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Ese fue el lema que, en 1996, se inventó el alcalde de Bogotá, Antanas Mockus. Con el apoyo de la Iglesia, de empresas privadas y de medios de comunicación, desplegó esa campaña que, rápidamente, logró que los homicidios en la capital disminuyeran 26,7 %. En su primer gobierno consiguió que cayeran 32,8 %, y 34 % en el segundo.
¿Y cómo logró Mockus ese milagro? Difundiendo una filosofía totalmente contraria a la que está aplicando el presidente, Abelardo de la Espriella: en lugar de permitir y propiciar el porte legal de armas (aun cuando fuera llenando requisitos previos, como está ahora), Mockus nos convenció de que la tenencia de armas propicia la violencia. Por eso se inventó esa linda campaña que consistía en cambiar armas por bonos de mercado. Recuerdo que yo guardaba un par de revólveres y una escopeta que habían pertenecido a mi padre y que tenían sus respectivos salvoconductos. Y las llevé a un lugar donde las cambié por bonos de Sodexo y, con ellos, hice compras en algún almacén Éxito.
Con esa campaña, en dos jornadas distintas, Mockus logró que los bogotanos se deshicieran de cerca de 2.500 armas. Y, según una encuesta citada por la Policía Nacional, el desarme fue la medida de seguridad más recordada en 2003. Y mientras en 2002 el 25 % de los encuestados consideraba que tener un arma de fuego brindaba protección, en 2003 esa proporción cayó al 10 %. Y más de los dos tercios de los encuestados afirmaron que esas campañas habían aumentado su sensación de seguridad.
Sin embargo, la campaña de Mockus no solo tenía el componente del desarme voluntario. Estaba acompañada también por una estrategia integral de seguridad y convivencia que incluía restricciones al porte de armas, incautaciones, controles policiales y, lo que es más importante, medidas de cultura ciudadana y regulación del consumo de alcohol, que son decisivas en este país habituado a la violencia, donde el uso del licor es tan elevado y está presente en por lo menos el 40 % de los homicidios.
Muchos recordamos la Ley Zanahoria de Mockus y esa campaña suya que redujo el tiempo de apertura de los bares en Bogotá, así como su estelar invento de la ‘vacuna contra la violencia’, en virtud de la cual los ciudadanos podíamos ir a determinados lugares donde había pequeños espacios con almohadas. Entonces les pegábamos con fuerza y desahogábamos contra ellas la rabia contenida. Y, en lugar de agredir en persona a nuestros sujetos de ira, los agredíamos con la imaginación, sin cometer delitos y sin dejar consecuencias irreparables. Supongo que la ‘vacuna contra la violencia’ de Mockus estaba basada en uno de los ejercicios de Gestalt más eficaces que existen: se trata de cerrar los ojos, relajarse, imaginarse un muñeco sin cara, y empezar a pegarle con la mente. De inmediato, el muñeco empieza a adquirir caras y a mutar de rostros, hasta que uno se da cuenta de que lleva adentro las rabias más prohibidas, esas que, impulsadas por el alcohol, acaban en feminicidios, en parricidios, etc. Entonces uno se desahoga y queda en paz.
Es todo lo contrario a lo que sucede en la cabeza de la gente, (en la mía, por lo menos), cuando veo al presidente, que necesariamente se convierte en un modelo de identificación de la ciudadanía, vociferando con agresividad, defendiendo el porte de armas, dándole vivas a Cristo Rey y caminando entre cadáveres.
@patricialarasa
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alenpe(67430)•Hace 20 minutosHay que educar para formar ciudadanos de paz y legalizar la coca. Industrializar su explotación hacia su uso sanitario.
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shirley fernanda(13697)•Hace 45 minutosSeñora Patricia: hasta el día de hoy todas las actuaciones, obras y palabras del " gobernante" de esta Nación lo ubican como el gran FILIPICHÍN DESTRIPADOR. Está convencido, AGUEVARDO EL BREVE que este País necesita un payaso, un hazmerreír, un fantoche, un Bufón. Y claro, sus asesores le aconsejan que siga por esa ruta, que lance besitos aquí y allá, que se pasee entre cadáveres para mostrar su valentía,que se apriete más los pantalones para exhibirse ¡Ay me cansé!. ¡ Ajúa!.
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Maria Eugenia(56068)•Hace 1 horaMucho me temo que estamos retrocediendo y no avanzando en el anhelo de tener paz.
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Enrique(yphzp)•Hace 2 horasCual presidente Patricia, hay presidente? No será ese payaso que se pasea entre cadáveres. O es ese? Como caímos tan bajo!!!
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carlos(swzlw)•Hace 2 horasTomar el ejemplo de la sapiencia de antanas mocus a quien le cerraron el paso, Uribe y santos, que diferente seria colombia si esas ideas hubiesen aplicado en ese entonces; pero usar estas para justificar el desmadre perpetrado por los defensores del lema paz total, es un insulto para colombia, mis respetos doctor antanas mocus
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Concha(99107)•Hace 2 horasSuscribo totalmente su buena columna. Cuánta falta nos hace la política de no a las armas.
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DONALDO(67774)•Hace 3 horasEl ADN de Abelardo está en hacer de cada cosa un show. Nunca se le va a escuchar decir reformas sociales, seguir disminuyendo la desigualdad…, porque son cosas demasiado serias.
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Antoine(88872)•Hace 4 horasY no hay que olvidar el programa de la cultura ciudadana, creada por Antanas Mockus, que continuó en las administraciones siguientes –las de los alcaldes Luis Eduardo Garzón (2004-2007). y Samuel Moreno (2008-2011) –aunque con ciertas variaciones. Y la médula de la cultura ciudadana era que nosotros los bogotanos vivieramos en paz, y así se redujo la violencia en un significativo porcentaje. Ahora, lo peor ha empezado con el fariseo De La Espriella!!!