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Aterra el desprograme de los opinadores del país que esperaban por estos días estar canonizando a quienes prometieron una patria milagro. Comenzaron pidiendo silencio, con la disculpa del compás de espera para que el nuevo gobierno se instalara a pesar de las señales que dio de no quererse instalar. Luego pidieron calma y propusieron disculpas, asociadas a las contingencias y a la premura, pero nunca a la falta de calidades de quienes eran llamados a cogobernar, para explicar la raquítica exposición de resultados. Luego reclamaron paciencia porque decían, muy a pesar de sus propias exigencias con gobiernos pasados, que nada puede cambiar en tres meses. ¡Ni con un milagro! Y ahora imploran, ruegan, en nombre de la esperanza, para que no haya escrutinio, ni rendición de cuentas, ni investigaciones exhaustivas porque podría matar la “ilusión”, y de paso terminan por culpar a los mensajeros de mirada crítica, en este limbo donde las cosas parecen negadas a tomar forma.
Por eso, cada vez que invocan el terremoto, el incendio y las inundaciones como pretexto para esta escalofriante inacción que vivimos, habría que recordarles, como creía ese viejo concepto de la filosofía china, el Mandato del Cielo, de que la naturaleza y antepasados premiaban o castigaban, protegían o exponían, con desastres, terremotos e inundaciones, a los gobernantes de acuerdo con sus virtudes o defectos. Luego filósofos y eruditos invocaban esa ley para frenar abusos especialmente cuando había pocos controles; luego venían las protestas…
La calidad del gobernante, entonces como ahora, se mide en hechos y resultados y no en ese trasunto ficcionado y desangelado de las alocuciones, otrora despreciado, donde, como hemos dicho, apenas si se vislumbra la nación de las promesas, el país de la anunciación.
Pretender tapar con un dedo roscogramas, descaches y equivocaciones ayuda al control institucional y ciudadano, pero es antes que nada un llamado de atención de que aquí todavía funciona la democracia por más creencias blasfemas o idolatrías disfrazadas que pretendan contaminarla. @marioemorales y http://mariomorales.co