Sirirí

Levando anclas

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Crecen las ventas de propiedad raíz en Miami y hay una especie de bonanza entre los inmobiliarios de Florida. ¡Quién lo creyera! Pero lo más extraño es que los compradores, en su mayoría, resultan ser colombianos que están haciendo grandes inversiones en casas, villas, apartamentos, penthouses, yates y botes.

El fenómeno no tiene otra explicación que la desconfianza en el futuro inmediato de nuestro país, que no es particularmente halagüeño, entre quienes tienen grandes fortunas y desean poner su pica en Flandes por si “termina jodiéndose del todo”, como lo vaticinan economistas, politólogos y líderes de opinión.

En esta época de pandemia, y más aún en la pospandemia, los oscuros nubarrones que se ciernen sobre Colombia prevén un decrecimiento sin antecedentes y una situación de desempleo que puede terminar en una revuelta social de impredecibles consecuencias.

Más que lo anterior, se afirma que nos espera un porvenir político en el que se le daría fuerza a una izquierda que llegaría al poder con las banderas de un reordenamiento institucional que tocaría la libre empresa y la propiedad privada, con el coco de la palabra “exprópiese” heredada de Venezuela.

Hay quienes aseguran que en caso de presentarse ese triunfo electoral, máxime en este país polarizado, tal debacle no es un temor infundado, habida cuenta de cómo se están dando las cosas y precipitando acontecimientos que antes considerábamos de imposible ocurrencia.

Si no hay garantías para las inversiones ni estímulos para generar fuentes de empleo y, por el contrario, el Estado alcabalero insiste en ponerles palos en la rueda a los inversionistas nacionales y extranjeros y castigar a los empresarios que están tratando de sobreaguar desesperadamente, el “apague y vámonos” no está lejano. Ahí está la prueba: una desbandada por temor a lo que puede sobrevenir.

No se trata de exagerar ni de crear pánico, pero eso de sacar la platica e invertirla donde haya más seguridad es un tema que vale la pena analizar y tratar de contener antes de que sea tarde.

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