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13 Dec 2021 - 1:22 a. m.

A la mayoría de los jóvenes no les interesa su país

Sara Sofía Castro Cueter

En respuesta al editorial del 8 de diciembre de 2021, titulado “En defensa de los Consejos de Juventud”.

Lo ocurrido el pasado 5 de diciembre en las elecciones a los Consejos de Juventud no fue una victoria para la democracia colombiana, sino lo contrario: fue una derrota para todos los ciudadanos que conforman esta unión.

Es frustrante que aún nos quedemos encasillados en las mismas excusas de siempre: “No hubo suficiente publicidad”, “no sabía que los Consejos existían”, “me quedaba difícil votar”. Porque solo son eso: excusas superficiales. Bien sabemos todos que vivimos en un país que pide a gritos la participación de cada uno de nosotros, y miren con las supuestas justificaciones que salimos.

Sí hubo campañas, sí hubo publicidad: los noticieros dedicaron espacios únicos para los candidatos y se hizo promoción de las elecciones por casi todos los medios, incluidos los que los jóvenes frecuentamos. No es deber del Gobierno hacerle saber, personalmente, a cada votante lo que debe hacer. Es nuestro deber, también, estar informados de lo que sucede en nuestro país. Y sí, hubo cambios de último momento, pero no fueron esenciales para hacer que más de la mitad de los jóvenes no votaran.

Esta era la oportunidad que teníamos los jóvenes para pronunciarnos y demostrar que sí somos capaces de ser una parte activa del gobierno. ¿Pero cómo es posible que con semejante oportunidad solo el 10 % de la población con posibilidad de votar haya ejercido su deber como ciudadanos? ¿Cómo podemos exigir derechos básicos, si no ejercemos nuestro deber básico del voto? Me parece un absurdo la abstención de los jóvenes para votar. Yo fui parte de una campaña y vi la indiferencia de la juventud para la política.

Los resultados sólo mostraron una cosa: a la mayoría de los jóvenes no les interesa su país. Las grandes revoluciones y los cambios en un sistema son elaborados por los jóvenes: la séptima papeleta que nos llevó a la Constitución del 91, por ejemplo. Podemos esperar que, en un futuro cercano —y lejano—, en Colombia, si de sus jóvenes depende, no habrá ningún tipo de revolución.

¿Cómo esperamos hacer un cambio significativo si solo a unos cuantos nos importa el país?

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