Publicidad

El eco del gramófono

Tatiana Duplat Ayala
30 de septiembre de 2026 – 06:37 p. m.
LAS VEGAS (NV, EEUU), 14/11/2025.- El cantante colombiano Maluma posa en la alfombra roja de la 26ª edición anual de la entrega de los Premios Latin Grammy celebrada este jueves en el MGM Grand Garden Arena en Las Vegas, Nevada (EE.UU.). EFE/Armando Arorizo
“Se construyó un "imperio audible" que nos enseñó a desear el consumo del norte mientras ellos se quedaban con el capital de nuestra diversidad sonora”: Tatiana Duplat Ayala
Foto: EFE - Armando Arorizo

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Anoche estuve en la entrega del Premio Nacional Alejandro Ángel Escobar. Fue reconfortante atestiguar cómo, en medio de tanta estupidez, existe en el país un espacio en el que la investigación y la vocación social son faro para entender quiénes somos. Las iniciativas galardonadas van desde el rastreo de virus en las glándulas de los mosquitos y de los secretos biológicos de la cordillera submarina del Caribe, hasta la resistencia indígena al dominio colonial, pasando por quienes tejen redes para salvar comunidades azotadas por la violencia. Qué bella versión de Colombia.

La mención de honor otorgada al historiador Sergio Ospina Romero por su libro La conquista discográfica de América Latina (1903-1926) resonó conmigo. Su trabajo reconstruye cómo los técnicos de la discográfica estadounidense Victor recorrieron el continente para grabar nuestras músicas. Fue una operación de extractivismo cultural: capturar el talento local, empaquetarlo como mercancía global y devolvernos la norma de lo que debíamos escuchar.

Ospina reconstruye esa itinerancia: técnicos con aparatos pesados e improvisando estudios en hoteles para registrar lo que vendería. El valor no quedaba en las comunidades, sino en las matrices que viajaban a Nueva Jersey para replicarse en masa. Su libro muestra cómo se construyó un "imperio audible" que nos enseñó a desear el consumo del norte mientras ellos se quedaban con el capital de nuestra diversidad sonora.

Esa arqueología del sonido es un espejo. En plena temporada de los Grammy, cuando cada nominación colombiana se celebra con euforia, la investigación de Sergio Ospina nos recuerda que el engranaje es el mismo. Colombia sigue siendo cantera musical inagotable; el centro anglosajón, la vitrina que empaqueta y concede la estatuilla. Celebrar a nuestros músicos es justo; olvidar quién administra el escenario es darle al mercado el monopolio de nuestra memoria.

@tatianaduplat

Tatiana Duplat Ayala

Por Tatiana Duplat Ayala

Historiadora de la Universidad Javeriana y doctora en Historia egresada del Programa de Paz y Conflictos de la Universidad de Granada. Cursó el Ciclo Básico de Estudios Musicales con énfasis en violonchelo en la Universidad Nacional de Colombia. Cuenta con amplia experiencia en la implementación de proyectos de cambio social y construcción de paz
Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido