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27 Jan 2022 - 5:00 a. m.

Contra los negacionistas

En el Día Mundial de las Víctimas del Holocausto, recordemos que Colombia no se salva de los movimientos negacionistas que se vuelven cómplices de las peores tragedias. / Foto: Jacek Bednarczyk (EFE)
En el Día Mundial de las Víctimas del Holocausto, recordemos que Colombia no se salva de los movimientos negacionistas que se vuelven cómplices de las peores tragedias. / Foto: Jacek Bednarczyk (EFE)
Foto: EFE - JACEK BEDNARCZYK

Se cumple un nuevo aniversario del Día Mundial de las Víctimas del Holocausto, dado que el 27 de enero de 1945 tropas soviéticas liberaron el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. Las atrocidades cometidas por Hitler y sus secuaces nazis no solo horrorizaron al mundo, al conocerse el asesinato de más de seis millones de judíos europeos y de tres millones más de personas. Lo ocurrido dio origen a las normas internacionales contra la violación de los derechos humanos y los delitos de lesa humanidad. Hoy, aumenta el número de personas que niegan su ocurrencia y se le suman otros temas como el COVID-19, las vacunas, el cambio climático o las realidades políticas, entre otros.

Aunque esta situación no es nueva, la expansión de las redes sociales permite que este tipo de teorías ganen cada vez más adeptos. Estas personas sienten que, a pesar de las pruebas existentes, son las únicas que conocen la “verdad”. Se basan en mensajes apócrifos o en estudios de científicos inexistentes o sin credibilidad. De allí que sea necesario que no solo se promuevan acciones públicas para exigir responsabilidad a quienes dedican sus esfuerzos a tergiversar la verdad, sino que haya cada vez más leyes y sanciones contra quienes terminan negando hechos repudiables como la ocurrencia de genocidios.

El Holocausto, la Shoá, ha sido la mayor prueba del antisemitismo que ya existía en el mundo y que tenía en algunos lugares de Europa su caldo de cultivo. Teorías de conspiración, la elaboración de panfletos apócrifos y una supuesta conspiración judeo-masónica iban a dominar el mundo. Este germen le permitió a un criminal como Adolfo Hitler llegar hasta el genocidio del pueblo judío. No se hizo mayor cosa por evitarlo. En este momento, con la desaparición física de la mayoría de los sobrevivientes de esta tragedia para atestiguar lo que vivieron, aumentan el número de negacionistas de lo ocurrido. Desde quienes cuestionan la cifra de asesinados hasta quienes niegan de plano las pruebas y la veracidad de los hechos.

Lo mismo sucede con el COVID-19. Son conocidos los casos de personas que se han dedicado, a través de las redes sociales y algunos medios de comunicación, a negar su gravedad y, peor, cuestionar la eficacia de las vacunas, pues creen que sirven para inocular todo tipo de extravagancias, que van desde chips hasta lo que la imaginación pueda alcanzar. Lo peor ha sido que mandatarios populistas han servido de caja de resonancia para estas teorías. Donald Trump, Jair Bolsonaro, Daniel Ortega y Boris Johnson, por citar solo algunos, promovieron o permitieron todo tipo de especulaciones que terminaron repercutiendo en el gran número de personas muertas, como consecuencia de su negacionismo. Ahora hay además un alto número de personas que se niegan a aceptar la vacuna. En Colombia, el partido Conservador avaló en su lista al Congreso uno de los líderes del movimiento antivacunas.

Algo similar acontece con el cambio climático pues, a pesar de las pruebas que han presentado los científicos y expertos en materia de calentamiento global, se continúa negando su existencia y sus graves consecuencias. También están quienes niegan la teoría de la evolución de las especies desarrollada por Charles Darwin, o los terraplanistas, que insisten en sostener que la Tierra es plana. A pesar de que parezcan temas menores, por circunstancias políticas, religiosas o culturales, estas teorías y sus promotores pueden hacer, y lo están haciendo, mucho daño a escala mundial.

Se ha dicho que la teoría goebbeliana, según la cual una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad, continúa aplicándose con gran habilidad y evidentes resultados internacionalmente. Dado que los negacionistas son los principales promotores de esta realidad, cualquier momento es oportuno para hacer frente a este tipo de personas que tanto daño hacen. Como lo dijera Primo Levi, escritor y sobreviviente del Holocausto, “aquellos que niegan Auschwitz estarían dispuestos a volver a hacerlo”.

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