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14 Oct 2021 - 5:00 a. m.

Bienvenido el Día de la Diversidad Étnica y Cultural

Cambiarle el nombre a la conmemoración del 12 de octubre es una bocanada de aire fresco que muestra cómo podemos superar los espejismos que construye la polarización. / Foto de referencia: AFP
Cambiarle el nombre a la conmemoración del 12 de octubre es una bocanada de aire fresco que muestra cómo podemos superar los espejismos que construye la polarización. / Foto de referencia: AFP
Foto: AFP - LUIS ROBAYO

Hay una batalla por resignificar la historia. Impulsada desde la ultraderecha autoritaria de España y con eco en varias voces colombianas, estamos viendo una agenda que pretende modificar la manera en que se cuenta la colonización de los territorios indígenas en nuestro continente. Se trata de otro frente en las llamadas “guerras culturales” y del movimiento contestatario conservador frente al aumento de voces históricamente discriminadas que han pedido reconocimiento y reparación. Así como ha pasado con estatuas, con currículos académicos y con las Constituciones de las naciones, ahora la colonización de América se ha convertido en un hecho en disputa. En ese marco, la decisión adoptada por la ministra de Cultura, Angélica Mayolo, de cambiarle el nombre a la conmemoración del 12 de octubre es una bocanada de aire fresco que muestra cómo podemos superar los espejismos que construye la polarización.

El 12 de octubre se ha utilizado para conmemorar la llegada de Cristóbal Colón al continente americano. Sin embargo, desde hace un par de décadas y cada vez con más acogida, organizaciones de la sociedad civil, académicos y representantes de los pueblos nativos han hecho un argumento persuasivo: ¿por qué seguir celebrando un momento que marcó el comienzo de un exterminio a quienes eran originarios del continente?

El debate, claro está, se degrada muy rápido, pues toca sensibilidades establecidas. Hace unas semanas, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid (España), regañó públicamente al papa Francisco porque este recordó los horrores de la Conquista. Díaz Ayuso dijo que le “sorprende” que “un católico que habla español” desprestigie la Iglesia y la Conquista. El legado de España “fue llevar precisamente el español, y a través de las misiones, el catolicismo y, por lo tanto, la civilización y la libertad al continente americano”, aseveró.

No está sola en esa visión. Nuestro embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Alejandro Ordóñez, dijo en el Consejo Permanente de ese organismo que la de la colonización es una “leyenda negra”. Como contamos en “Alto turmequé” de El Espectador, el embajador agregó que “la colonización en América fusionó los pueblos conquistados con los reinos conquistadores, lejos de la eliminación y extirpación de pueblos nativos (y dejó) una herencia de construcción legal, moral y cívica”.

Se trata de una manipulación de la realidad. Los esfuerzos contemporáneos por reconocer las atrocidades y darles voz a los relatos silenciados son un acto de reparación y construcción de una mirada lejos de los sesgos hegemónicos. Mirar atrás y ver cómo los pueblos nativos fueron perseguidos, manipulados, desterrados y abusados permite, también, entender la importancia de la diversidad.

Por eso, que el Ministerio de Cultura haya cambiado el Día de la Raza por el Día de la Diversidad Étnica y Cultural de la Nación Colombiana es un gran paso. Necesario, además. Muestra que entender la historia permite construir sociedades más incluyentes. Como dijo la ministra Mayolo: “Este cambio sirve para que entendamos que debemos dejar atrás un concepto anacrónico que genera profundas discriminaciones en el mundo y reconocernos como un país pluriétnico y multicultural, en el que la diversidad es nuestra mayor riqueza”. Las voces extremistas deberían escucharla.

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