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5 Jan 2016 - 2:00 a. m.

Los espaguetis y la cuchara

Se dijo aquí hace unas semanas que el espagueti se come con tenedor pero jamás con cuchara.

¡Y quién dijo miedo! ¡Madonna! Más de un insulto recibí y si alguno de esos lectores lo habría tenido cerca en cualquier restaurante o trattoria, me habría puesto en la cabeza un plato de pasta con tenedor y cuchara juntos.

La costumbre de comer los espaguetis con tenedor y cuchara la he visto en algunas partes y diría que nuestro país es de los pocos donde lo hacen, además de que me parece inútil emplear los dos cubiertos. Con uno, el más natural, basta. Cuenta en uno de sus libros el norteamericano Gay Talese (Los hijos), que uno de sus platos favoritos desde la niñez eran los espaguetis con almejas y que su manera habitual de comerlos, en sus primeros años, era con un tenedor y una cuchara de servir redondeada, que sujetaba como un guante de béisbol para recoger los fragmentos de almeja que caían y estabilizar el tenedor mientras intentaba hacer girar los espaguetis hasta conseguir un bocado apretado y engullible.

Cuenta que un día, cuando comía un plato de esos espaguetis con su estilo habitual, su padre, que fue inmigrante italiano, le dijo:

— ¿Sabes? Creo que ya tienes edad para aprender a hacerlo bien.

— ¿A hacer bien qué?

— A comer bien los espaguetis —dijo—. Sin la cuchara. Solo la gente sin modales come los espaguetis así… o los ignorantes, o los italianos que son cafoni (corronchos). Pero en Italia, a los italianos refinados nunca se les ve en público utilizando la cuchara.

La dejé a un lado e intenté enroscar tres o cuatro veces los espaguetis en torno al tenedor, pero cada vez se me escurrían y caían en la salsa, o resbalaban del plato y caían al suelo.

— Olvídalo —dijo finalmente mi padre—. Olvídalo por hoy, pero a partir de ahora practica. Un día aprenderás a hacerlo bien.

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