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Recientemente escuchamos un audio del Honduras Gate, en el cual se recomienda a los gobiernos cubiertos por el escudo de las Américas buscar la unidad en su política libertaria, dominando por todos los medios a la oposición hasta callarla y, si es necesario, desaparecerla; y acudiendo a los sentimientos religiosos de los cristianos, buscar consolidar el poder.
Estas sugerencias las ha cumplido a cabalidad el presidente Abelardo de la Espriella, al buscar restringir la libre opinión de los periodistas y, desde el propio gobierno, aplicar una norma para los ministros y directores administrativos, quienes tienen prohibido dar información a periodistas sin autorización del presidente, y en las ruedas de prensa, no permitir a los periodistas preguntar; únicamente se informará lo que al Gobierno le interese.
Además, recientemente se expidió el Estatuto de Seguridad, que comprende cerca de cien artículos orientados en la primera parte al control antiterrorista de las manifestaciones populares con el uso de la fuerza por el Esmad y el de los grupos guerrilleros con la acción de las Fuerzas Militares. La segunda parte está más orientada a las actuaciones individuales de la oposición, reglamentadas por una Ley de Sometimiento que está en curso en el Congreso, y que define al opositor como comunista o terrorista, juicio que adelantará el Consejo de Seguridad definido por el Gobierno, organización que dará una lista que tendrá sanciones no solo del gobierno colombiano, sino americano, con quien se compartirá esta lista y la cual se adelantará sin ningún proceso, concentrando el poder legal en el Ejecutivo.
Falta que el poder legislativo también dependa del gobierno central, pero han buscado avanzar con la mermelada y el pupitrazo; como recientemente el Gobierno en su primer intento logró aprobar el presupuesto para el año 2027 a pesar de la diferencia entre el contenido aprobado por la Cámara y el del Senado; ahora será por decreto.
Es una segunda oportunidad para que los congresistas,que representan la voluntad del pueblo, no se dejen influir por intereses personales, defiendan el medio ambiente por encima de las explotaciones minero-energéticas y revisen la asignación de las partidas presupuestales para la educación, la cultura, la reforma agraria y la defensa de la paz con los recursos necesarios para que la JEP pueda seguir funcionando y termine el proceso de paz iniciado en el 2016.
También esta batalla cultural quiere borrar nuestra historia, con lo acontecido recientemente en el Museo Nacional. En el campo religioso, la publicidad de campaña y la actual siguen aprovechando que el 90 % de la población colombiana es cristiana, evangélica o católica y especialmente en las iglesias protestantes han hecho creer que Abelardo es revelación profética, instrumentalizando la fe.
Señor presidente: Colombia, con su riqueza y paisajes, no está en venta y los colombianos estamos orgullosos de nuestra identidad; no necesitamos sembrar más odio entre nosotros, necesitamos poder vivir en paz hasta que la dignidad se haga costumbre.
La abuela preocupada, Beatriz Carrillo de Ruiz.
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Lalo(70277)•Hace 12 minutosAsí se habla.