¡Estamos putas!

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A mediados de agosto, las colectivas Putamente Poderosas, Red Comunitaria Trans y Viejas Verdes lanzamos la campaña “¡Estamos putas, empútate con nosotras!”, para pedir apoyo para las trabajadoras sexuales en Colombia, muchas de ellas también mujeres trans, para solidarizarse y frenar esa doble estigmatización por ser trans y por ser trabajadora sexual, que deja a las mujeres en una vulnerabilidad tan grande a la violencia y pone en peligro sus vidas. A esa violencia se suma el abandono estatal generalizado y recrudecido durante la pandemia y la violencia policial que es un problema reiterado.

La semana pasada Patricia Dumon, mujer trans y trabajadora sexual en Santa Marta, fue abordada por un hombre que solicitó sus servicios y ella aceptó. Sin embargo, Dumon no regresó al hotel donde la esperaban sus compañeras y a la mañana siguiente la encontraron asesinada de un balazo en la cara en la carretera de Mamatoco. En la primera semana de enero de este año, Carla Girón, de 23 años, quien trabajaba como modelo webcam en Tuluá, Valle, fue citada en el barrio Guayacanes y abordada por dos personas, una de las cuales le dio tres disparos en el pecho, según denunció Santamaría Fundación. El 28 de junio de este año, el mismo día en que se celebraba el Día Internacional del Orgullo Gay, Eilyn Catalina, una mujer trans y trabajadora sexual de 21 años, fue asesinada con arma blanca en el barrio Santo Domingo de Savio de Medellín. Este feminicidio fue denunciado por la Red Popular Trans.

La campaña “¡Estamos putas!” busca que escuchemos los reclamos y las voces de las trabajadoras sexuales, y que sumemos esfuerzos haciendo donaciones (a Corporación Putamente Poderosas a través de la cuenta de ahorros Bancolombia 34200000565 y a la cuenta Nequi 3193618582, número de cédula 1152444012), para la entrega de auxilios de alojamiento y paquetes de alimentos, y presionemos a los gobiernos locales para que garanticen sus derechos y no dejen estos crímenes en la impunidad. La campaña se suma a la declaración de varios grupos feministas de la Emergencia Nacional por Violencia Machista, “porque creemos que juntas somos más poderosas, y que alzando nuestra voz podemos pedir que se tomen las medidas inmediatas para disminuir y erradicar la violencia contra la mujer en nuestro país”.

En Colombia los asesinatos a las mujeres trans fueron reconocidos como feminicidios en 2018, cuando se condenó a 20 años de prisión a Dávinson Steven Erazo Sánchez, por matar a Ányela Ramos Claros en 2017 en Huila “por odio hacia la condición sexual de una persona”. Los feminicidios a las mujeres trans son crímenes de odio que vienen de una doble vulnerabilidad, por ser mujeres y por la rampante estigmatización a las mujeres trans. Y las trabajadoras sexuales, trans y cis, se enfrentan a lo mismo, el estigma por su trabajo las obliga a la clandestinidad y las deja desprotegidas porque las empuja a existir en los márgenes de la sociedad, y esto pone en peligro sus vidas tanto por violencia machista como por abandono del Estado. Los asesinatos de Patricia Dumon, Carla Girón y Eilyn Catalina muestran una verdad escalofriante: que los discursos de odio entorpecen el acceso a los derechos fundamentales, justifican y propician los crímenes de odio, los normalizan y los dejan en la impunidad.

@Catalinapordios

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