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3 Jun 2022 - 5:00 a. m.

Bienvenida la prohibición del plástico de un solo uso

Los colombianos usan mucho plástico casi que por inercia. Es necesaria la intervención estatal para modificar los hábitos de consumo. / Imágen de referencia: Pixabay
Los colombianos usan mucho plástico casi que por inercia. Es necesaria la intervención estatal para modificar los hábitos de consumo. / Imágen de referencia: Pixabay
Foto: Pixabay

Después de 22 proyectos de ley obstaculizados a lo largo de seis años, por fin el Congreso de la República decidió aprobar la prohibición de los plásticos de un solo uso. Pendiente de ser conciliado por Cámara y Senado, el texto de la Ley 274 de 2020 es novedoso en América Latina, pero, más importante aún, busca utilizar la intervención del Estado para motivar un cambio en los hábitos de consumo e impulsar una transformación de la industria que nos aleje de la contaminación inútil. Parte de una realidad: utilizamos plástico de forma desmedida y estamos contaminando el planeta sin necesitarlo.

Juan Carlos Losada, representante a la Cámara del Partido Liberal y uno de los principales congresistas que impulsaron el proyecto, dijo en su cuenta de Twitter que “esta ley es un avance histórico en favor de las fuentes hídricas de Colombia, en favor del mar y en contra de la contaminación plástica”. Tiene razón. Según datos compartidos por Angélica Lozano, senadora de la Alianza Verde y también escudera del proyecto, cada persona en Colombia produce unos 24 kilos de desechos plásticos. En el mundo estamos tirando cerca de 11 millones toneladas de plástico cada año a los océanos. Al ser un material difícil de biodegradar, es evidente que la situación es insostenible.

El proyecto de ley, que fue aprobado de manera unánime por el Congreso, parte de una realidad innegable: no necesitamos usar tanto plástico. Para lograr una disminución en su consumo, dispone “prohibir en el territorio nacional la fabricación, importación, exportación, comercialización y distribución de plásticos de un solo uso”. En total son 14 tipos de objetos que serán sacados del mercado en un plazo que va de dos a ocho años.

Algunos ejemplos del material prohibido son los mezcladores o pitillos para bebidas, bolsas para embalar periódicos, revistas y facturas, o las que utilizan las lavanderías para entregar la ropa limpia, así como recipientes para empacar comida o láminas y manteles para servir, guardar, envolver o separar alimentos de consumo inmediato. Lo llamativo es que el proyecto tocará directamente los hábitos de consumo de los colombianos, pues se trata de objetos empleados en el día a día. Tal vez se ha socializado su uso por la inercia de la costumbre, lo que hace necesaria la intervención estatal para demostrar que estamos utilizando una cantidad abrumadora de plástico sin razón aparente. Ya hemos visto que este tipo de medidas, como el cobro por usar bolsas de plástico en los supermercados, tienen efectos positivos.

Nos parece importante celebrar que tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado de la República la votación fuera unánime. Este tipo de proyectos que tienen un efecto en la vida cotidiana de los colombianos deben demostrar la unión en el propósito de que nuestro consumo diario sea sostenible. Durante muchos años Colombia no se ha hecho las preguntas necesarias para tener una convivencia más amigable con el ambiente. Ahora que estamos en medio de la emergencia climática, la lucha pasa también por los actos pequeños como dejar de utilizar el plástico de un solo uso.

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