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Bienvenidos a la gran distracción

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Uno de los grandes “talentos” de Donald Trump es distraer y tratar de cambiar la agenda noticiosa cuando los vientos de la política soplan en su contra. Los números de su popularidad no le dan (es histórico el rechazo a su gestión en todos los frentes) y sus intentos de volver a la vieja estrategia de inventarse escándalos y fabricar provocaciones ya no funcionan. Es un hecho inocultable: el rey loco de la Casa Blanca no solo ha destruido su partido —el Republicano— sino la economía de la clase media y trabajadora.

Y al parecer este noviembre, en las elecciones de mitad de término (de mitaca), el electorado le va a cobrar el haber incumplido todas sus promesas de campaña y el dedicarse a asuntos que no alivian para nada las necesidades de un amplio sector de la población. La dimensión del desastre es tan grande que es imposible ocultar el malestar que se siente en todo el país ante un presidente irresponsable e incompetente, que no encuentra una solución aceptable a la guerra en Irán, la que ha producido un incremento considerable en el costo de vida y en la inflación.

El Colombian Tiger no parece tomar nota de las flaquezas y limitaciones del modelo que, sin pudor, copia a diario. Ya empezó a jugar a la distracción con su perorata patética sobre el “wokismo”, término que muy pocos entienden o saben de qué se trata, pero, en castellano sencillo y directo, se puede traducir en una palabra muy conocida en América Latina: censura. Es decir, intolerancia, exclusión. Arbitrariedad.

El gobierno del tiger, con sus esbirros bien distribuidos en posiciones clave, acaba de desmontar una exposición de arte en el Museo Nacional, en la que había obras relacionadas con el feminismo, la comunidad LGTBQ+, y contenido que hacía alusión a Bernardo Jaramillo y a Carlos Pizarro . En la gran paradoja que es Colombia, la sociedad, a pesar de la guerra larvada y de la persecución, se había desacostumbrado a ver, en tiempo real, estas acciones dictatoriales que recuerdan al gorilato del Cono Sur de los años 70.

El tiger habla de que se “acabó el adoctrinamiento sobre todos los niños y adolescentes de Colombia”. Y, según él, van a rectificar eso de convertir la cultura en un instrumento de la ideología. Estamos a muy pocas horas de que, como sucedió en el estado de la Florida, el presidente de revolver al cinto decida expedir un decreto que establezca la educación obligatoria sobre los desastres del “comunismo”. Eso es ley en el llamado Estado del Sol, aprobada por el congreso estatal y sancionada por el gobernador Ron DeSantis, quien desde hace ocho años libra una batalla perdida contra el “wokismo”, una combinación de censura, racismo y violación sistemática de la constitución.

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Esto es grave, pero es una jugada efectista para ocultar lo que nos viene pierna arriba. The New York Times informó que hay 600 soldados gringos en entrenamiento en Panamá que, cuando estén preparados para soportar los rigores de la selva, serán enviados a Colombia y Honduras para actuar en operaciones conjuntas y apoyar acciones especiales de Estados Unidos contra el narcotráfico. El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, dijo que su país espera “expandir operaciones que van de ataques contra barcos a ataques en tierra firme”.

Por cuenta de De la Espriella y su radio-teléfono, por el que, al parecer, recibirá instrucciones directas del Pentágono, ya habrá en suelo colombiano otro factor de desestabilización y posible exacerbación de la guerra. Esto se dará en medio de una situación denunciada por The Wall Street Journal: las rutas de la cocaína han cambiado, se han expandido los métodos de transporte, se ha multiplicado la oferta de esa droga en las calles de Estados Unidos y Europa, bajando su precio como nunca antes. Por lo tanto, las tropas estadounidenses se enfrentarán a la producción clandestina de 3.300 toneladas de coca al año y a ejércitos irregulares compuestos por 28.000 hombres, toreados en el lucrativo negocio del narcotráfico y en los enfrentamientos a muerte por el territorio.

Y en el medio, los civiles. Los líderes políticos regionales de izquierda convertidos por el tiger en narcoterroristas. Por lo tanto, como en el pasado inmediato, se buscará justificar la violencia contra la acción política legítima, con el argumento de que esos hombres y mujeres pertenecientes a movimientos de oposición son cómplices y simpatizantes de los “bandidos”. Es la mentalidad paramilitar que, de nuevo, se anida en la Casa de Nari… ño.

Los problemas se multiplican, la realidad tozuda sobrepasa el teatro y el tremendismo del tiger. Pero insistirá en distraer, como su modelo que naufraga en Estados Unidos. A propósito: es muy probable que los demócratas ganen la Cámara y, de pronto, el Senado, lo que alterará la correlación de fuerzas en Washington y, por lo tanto, ya Trump no tendrá las manos tan libres como en estos dos años de pesadilla.

¿Qué hará el tiger con su héroe limitado por una nueva realidad política? Él, que tanto ha amenazado con morder a diestra y siniestra, tendrá que enfrentar a un congreso demócrata si decide violar la Constitución e instaurar un régimen autoritario, peor que el de Bukele en El Salvador. Abelardo es histriónico. Veremos qué se inventará para tratar de ocultar su creciente incompetencia.

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Comentarios
  • DONALDO(67774)•Hace 2 minutos
    Como en el cuento de Álvaro Cepeda, todos estamos a la espera de noviembre en USA.
  • ALVARO HERNANDO(56749)•Hace 21 minutos
    Contundente y contextualizada.
  • CARLOS FRANCISCO(6qrc5)•Hace 1 hora
    Excelente.
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