Una oportunidad económica en la caza de hipopótamos de Escobar
A propósito del editorial del 16 de abril, titulado “La necesaria eutanasia de los hipopótamos”. Para resolver el problema de los hipopótamos de Pablo Escobar, los van a cazar, aunque lo llaman “eutanasia”. Es la única solución, ya que castrarlos es inviable, y transportarlos a otro país es carísimo y sería demasiado traumático para los hipopótamos. Y si no se resuelve el problema, seguirán dañando el medio ambiente colombiano y atacando a personas aquí. Dentro de unos años, habrá miles de hipopótamos y controlarlos será imposible.
Pero, aceptando que toca cazarlos, ¿por qué no sacar provecho de ello? En Norteamérica y en muchos otros países, hay hombres ricos que pagarían miles de dólares por el privilegio de cazar a un hipopótamo de Pablo Escobar y mostrar la cabeza en su casa. La caza deportiva, llamada en inglés big game hunting, caería mal entre los supuestos ambientalistas que no quieren que nadie toque a los pobres y destructivos hipopótamos.
Pero en Colombia todos los días sacrifican miles de vacas, cerdos y otros animales, y eso es normal. Así que, ¿cuál es el problema con matar a unos hipopótamos que no deberían estar aquí y que causan mucho daño? Y con el dinero que pagarían esos cazadores por el privilegio de matar un hipopótamo, se podría financiar la protección de especies nativas que están en peligro de extinción. Además, esos cazadores se alojarían en hoteles, comerían en restaurantes y comprarían artesanías, apoyando la economía de muchas maneras.
Muchos países controlan la población de ciertas especies y generan ingresos importantes con la caza deportiva regulada y sostenible. ¿Por qué no Colombia?
Michael S. Ceaser
¿Cuál es el legado de Vargas Lleras?
Sorprende mucho su editorial del 12 de mayo dedicado a Germán Vargas Lleras. Uno entiende que los medios más oficialistas le hayan dedicado espacio y horas, pero no así El Espectador, un periódico de talante liberal que justamente mantiene su credibilidad por no ser un medio partidista.
Uno no percibe “la obra” ni el legado de Germán Vargas como para justificar tanto despliegue de prensa. Lo que sí es un hecho público es la política clientelista que él y su partido lideraron.
Roberto González Arana
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