a comer cada día.

Lo refuerza el derroche en gastos en el exterior para tratar de limpiar una imagen que ellos mismos empañan con actuaciones en contra de la población civil y los derechos humanos.

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Mientras tanto se deshacen en recomendaciones para evitar gastos en viajes, que asumieron obedientemente quienes tenían a cargo la reconstrucción de Providencia y el mismo presidente que apenas se asoma para la foto sin afrontar el costo de preguntas incómodas; o en sugerencias para evitar el ornato mientras cacarean el increíble cambio de uniforme de la Policía como respuesta estructural a la exigida reforma de esa entidad.

Austeridad que tampoco aplica para la palabrería que pretende esconder el talante de un Gobierno derrochón y clientelista. A menos que aclaren que la acepción del vocablo que ellos manejan es esa otra de agrio o áspero al gusto.

www.mariomorales.info y @marioemorales

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