Oigan, la pandemia sigue presente

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Hay que tener cuidado. Suena a consejo obvio, repetitivo. Pero mientras Colombia (con justas razones) se concentra en las protestas, los abusos de la fuerza pública y la economía en crisis, no podemos olvidar que la amenaza del COVID-19 sigue latente. Además, las señales en otros lugares del mundo muestran que la situación puede empeorar, de nuevo, muy rápido.

Lo propio ha dicho Christian Drosten. El científico es conocido por ser, según BBC Mundo, uno de los tres “que descubrió el virus del SARS, otro tipo de coronavirus que en 2002-2003 infectó a unas 8.000 personas en cerca de 30 países y causó cerca de 800 muertes”. Más importante aún, se convirtió en la mano derecha de Angela Merkel al momento de enfrentar la pandemia. Aún hoy Alemania es ejemplo mundial en el manejo de la crisis, aunque los pronósticos son reservados, dado que Europa apenas pasó la primera ola de contagios.

Sobre eso, Drosten dijo esta semana que “la pandemia de verdad llega ahora. También aquí (...) Es bastante importante informar bien y de forma amplia a la población (pues) el daño puede ser grave, si los políticos utilizan la pandemia para sus mensajes partidistas”.

Bien podría decirse: nada nuevo bajo el sol. Pero lo importante es que uno de los principales expertos en el COVID-19 nos está advirtiendo que no podemos bajar la guardia. Colombia, con su necesaria reapertura, ¿está tomando suficientes precauciones? ¿Las personas siguen conscientes de que estamos bajo amenaza? ¿O nos pasará factura el triunfalismo?

Algo interesante de la historia de Drosten es que, en estos meses, se hizo famoso gracias a un podcast, llamado “Actualización sobre el coronavirus”, espacio que ha sido utilizado para promover la mesura, desmentir las teorías de la conspiración y darles respuestas a las personas.

Ahora que todas las áreas de estudio están produciendo análisis, con el espejo retrovisor, de cómo se actuó, no podemos perder de vista el hecho de que todavía no sabemos muy bien la magnitud del reto al que nos enfrentamos. Quienes han criticado, con argumentos económicos, las cuarentenas no deben olvidar que varias ciudades del país estuvieron a un pelo de ver colapsadas sus unidades de cuidados intensivos. Peor aún: la situación podría empeorar cuando surjan los rebrotes.

Drosten dice que lo único que diferenció a Alemania de sus vecinos no fue la capacidad instalada de hospitales, ni de médicos, ni la cultura ciudadana. Simplemente, empezó a enfrentar la crisis con medidas cuatro semanas antes que los otros. Así son los triunfos ingratos de la mesura: cuando se consiguen, la gente se pregunta si en realidad se hizo algo o de otra manera se hubiera tenido el mismo resultado. Suena conocido.

No pretendemos generar pánico. El país va cojeando en camino a su recuperación y tanto el Gobierno nacional como los locales han sido responsables. Pero la advertencia es necesaria: sí, la pandemia sigue presente.

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