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A muchos periodistas se les acabó la crítica el 7 de agosto de este año. Ya no preguntan, no dudan: lo que dice el gobierno es la verdad. Donde antes había preguntas, ahora solo hay certezas. Dos razones explican esto: o los contrataron por afinidad ideológica con los dueños del medio (a su vez alineados con el gobierno), o temen que una queja presidencial los deje sin trabajo.
Y esto no ocurre solo a nivel nacional. En Bogotá sabemos que buena parte de la prensa es amiga de Galán. Ayer leí un artículo, sin embargo, que rebosó la copa del descaro. El alcalde tramita una reforma tributaria en el Concejo, y Portafolio tituló así su cobertura: "Aprueban en primer debate reforma tributaria de Galán en Bogotá, que incluye ajustes al ICA y alivios en sanciones".
Es increíble que un artículo sobre una reforma tributaria empiece hablando de sus alivios. El primer párrafo dice que "más de dos millones de ciudadanos podrían acceder en Bogotá a un alivio del 60 % sobre sanciones e intereses de obligaciones tributarias y no tributarias". ¡Qué conveniente! Una reforma que busca cobrar más impuestos se presenta a partir de sus descuentos.
¡Y sigue en esa línea por diez párrafos! Ni las oficinas de prensa oficiales son tan generosas. Prácticamente la mitad del artículo está dedicada a enumerar las bondades de la reforma, y como casi nadie lee hasta el final, el lector promedio se queda con una imagen inmejorable de la reforma. En lo que resta del texto (donde por fin se enumeran los impuestos que subirán) no aparece una sola fuente crítica. La única voz es oficial: la secretaria de Hacienda, Ana María Cadena, quien asegura que todo es racional, técnico y necesario.
El reportaje despacha en una frase nebulosa ("incentivos para atraer inversión… y facilitar proyectos de desarrollo urbano") algo de gran importancia: quienes aporten inmuebles a proyectos de renovación urbana o vivienda accederán a una exención del 100 % del predial los primeros cinco años, decreciente hasta el décimo; los proyectos de arrendamiento con mínimo 50 unidades recibirán un 90 %; y hay exenciones progresivas de ICA de hasta diez años para empresas nuevas en sectores priorizados.
Mientras buena parte de los bogotanos pagará más impuestos, algunos sectores económicos tendrán beneficios extraordinarios. ¡Qué delicia estar exento del predial! Cada gobierno puede proponer los aumentos y descuentos que quiera, pero el periodismo no tiene derecho a contar solo la mitad de la historia, presentando la reforma desde el ángulo más favorable al alcalde. Así nos priva a los ciudadanos de la información necesaria para cuestionar el criterio de la Alcaldía. Portafolio está siendo antidemocrática.
¿Reportaría igual esta reforma si fuera de un gobierno de izquierda? Portafolio tituló la de Galán resaltando sus "alivios en sanciones", mientras las de Petro las tituló así: "Última reforma tributaria de Petro pone a más colombianos a pagar impuestos" y "Reforma tributaria: estos son los posibles nuevos impuestos que analiza el Gobierno Petro". El lenguaje de ambas coberturas es aparentemente neutral, pero la trampa está en el énfasis, en el orden de los argumentos y en lo que cada una omite.
A El Tiempo, casa editorial de Portafolio, lo vi quejarse del uso que el gobierno Petro le dio a RTVC. Nunca lo he visto quejarse del descarado alineamiento entre buena parte de la prensa privada con los gobernantes de turno. Qué casualidad.
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Mar(60274)•Hace 45 minutos¡Excelente columna!