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Entre cientos de millones de dólares y cientos de millones de dólares, las plataformas de redes sociales van surfeando las olas de sentencias judiciales en contra que no les hacen mella. En las últimas dos semanas, ByteDance, dueña de TikTok, y Meta, dueña de Facebook e Instagram, recibieron malas noticias, pero parece que la gasolina se le está acabando a los procesos judiciales en su contra. ¿Acaso algún órgano regulatorio podrá forzar cambios necesarios en las redes sociales?
En Estados Unidos, la falta de regulación ha permitido que las empresas tecnológicas hagan y deshagan sin tener que dar muchas respuestas. El sistema judicial ha intentado intervenir, pero las decisiones han sido decepcionantes. Hace apenas unos meses, en este espacio discutimos cómo los procesos antimonopolio que se iniciaron contra Google terminaron en una sanción que se sintió más como una caricia.
Es en ese contexto que se tiene que leer la noticia sobre cómo TikTok acordó pagar 400 millones de dólares tras ser acusada de violar las leyes federales de privacidad infantil. En esencia, la plataforma permitió que menores de edad y que niños y niñas de menos de 13 años pudieran tener cuentas sin mayores restricciones. Por estos mismos hechos, tanto la Unión Europea como el Reino Unido tienen investigaciones en proceso. En Estados Unidos, la denuncia había sido interpuesta por la administración de Joe Biden, pero el dinero entrará a ser ejecutado por la Casa Blanca de Donald Trump. Una investigación de ABC News, citada por AFP, encontró que “los fondos (serán usados) para proyectos como la renovación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln, el salón de baile de la Casa Blanca y la construcción de un arco”. A nadie extraña que el Gobierno Trump tenga prioridades distintas a la protección de los menores de edad.
Por el lado de Meta, un juez en Nuevo México le impuso una multa de 942 millones de dólares y le ordenó hacer cambios en sus plataformas para proteger a los menores de edad. La sentencia utilizó la analogía de una fábrica que contamina el aire para decir que las redes sociales de Meta están diseñadas para convertir a los niños, niñas y adolescentes en adictos. La empresa apelará, pero la semana entrante empieza un juicio en el que 29 estados piden responder por los daños causados todos estos años. Russell Coleman, fiscal general de Kentucky, dijo que pueden demostrarle a un jurado que “Meta ocultó lo que sabía sobre el daño que su producto le causa a los jóvenes porque quería obtener más ganancias”.
Si Meta pierde ese juicio, se vería en la obligación de modificar aspectos claves de su modelo de negocios, como el conteo de “me gusta”, el algoritmo diseñado para explotar la dopamina de las personas y la falta de verificación a las cuentas de los menores de edad. Sin embargo, si la historia reciente es predicción, el proceso será largo y los resultados poco apropiados para la magnitud del problema.
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