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Nuevos y viejos desafíos en salud pública

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Jeffrey González Giraldo
03 de agosto de 2026 - 05:00 a. m.
"El reto consiste en consolidar los logros alcanzados frente al alcohol y el cigarrillo convencional, mientras se desarrollan estrategias adecuadas para abordar nuevas realidades como los vapeadores": Jeffrey González Giraldo *.
"El reto consiste en consolidar los logros alcanzados frente al alcohol y el cigarrillo convencional, mientras se desarrollan estrategias adecuadas para abordar nuevas realidades como los vapeadores": Jeffrey González Giraldo *.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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En respuesta al editorial del 30 de junio de 2026, titulado “Tenemos que hablar del alcohol y los vapeadores”.

Coincido con el editorial: Colombia necesita una conversación amplia, informada y basada en evidencia sobre el consumo de alcohol, tabaco y vapeadores. Fuera de las diferencias entre sustancias, se debe reconocer su impacto sobre la salud pública y la necesidad de diseñar intervenciones proporcionales a los riesgos que representan.

Los resultados confirman que el alcohol continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios del país. El 66,1 % de los 110.842 colombianos encuestados reportó haber consumido alcohol “alguna vez en la vida”; el 38,4 %, durante el último año, y el 4,1 % presentó un trastorno asociado a su consumo. Estas cifras son consistentes con la evidencia internacional.

Por primera vez, esta encuesta diferencia el consumo de cigarrillo convencional del uso de vapeadores y cigarrillos electrónicos. Esta distinción es fundamental: no todos los productos con nicotina presentan el mismo perfil de riesgo. La mayor parte del daño asociado al tabaquismo proviene de la combustión del tabaco, responsable de la generación de miles de sustancias tóxicas. La evidencia científica disponible indica que los dispositivos electrónicos pueden reducir la exposición a muchos de estos compuestos cuando son utilizados por fumadores adultos que sustituyen completamente el cigarrillo. No son productos inocuos, mantienen el riesgo de dependencia y nunca deben ser utilizados por menores de edad ni por personas que nunca han fumado.

Entre los adolescentes de 12 a 17 años, la prevalencia de consumo de cigarrillo convencional alcanza el 9,2 %, mientras que la de cigarrillo electrónico es de 7,2 %. Esto evidencia que el tabaquismo tradicional sigue siendo más frecuente en este grupo etario y representa una prioridad de salud pública. El crecimiento del uso de los nuevos productos exige vigilancia, regulación y estrategias efectivas para evitar su acceso por parte de menores.

La encuesta aporta señales alentadoras. Comparada con mediciones previas, se observan indicios de una posible disminución tanto en el consumo de alcohol como en el de tabaco. Aunque las diferencias metodológicas obligan a interpretar estas comparaciones con prudencia, las tendencias son consistentes con el efecto acumulado de políticas públicas implementadas durante la última década.

En el caso del tabaco, medidas como el fortalecimiento de los espacios libres de humo, las advertencias sanitarias y los incrementos tributarios han demostrado ser herramientas eficaces y costo-efectivas para reducir el consumo, especialmente entre los jóvenes.

En definitiva, los resultados de la Encuesta Nacional de Salud Mental muestran que las políticas públicas pueden producir avances importantes. También revelan que los patrones de consumo están cambiando. El reto consiste en consolidar los logros alcanzados frente al alcohol y el cigarrillo convencional, mientras se desarrollan estrategias adecuadas para abordar nuevas realidades como los vapeadores. Esto requiere un enfoque equilibrado que combine prevención, educación, regulación y reducción de daños para fumadores adultos. Sobre todo, exige no perder de vista que, pese a la aparición de nuevos productos, el alcohol y el cigarrillo tradicional siguen siendo los principales responsables de la carga de enfermedad asociada al consumo de sustancias y deben continuar siendo el eje de las políticas de salud pública.

* Médico psiquiatra - magíster en Salud Pública.

Por Jeffrey González Giraldo

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