Sabemos que esta semana sólo hemos podido dedicarle espacio a las emergencias que hay en el país, pero las urgencias siguen apareciendo. Justo ayer mencionamos cómo los pronósticos del fenómeno de El Niño invitan a pensar que vamos a tener meses difíciles al terminar el año, pero la realidad es que ya estamos viendo los primeros efectos. Al cierre de esta edición, Colombia tenía 32 incendios activos en ocho departamentos. Las redes sociales se llenaron de videos de personas pidiendo atención a este problema, dado que la atención nacional ha estado con el terremoto. Tienen razón. Las gobernaciones necesitan apoyo del Gobierno Nacional, que ya está con los recursos limitados.
También ayer, la Defensoría del Pueblo se unió a las denuncias ciudadanas. En un comunicado, explicó que “los incendios forestales derivados del fenómeno de El Niño han generado afectaciones en diferentes regiones del país, por lo que se requiere atención prioritaria en los departamentos de Antioquia, Quindío, Nariño, Tolima, Cesar y Cundinamarca, especialmente en las zonas donde persiste una amenaza para la vida e integridad de las personas, así como para las viviendas, los cultivos, los animales y los medios de subsistencia de las comunidades”. Por esto, le pide al Gobierno Nacional “disponer de recurso humano, maquinaria, equipos especializados, brigadas forestales, carros cisterna, elementos de protección y, cuando las condiciones técnicas y de acceso así lo requieran, apoyo aéreo para las labores de control y extinción”.
El problema no es menor. Por ejemplo, en el Tolima, 36 de 47 municipios están en alerta roja y se reportan 31 incendios activos en 15 municipios, que han afectado 11.220 hectáreas. En Nariño, la Gobernación del departamento tuvo que declarar calamidad pública y urgencia manifiesta. Congresistas del Cesar y Norte de Santander hicieron declaraciones públicas pidiendo ayuda para sus departamentos. La situación es bastante complicada y puede seguir empeorando en las semanas por venir.
Sí, hay incendios activos en Colombia y no se pueden ignorar. El Gobierno Nacional necesita trazar un plan para responder a ellos, que se articule con la respuesta al terremoto y la planeación a los peores meses de El Niño. Las peticiones de la Defensoría son razonables, pero también se chocan con la realidad de un país que está luchando en varios frentes al tiempo. Es un momento muy difícil, que requiere un liderazgo político capaz de demostrar su eficacia.
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