Un viento de esperanza llega desde Europa

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Ante la crisis más grande que ha enfrentado desde la última guerra mundial, Europa se decidió por la unión y la generosidad. Después de fuertes debates que enfrentaron a los países austeros del norte con las ambiciones francesas de una Unión Europea más fuerte, y que contaron con la decisiva participación de Alemania, los líderes de la Eurozona tomaron una decisión histórica: acordaron endeudarse, van a rescatar las economías más afectadas y, así, le enviaron un mensaje claro al mundo. Salvo algunas consideraciones que ninguna negociación tan grande puede eludir, se trata de una buena noticia para la defensa de la democracia, de los Estados de derecho y en contra de la austeridad maligna en tiempos de crisis.

La cifra es enorme. En total, los líderes de la Unión Europea (UE) acordaron un estímulo de 750.000 millones de euros para ayudar a la recuperación de Europa. De esos, $390.000 millones serán donaciones a los países más necesitados (en particular España e Italia, cuyas economías están al borde del abismo por culpa del coronavirus y otros lastres que llevan cargando por varios años), y los $360.000 millones de euros restantes serán entregados en préstamos. Tal vez lo más interesante es que será la primera vez que la UE contraiga deuda pública, como bloque, para financiar a sus Estados miembros.

No fue un debate sencillo, pues entre los países hay pugnas sobre la política económica que debe adoptarse, pero al final triunfó un hecho innegable: es el momento adecuado de invertir en la gente. ¿De qué sirve tener un bloque común si en tiempos de crisis no se utiliza para rescatar a quienes lo necesitan y redistribuir los beneficios que la UE ha podido construir?

No vamos a regresar sobre los argumentos económicos, pues en los últimos meses los hemos tratado a propósito de la situación colombiana, pero el principio rector de este acuerdo es uno que compartimos y defendemos: es momento de invertir y de intervenciones inteligentes de los Estados en la economía para aliviar a los ciudadanos.

Algo interesante del acuerdo de la UE es que se incluyen la implementación de reformas a las economías a largo plazo y la creación de un fortalecimiento para “crisis futuras”. Es refrescante ver a los líderes de Europa comprometidos con su unión a futuro. Será interesante ver cómo los países más beneficiados, que también han sido hogar de un creciente euroescepticismo y populismo, reaccionan a este rescate. ¿Se podrá fortalecer el proyecto de la Europa unida? ¿Será esto un freno para quienes argumentan que la UE solo trae regulaciones innecesarias y pocas ayudas? Ojalá así sea. En este mundo pos-brexit Europa necesita seguir actuando unida y siendo un símbolo de instituciones fuertes.

Sobre eso último es necesaria una crítica. Para llegar al acuerdo necesitaron contar con el apoyo de Viktor Orbán, primer ministro húngaro y quien ha estado consolidando su autoritarismo antidemocracia. Al parecer, entre las concesiones hechas está el haber flexibilizado un proceso disciplinario contra Hungría por el paulatino desmantelamiento de su Estado de derecho. Sería una lástima que la UE claudique en su compromiso de cerciorarse que todos sus miembros comparten los valores de la democracia liberal.

Dicho eso, Europa se enfrentó una vez más a la crisis y ha decidido darle ejemplo de solidaridad al mundo. En medio de tantas malas noticias, es algo para celebrar.

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