Una de cada tres mujeres sufre violencia

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Llegamos a este 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, con una pandemia que ha empeorado las brechas de desigualdad y ha desencadenado más agresiones contra las mujeres. Las cifras son escabrosas. Con corte de octubre de este año, el Observatorio Feminicidios Colombia ha registrado 508 de estos casos. Las llamadas a la Línea Púrpura crecieron 230 % respecto al año pasado. Seis de cada diez empleos que se perdieron durante el aislamiento pertenecían a mujeres, lo que las deja en estado de vulnerabilidad. En medio de ese río revuelto, las causas estructurales de la violencia se solidifican. El resultado son incontables tragedias que un sistema de justicia colapsado, y a menudo indiferente, no puede atender.

En 1960, las hermanas Mirabal fueron asesinadas por fuerzas de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Las torturaron y las silenciaron por llevar años oponiéndose al régimen, criticando las violaciones a los derechos humanos y exigiendo justicia. En Bogotá, 21 años después, durante el Primer Encuentro Feminista, se decidió que los 25 de noviembre se honraría a las Mirabal y a todas las mujeres violentadas, torturadas y asesinadas. Terminando el siglo pasado, la ONU institucionalizó el día para rechazar la violencia de género. Hoy sigue siendo una fecha vigente, dolorosa. Llegamos a ella con cientos de nombres de mujeres asesinadas e incontables casos de violencia en contra de ellas. Pese a los esfuerzos en políticas públicas, estamos muy lejos de tener mecanismos de prevención y acompañamiento adecuados.

A escala global, dice ONU Mujeres, “una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia sexual o física, en su mayoría, por parte de su pareja”. Además, “cada día, 137 mujeres son asesinadas por miembros de su propia familia”. Con la pandemia, “la violencia contra las mujeres y las niñas se ha intensificado en países de todo el mundo. Si bien las medidas de bloqueo ayudan a limitar la propagación del virus, las mujeres y las niñas que sufren violencia en el hogar se encuentran cada vez más aisladas de las personas y los recursos que pueden ayudarlas”. Solo el 40 % de las mujeres violentadas buscan ayuda. Es decir, la abrumadora mayoría sufre en silencio, bajo la complicidad que otorga la “intimidad del hogar” y la idea de que “la ropa sucia se lava en casa”.

Tenemos todavía una sociedad permisiva con la violencia contra la mujer. Muchas agresiones siguen pasando inadvertidas por estar normalizadas y tienen múltiples facetas: está, claro, la violencia física, que termina en lesiones personales o en asesinatos. Pero también es común la violencia psicológica, que pasa por la manipulación emocional, la destrucción de la autoestima y la humillación. A estas se les suman la violencia sexual (cada 30 minutos una mujer es violentada en Colombia de esta manera) y la violencia económica. Esa última es importante, pues al no tener maneras de subsistir por su cuenta, terminan atadas a su agresor. Por eso las cifras de desempleo son tan alarmantes.

Hoy es un día para honrar a todas las mujeres, para acompañar a las que están sufriendo en silencio y para exigir al Estado que reconozca que tiene que hacer mucho más para protegerlas.

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