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Presidente Abelardo de la Espriella, su política de seguridad tiene un asunto urgente en Cúcuta y en todo el departamento de Norte de Santander. La seguidilla de gobiernos que se desentendieron de la región e incluso pactaron con una clase política que tiene lazos cuestionables llevó a un punto de crisis ineludible. Hoy, tanto en la capital del departamento como en todas las zonas fronterizas, hay una confluencia de actores ilegales que mandan a su antojo mientras que las autoridades locales son silenciadas, perseguidas y cooptadas. El asesinato del precandidato a la Alcaldía de Cúcuta Miguel Castellanos es solo una muerte más en la larga lista de tragedias de un territorio nacional que ha sido olvidado, menospreciado y entregado a la criminalidad. No será fácil, pero es momento de una intervención del Gobierno central que dé resultados a corto y mediano plazo. No podemos esperar más.
Un asesinato y un atentado nos tienen nuevamente hablando de Norte de Santander, pero la verdad es que casi a diario tendríamos motivo para hacerlo. La solución no es solo una intervención por la fuerza, aunque más presencia de autoridades nacionales sí es necesaria. Tanto el Gobierno como la Fiscalía necesitan trabajar de la mano para empezar a desmantelar las redes de corrupción. Eso implica, señor presidente, confrontar casos difíciles, incluso de personas que tienen alto impacto político en la región y que han apoyado candidaturas en todas las ramas del poder público. Si de verdad el propósito es dejar un legado, hay que romper esas estructuras, desde quienes las permiten en Bogotá y en el Congreso, hasta los espacios locales que están infiltrados. Por eso no es suficiente hablar de más hombres en la Policía y más presencia del Ejército, sino que debe haber una verdadera cruzada anticorrupción que muestre resultados. Para eso es urgente que la fiscal general de la nación, Luz Adriana Camargo, también asuma en serio el reto y tome medidas para asegurarse que quienes llevan las investigaciones en Cúcuta y la región tengan la protección que necesiten.
Sabemos que la violencia se recrudecerá. Pero eso es lo que pasa cuando tantos gobiernos nacionales se desentienden de una región que lucha entre el empobrecimiento por la falta de comercio con Venezuela y la influencia de dineros del contrabando, el tráfico de drogas, el tráfico de personas y la guerrilla del ELN. Basta con mirar la lista de políticos cucuteños y nortesantandereanos condenados por la Corte Suprema de Justicia para entender que solo hemos visto la punta del iceberg. Entonces, en estas tierras que votaron de manera abrumadora por usted, presidente De la Espriella, el mandato parece ser una súplica: es urgente la intervención del Estado y el fortalecimiento de las instituciones.
Vale la pena que se siente a conversar con Iris Marín, defensora del Pueblo, que tiene el panorama claro. En entrevista con Blu Radio, explicó que “Cúcuta se ha convertido desde hace ya muchos años en una ciudad muy insegura para hacer política, para hacer periodismo, para los liderazgos sociales, y en el fondo hay también estas redes relacionadas con economías ilegales”. Tiene toda la razón. Tenemos el diagnóstico hace tiempo, lo que ha faltado es la voluntad política para hacer algo al respecto y la valentía de enfrentarse a tantos focos de ilegalidad. Por eso, presidente De la Espriella, este puede ser su legado. La región que ayudó a elegirlo se lo agradecerá.
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DONALDO(67774)•Hace 27 minutos"Hace tres meses que vivimos en horrible zozobra", dice una habitante de Cúcuta. El periodismo-mártir de Cúcuta conoce los políticos cómplices, fácil sería la tarea de Abelardo…
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conrado(xybxp)•Hace 3 horasEficacia,no bla,bla.