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El viernes pasado ya luce bastante distante. Distante como el puente de la 100, distante como la alegría absoluta, que es muy distinta a la euforia y que está más relacionada con la tranquilidad. Les refresco la memoria: los Tes tasa fija bajaron 12 puntos, imagínense eso. Los UVRs también bajaron 5.9 puntos. Se ha generado un apetito, diría yo, motivado por niveles atractivos, si bien ha habido muy poco volumen. Hubo momentos en las pantallas en los que no ocurría nada. Todo era un desierto, una desolación, y así mismo se iban formando precios, para tomar la foto, hacer cierre y darle cabida al esperado puente, puente del descubrimiento de América.
Dentro de todo esto, hubo un evento al que no se me pasaba por la mente asistir: Rock al Parque. Quiero resaltar totalmente la labor de una alcaldía para con la felicidad de sus ciudadanos, eso es lo que hace con Rock al parque. Destinar unos recursos para que mucha gente pueda oír música de calidad en vivo, gente que no tiene la oportunidad, gente que debe contar los pesos para transportarse, llegar a las 10 ó 9 de la mañana, y aguantar un tumulto impresionante para poder estar ahí y ver artistas muy buenos internacionales y nacionales. Pude estar cómodo, a diferencia de la gran mayoría, y ver a Prisioneros, a Esteman, a Mon Laferte, a Iseo & Dodosound y a Serú Girán. No fui a más, solo fui el domingo, pero me encantó, comí mazorca, todo transcurrió bien, fue un muy bello momento. Hago una mención a Serú Girán: imaginen, este grupo se formó en 1978, ahí estuvo Charly García y se considera el grupo de rock en español más influyente de la historia. De ahí nació todo lo que vendría después. No sabía de ellos, pero luego me documenté. Claro, fue ya demasiada gente, casi y pasa una tragedia a la hora de salir, pero todo salió bien, rematé con combo pollo de Mcdonald’s y me quedó un grato recuerdo. 30 años lleva este festival, chévere que todos se animen para el otro año. Yo pongo la mazorca, ustedes la tusa.
O al revés, como quieran.
| Jorge Alonso Ruiz Morales |
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