Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Riohacha ha ardido tantas veces que su historia parece escrita con ceniza. La primera vez fue obra de Francis Drake, quien tomó la ciudad en 1595, en la expedición que lo llevaría a morir en Panamá. Venía por las perlas. Se llevó lo que pudo y dejó la ciudad en llamas.
La segunda destrucción vino de quienes habían llegado a defenderla. En 1820 los soldados irlandeses llegados para combatir por la República se amotinaron porque no les pagaban sus sueldos. Incendiaron la población y volaron con barriles de pólvora la torre de San Jorge, el baluarte más importante de la ciudad. Burdett O’Connor lo recuerda en sus memorias y el historiador Matthew Brown ha estudiado aquellos años. Todo quedó reducido a cenizas.
Por eso Riohacha, que ocupa su sitio actual desde 1545, no conserva un solo monumento colonial. Lo que el fuego perdonó lo fue borrando después la indiferencia. Cayeron los Portales, la cárcel donde estuvo cautivo Papillón y otros de los edificios oficiales republicanos más antiguos, demolidos en nombre de una modernidad que nunca terminó de llegar, como si el pasado fuera un estorbo y no una raíz.
Quedaba la arquitectura doméstica que Alberto Saldarriaga y Lorenzo Fonseca estudiaron en Vivienda Guajira: ecléctica, de herencia hispánica y acentos del Caribe insular, por los nexos con Curazao. Casas de amplios aleros, mansardas y balcones abiertos a la brisa, pensadas para el calor y la conversación del atardecer. Hoy sus dueños las dejan deteriorar hasta que la ruina justifica derribarlas: es el deterioro por abandono, documentado en muchas ciudades como argucia para eludir la condición patrimonial y vender el lote.

El caso más reciente es Nido de Amor, casa de dos pisos en la calle tercera, construida en el último cuarto del siglo XIX y propiedad del comerciante Juan Pinedo Christoffel, quien se la regaló a una hija cuando se casó. De allí su nombre. Su eclecticismo se veía en un balcón corrido de madera calada y, en la esquina, una columna de capitel dórico. En 1926 los padres de García Márquez pasaron en Riohacha su luna de miel y vivieron allí varios meses. Gabriel Eligio García trabajó como telegrafista justo en esa casa; la memoria oral de la ciudad lo tiene claro, y Gabo cuenta en Vivir para contarla que fue concebido en aquella luna de miel.
Desde 2009, cuando se levantó su ficha, se sabía lo que valía. Figuraba en el listado patrimonial del Plan de Ordenamiento Territorial y en la lista indicativa de bienes de interés cultural. Días atrás la Alcaldía se ufanaba en un video de proteger el patrimonio; 72 horas después autorizó demolerla. Un bien así no se toca con una licencia ordinaria: exigía fundamento normativo y la mano de expertos. Hoy el primer piso está semidestruido y solo resiste, entre escombros, la columna de la esquina.

Drake y los amotinados irlandeses necesitaron licor, pólvora y antorchas para borrar a Riohacha. A nosotros nos basta la lluvia, la desidia y un sello. El fuego, al menos, dejaba la certeza de haber destruido algo y obligaba a reconstruir; el abandono con permiso municipal nos enseña a olvidar sin duelo. Porque una ciudad que derriba lo que la recuerda no se renueva: se queda sin tiempo y ya no sabe cuánto ha vivido.
wilderguerra@gmail.com
-
Edgar(22146)•24 de octubre de 2026 – 13:12Que fabulosa columna y reflexión, muy válida para el fascista que nos gobierna. Gracias Weilder, genial como siempre.
-
Mario(16018)•24 de octubre de 2026 – 10:52Desafortunadamente, carga un carma desastroso, pues hasta aquí, todos los politiqueros han hecho leña con sus recursos.
-
luis german(18551)•24 de octubre de 2026 – 10:27Tras de gordo hinchado. Se roban (mayormente) a la Guajira, al Chocó, a Pasto, al Magdalena: a los departamentos más llevados. No tiene agallas la corrupción. Gracias.
-
Aurora Elena(i92pq)•24 de octubre de 2026 – 07:22Que tristeza con estos dirigentes con una visión tan estrecha de lo que significa la historia. Aquí en Valledupar en el centro histórico algunas casas están a punto de caerse y quienes pueden intervenir con los recursos para restaurarlas miran Iara otro lado.
-
epiqr(57636)•24 de octubre de 2026 – 03:42Lógico que suceda, ¿qué más se puede esperar en un país que elige como presidente a un abogado de la mafia y los paramilitares? Qué cultura o historia ni qué carajos, eso es de comunistas afeminados, ¡paracos y plomo es lo que hay! Y que viva Cristo Rey.
-
Quico(17933)•24 de octubre de 2026 – 09:54Lógico que suceda. Que más se puede esperar en un país q eligió como presidente a un exguerrillero degenerado, vicioso?
-