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Sobre la JEP, las víctimas y la singularidad

Yolanda Ruiz

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Que una persona haya sido víctima de la violencia no la define por principio. Sin duda, la vida se transforma ante el asesinato de un ser querido, un secuestro, un episodio de violencia sexual, un desplazamiento… es un quiebre total, pero no se puede convertir a las miles de personas afectadas por la violencia en una masa homogénea que piensa igual, que reacciona igual ante el dolor, ante la impunidad o la injusticia. En estos días ha sido muy evidente esta realidad diversa en medio del debate por el intento de asfixiar a la JEP por la vía del recorte presupuestal. Hay víctimas que la defienden y otras que la critican. Unas y otras tienen derecho a hacerlo.

En un mundo que fabrica estereotipos con facilidad y que nos dice cómo debemos ser, vestir, vivir, amar, no faltan quienes consideran que ser víctima es una etiqueta que define las actuaciones ante todos los asuntos y, en particular, ante la búsqueda de justicia, verdad y reparación. Las víctimas tienen diversas posiciones políticas e ideológicas, son personas que, con sus luces y sombras, viven los duelos como algo personal e intransferible. Algunas acuden al silencio o no quieren ser vistas como víctimas, otras convierten su dolor en liderazgo y en voz para hablar por muchos.

El perdón no es obligación, puede ser o no parte de un proceso individual en el que todo cabe: se puede privilegiar la justicia o la reparación, querer pasar la página del dolor o aferrarse a ella porque es una manera de sobrevivir; se puede hacer activismo o hacer política, tener la necesidad de apoyo o transitar el duelo lejos de miradas y opiniones ajenas. Hay quienes se desplazan o padecen el exilio, otros que se quedan e intentan sobrevivir. Se vale llorar, maldecir, callar, denunciar, huir… Todo lo que vive una víctima es personal, aunque a veces se vive el duelo como evento colectivo. Los sobrevivientes de la violencia no son una línea en un archivo, un número en una base de datos, no son objetos para usar en campañas políticas, son personas que tienen el derecho a vivir como quieran, a buscar la justicia que sientan más reparadora y a exigir al Estado y a la sociedad respeto a su dolor y a su singularidad.

Los expertos en salud mental hacen recomendaciones sobre cómo vivir las etapas del duelo para que la vida no se estanque, pero cada persona transita su dolor a su ritmo, a su manera. El Estado debe hacer justicia, reparar y trabajar para que no pase nunca más, aunque todos los días se sumen víctimas a una lista que no para desde hace décadas. En el acuerdo de paz con las FARC, por primera vez las víctimas estuvieron en el centro de la discusión. Eso fue muy importante, era necesario, fue histórico. Entender que es imposible generar un modelo único para que una persona viva su reparación también es parte del camino que transita una sociedad si quiere superar su violencia endémica.

Podemos debatir las bondades o los errores de lo pactado, los aciertos y los problemas de la justicia transicional o de la ordinaria que tiene un pendiente histórico con miles de víctimas. Podemos armar batallas políticas sobre cuál es la dosis de impunidad y cuál la de justicia que estamos dispuestos a aceptar. Podemos encontrar razones que justifiquen negociar con criminales o cerrar esa puerta. El péndulo que va de la guerra abierta a la búsqueda de la paz negociada se mueve de un lado a otro como parte de nuestro quehacer histórico, pero creer que las víctimas deben sentir igual, pensar igual, no es una opción. No cabe para nadie, porque si algo debemos proteger es el derecho a sentir y pensar de manera individual. Eso no es poco cuando nos quieren uniformar: dicen que hay una única familia y desprecian las que tenemos los demás. Dicen que hay un solo dios y desconocen las muchas diosas, espíritus o energías que mueven las creencias de tantos. Que las víctimas sean respetadas en su singularidad, sin etiquetas, es un primer reconocimiento a su dignidad. Proteger los derechos de quienes acudieron a la JEP es obligación del Estado.

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Comentarios
  • SÓTERO(26571)•Hace 2 horas
    Muy acertado enfocar las discusión desde las visión heterogénea de las víctimas.
  • Lucila(60806)•Hace 22 horas
    ca que aplica la justicia transicional? Es muy difîcil respetar eso?Vagueades amables,pero la JEP,no merece ser reconocida y que continûe con su derecho de ser la ûni
  • antonio(7747)•01 de octubre de 2026 – 12:38
    Y este es el tribunal de justicia admirado por todo el mundo ??? Sería bueno que vinieran a ver resultados.
  • antonio(7747)•01 de octubre de 2026 – 12:37
    Ya Juan Manuel Santos y Humberto de la Calle, no estan de acuerdo con que se prolongue por otros 5 años la JEP. Estan pidiendo que resuelvan. Y ellos son los mas autorizados para opinar. La preocupación es para los mas de 2.500 personas que trabajan en la jep, tienen que ir dilatando proceso para no ir a perder sus jugosos salarios. Esa es la verdad.
  • Noticioso(6975)•01 de octubre de 2026 – 11:25
    La JEP ha dilapidado su prestigio, porque en lugar de emitir fallos contundentes y expeditos, que fue lo pactado, se convirtió en el chiringuito de profesores de Derecho uniandinos, que tras ser ignorados toda su vida como académicos, ahora ebrios del prestigio de llamarse "magistrados", quieren jubilarse ahí y por eso demorarán otros 20 años sus fallos; como si se necesitaran genios del Derecho para probar judicialmente que las FARC reclutaban menores, mataban gente y secuestraban.
  • Mario(16018)•01 de octubre de 2026 – 11:05
    Mucho bla bla bla en esta columna, pero ni mu sobre lo que se le ha tachado a la inefable JEP, es decir, el derroche despiadado en burocracia y viajes de paseo por el mundo.
  • antonio(7747)•01 de octubre de 2026 – 11:00
    Seamos realistas, los que quieren que la JEP siga funcionando es que quieren que declaren a Uribe responsable de los falsos positivos, lo cual no va a suceder, la jep no está investigando a Uribe ( no lo estoy defendiendo ) ya sabemos todas las atrocidades de las farcs y de los paramilitares. Nadie va a ir a la cárcel, como dijo la española, pensadora Concepción Arenal : " Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie". No perdamos mas tiempo con la JEP
  • PedroPuas(86184)•01 de octubre de 2026 – 10:41
    En la medida en que hay un ataque para destrozar la JEP con el aparente objetivo de ocultar (y procesar) quienes han sido los responsables, me sorprende que la columnista no haga ni una mención a la importancia de la institución. Al contrario, enmarca su columna en un relativismo inocuo y dañino. Estoy de acuerdo que las víctimas tienen opiniones diversas, pero la verdad, como se ha demostrado fehacientemente, libera a todas las partes y permite una pasada de página digna e histórica.
  • antonio(7747)•01 de octubre de 2026 – 09:12
    La verdad ya la sabemos, las partes del conflicto cometieron toda clase de atrocidades, nadie va a la cárcel, seran condenas de carton, reparación ? las farcs " no tienen dinero " pagará el estado con nuestros impuestos, y no repetición está garantizada tiene a disposición 6 camionestas de lata gama blindadas, gasolina, mantenimiento por cuenta de los contribuyentes y las víctimas transportándose en transmilenio o descansando en los cementerios del pais.
  • antonio(7747)•01 de octubre de 2026 – 09:08
    El exjefe negociador de paz Humberto de la Calle fijó una postura contundente: "No soy partidario de prorrogar la JEP", argumentando que el tribunal transicional debe concentrarse en terminar su tarea dentro de los tiempos estipulados y no buscar extensiones…..Si lo dice de la Calle póngale la firma. Son mas de mil funcionarios y mas de mil contratistas, les interesa mas seguir devengando que resolver.
  • Maria Eugenia(56068)•01 de octubre de 2026 – 08:52
    La verdad aparece más con la JEP que con la justicia ordinaria.
  • Carlos Federico(ar680)•01 de octubre de 2026 – 07:19
    La JEP, con su falencias, ha sido más benéfica para las víctimas del conflicto que la justicia ordinaria, les ha traído verdad y las ha puesto en el centro del debate, por eso se debe preservar, porque además, es producto de un acuerdo estatal y tiene rango constitucional. La diversidad es un valor constitucional que también se debe proteger, la homogeneidad es propio de estados totalitarios
  • Atenas(06773)•01 de octubre de 2026 – 06:38
    Yolanda, te gusta hilar delgadito, y te tengo pillada xq’ de forma maliciosa como los virus vas tras fines non santos: la sinuosa frase de entrada a la columna “Q’ una persona haya sido víctima de la violencia no la define por principio”,¡Plop!, es cabal ejem. Astuto estilo ese de quitarle peso moral a las víctimas pa proceder a empoderar a los victimarios tras la mampara del espurio tribunal de la JEP. Q’ NO se te olvide: el Derecho nace del afán de proteger a los débiles, a las víctimas.Atenas
  • DONALDO(67774)•01 de octubre de 2026 – 06:06
    La hipérbole (símbolo y realidad) de nuestro destino trágico es un presidente que se exhibe con pistola al cinto, cosa que ni siquiera el truhan de Trump se ha atrevido.
  • Edgar(22146)•01 de octubre de 2026 – 05:40
    Excelente columna

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