25 Jun 2022 - 5:00 a. m.

Un cruel retroceso de medio siglo

Prohibir el aborto no elimina el aborto, solo lo vuelve clandestino y riesgoso. En realidad no hay vidas que se estén protegiendo, sino situaciones nefastas que se están avalando. / Fotografía: Agencia AFP
Prohibir el aborto no elimina el aborto, solo lo vuelve clandestino y riesgoso. En realidad no hay vidas que se estén protegiendo, sino situaciones nefastas que se están avalando. / Fotografía: Agencia AFP
Foto: Agencia AFP

Estados Unidos muestra señales preocupantes de teocracia. En una decisión extraña, la Corte Suprema de Justicia de ese país tiró por la borda medio siglo de jurisprudencia y dijo que la Constitución no protege el derecho de las mujeres y personas gestantes a abortar. Con la anulación de Roe vs. Wade, la mitad de los estados quedaron con leyes vigentes que prohíben el aborto en todos los casos. Algunos, incluso, permiten la persecución abierta de las mujeres que deseen abortar. Una tragedia en una nación que se ha vendido al mundo como defensora de las libertades individuales.

No exageramos con la teocracia. Aunque la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos intenta blindarse con argumentos científicos y jurídicos, su motivación esencial es religiosa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda proteger el derecho al aborto. La jurisprudencia del país del norte llevaba medio siglo de repetir lo mismo: que la Constitución protege el derecho de cada persona de tomar decisiones sobre su cuerpo sin injerencia del Estado. Sin embargo, gracias a la presidencia de Donald Trump, que nombró en la Corte a tres jueces ultraconservadores y cercanos a movimientos religiosos, nada de eso importó.

La decisión es nefasta por varias razones y tal vez la más grave es que pone en riesgo a millones de mujeres, especialmente las más vulnerables, que son las mujeres afros, hispánicas y de escasos recursos. Son a ellas a las que van a forzar a parir o a perseguir por no querer llevar a término sus embarazos. Son también ellas las que van a buscar abortos clandestinos, que son inseguros y cobran vidas. Porque eso es lo esencial de esta situación: prohibir el aborto no elimina el aborto, solo lo vuelve clandestino y riesgoso.

El adjetivo de “provida” con el que suelen autodenominarse los retrocesos en el derecho al aborto es engañoso por completo. En realidad no hay vidas que se estén protegiendo, sino situaciones nefastas que se están avalando. Esta decisión significa fomentar el embarazo adolescente e infantil, no proteger a las mujeres víctimas de violencia sexual y forzar maternidades que no son deseadas. Eso es cruel. Peor aún, es un ataque a la libertad individual. Solo porque hay personas cuya religión les dice que es lo incorrecto. A eso se le llama teocracia.

El salvamento de voto de los tres jueces liberales fue claro: “Con profunda tristeza por esta Corte, pero más por los millones de mujeres estadounidenses que hoy perdieron una protección constitucional fundamental, disentimos”. Nancy Pelosi, lideresa del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes, dijo: “Esta decisión cruel es escandalizadora y duele en el corazón”. Esos lamentos, no obstante, de nada servirán. La Corte Suprema de Justicia tendrá por muchos años una mayoría conservadora. Uno de los jueces, Clarence Thomas, dijo en su justificación que era momento de revisar el derecho al matrimonio de parejas del mismo sexo y también los derechos sobre la anticoncepción. Un desastre.

En Colombia, el derecho al aborto está protegido hasta la semana 24 de manera libre y después en tres causales. Sin embargo, el Gobierno de Iván Duque pidió la nulidad de la sentencia y los conservadores ya anunciaron un referendo. La defensa de las libertades, como vemos, nunca puede descansar. Las mujeres y personas gestantes están bajo ataque.

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