Publicidad

¿Por qué surgen los Benditos menores?

Weildler Guerra
13 de septiembre de 2026 – 12:00 a. m.
El bendito menor
Naim Pérez Toncel ha desafiado a las autoridades con videos que ha publicado en diferentes partes de La Guajira.
Foto: Archivo Particular

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Hace pocos días, murió en Riohacha un hombre de 26 años. Su nombre no era un alias: se llamaba Naín, y así lo llamaba su gente. La prensa nacional escribió “alias Naín”, como si su propio nombre de pila fuera ya una máscara, cuando el único alias verdadero era el otro: Bendito Menor. Esa distinción revela un hábito: alias es un cierre, no una pregunta, oculta mientras finge revelar.

Algunos medios lo llamaron wayuu, lo cual es falso. Naín Andrés Pérez Toncel era un guajiro criollo, con rasgos afro, hijo de esta tierra mestiza y no de un pueblo indígena. Tenía, sí, una competencia mestiza: la destreza de moverse entre sistemas culturales: el wayuu, el criollo y el afrodescendiente. Esa competencia le dio movilidad, no identidad. Confundir a un guajiro criollo con un wayuu no es un matiz periodístico: es reproducir el cliché de una Guajira homogénea, incapaz de su propia complejidad.

Colombia entiende su violencia en blanco y negro: se es paraco o se es guerrillero. No existe sitio para el bandido social que describió Eric Hobsbawm, figura reconocida por su comunidad como regulador de injusticias, no como delincuente foráneo. Naín recaudaba tributos, imponía toques de queda, silenciaba la avenida Circunvalar, paralizaba el comercio de Riohacha por tres días sin que el Estado pudiera evitarlo. A diferencia de los jefes paramilitares foráneos, vistos aquí como ejércitos de ocupación, Naín jugaba de local.

Él mismo mandó componer una especie de himno, en el que la letra dice “la tierra guajira duerme tranquila cuando patrulla el Menor”. Se presentaba como el hombre armado que protege tu sueño, aunque muchos ciudadanos veíamos justamente lo contrario. Con todo, su féretro entró escoltado por motociclistas que disparaban al aire. Encontró la muerte porque desafió reiteradamente al Estado. Su condición de influencer concentró en él mismo todos los reflectores: no era la máxima cabeza de su organización ni quien más poder tenía, pero sí el más mediático, y en él se representó toda la criminalidad diversa que opera en La Guajira y en la Sierra Nevada. 

La pregunta no es moral sino existencial: ¿por qué surgen los Benditos menores? Quizás porque en territorios donde la movilidad legítima está clausurada, el prestigio se vuelve un bien escaso que se disputa por las vías disponibles. Naín no solo acumuló armas, tributos y territorios: acumuló narrativa sobre sí mismo. Quienes lo conocieron insisten en recordarlo con afecto a pesar de sus notorias fechorías. Esa fidelidad no lo absuelve. Perseguía la permanencia que el bandido social reclama: quedar inscrito en la memoria colectiva a través de canciones y de relatos. Miles de jóvenes lo tenían como un referente de éxito, aunque la memoria de estos tiempos sea líquida y se diluya con la siguiente estructura armada.

La Guajira funciona como una heterotopía: un espacio real donde conviven tiempos distintos, el del Estado, que llega tarde; el ritual, y el expedito de las redes sociales. Allí se mezclan órdenes incompatibles. Naín no fue una anomalía de ese territorio: fue su síntoma más claro, el orden violento que intenta llenar el vacío de otro orden. Los Naín seguirán surgiendo mientras esa ausencia persista. La pregunta que deja su muerte no es quién ocupará su lugar, sino qué clase de Estado sigue fabricando, sin saberlo, el vacío que ellos llenan.

wilderguerra@gmail.com

Conoce más

 

Comentarios
  • Juan Antonio(45350)Hace 5 horas
    Buena columna de claridad meridiana
  • Juanita(6335)Hace 18 horas
    Muy esclarecedora reflexión, gracias Weildler
  • Lucila(60806)Hace 23 horas
    Pobre patria.!!
  • Martha(81749)Hace 23 horas
    Esta dicho
  • Martha(81749)Hace 23 horas
    Esta dicho
  • Martha(81749)Hace 23 horas
    Esta dicho
  • Martha(81749)Hace 23 horas
    Esta dicho
  • Federico(tz7zo)13 de septiembre de 2026 – 16:58
    Escrito con IA, mal no menor
  • Alamo(88990)13 de septiembre de 2026 – 13:37
    Y así como vamos, seguirán ‘benditos’ por sécula seculorum…
  • Elber(39126)13 de septiembre de 2026 – 13:07
    Benditos menores hay muchísimos más. Solo que este joven inocente se visibilizó en redes y eso lo mató. Existen centenares de delincuentes antes y después de Petro. Aguebardo cree que va a acabar con ellos. Pero si leen algo de historia colombiana se darán cuenta que el problema de fondo no se resuelve con la violencia. Para muestra varios botones. Laureano Gómez, Turbay, Uribe y ahora el yanqui colombiano pretende repetir la historia.
  • Mario(16018)13 de septiembre de 2026 – 11:26
    Excelente Atenas!
  • juan david(9371)13 de septiembre de 2026 – 10:35
    Razonamientos aplicables a la mayoría de regiones de nuestro país.
  • Atenas(06773)13 de septiembre de 2026 – 10:07
    Weilder, ya q’ te muestras tan solícito pa explicar la razón o causa de los muchos Nain q’ puedan sobrevenir con alías tenebrosos, a lo cual le puso reflectores Bendito Menor, ¿por qué pasaste por alto el grave impacto q’ en el despelote de la Guajira tuvieron tantas promesas incumplidas por otro costeño, el asqueroso ojisapo, o no fue ese un punto negro de entrada cuando inició su desastroso gbno y la red de corrupción montada dizq’ pa llevarles agua?Olvido imperdonable.Atenas

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido