Los fondos parafiscales

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Cuenta la historia que en 1940 siendo presidente de Colombia Eduardo Santos, y ministro de Hacienda Carlos Lleras Restrepo, nació el Fondo Nacional del Café como un instrumento de recaudo de contribuciones obligatorias aportadas por cada caficultor para facilitar la productividad y la comercialización del grano.

Tomando esa experiencia, otros gremios comenzaron a crear sus propios fondos parafiscales para promover, con esos dineros, la comercialización y el desarrollo tecnológico de sus productores y garantizarles una mayor productividad y rentabilidad a sus agronegocios. Este mecanismo se convirtió en la exigencia de un gravamen adicional a los productores del campo, que no entra al presupuesto nacional, sino, a una cuenta especial manejada por los gremios agropecuarios, los cuales cobran una comisión que va entre el 5% y el 10% por administrar dichos recursos.

Actualmente existen 15 fondos parafiscales bajo la supervisión del Ministerio de Agricultura, creados en su mayoría en la década de los 90. Sin incluir a la Federación de Cafeteros, estos fondos recaudan en promedio unos $300.000 millones al año. El mecanismo de recaudo se realiza a través de la industria y el comercio cuando le facturan el valor de su cosecha, de su producción de leche o de carne.

Vamos a explicarlo con un ejemplo práctico. Según las cifras del Ministerio de Agricultura y de la Contraloría General de la República, en los últimos 25 años el Fondo Nacional del Arroz ha recaudado más de $250.000 millones por aportes parafiscales realizados por aproximadamente 17.000 arroceros del país.

Adicionalmente, la junta directiva de Fedearroz ha recibido entre el año 2012 y 2019 recaudos por valor de US$ 72.5 millones, provenientes de las subastas de importación -ETC Col-Rice- (por sus siglas en inglés). Una especie de arancel que tampoco va al presupuesto nacional sino a Fedearroz. Además de lo anterior, el gremio arrocero recibe anualmente subsidios de almacenamiento por parte del Ministerio de Agricultura y accede a lineas de créditos subsidiadas por Finagro. Hace un mes le dieron un crédito subsidiado de $4.000 millones por medio del cuestionado programa “Colombia Agro Produce”.

Con esos recursos, el gremio debió cerrar las brechas del eslabón primario en términos de costos de producción, productividad, transferencia de tecnologías e infraestructura de riego y mecanización de cultivos a los casi 17.000 arroceros del país, para volverlos comptitivos frente a los arroceros de la region. Mientras los productores americanos, uruguayos y peruanos, entre otros, superan las 8 toneladas por hectárea los de Casanare, Meta y región Caribe, donde se cultiva el 62% del arroz del país, no han podido superar un rendimiento promedio de 5.4 toneladas por hectárea.

Aquí es donde surgen varias preguntas, ¿Por qué despues de tantos años de inyección de recursos a los fondos parafiscales, los productores del campo siguen siendo tan pobres y tan ineficientes? ¿A dónde fueron a parar en los ultimos 20 años los miles de millones de pesos aportados por los productores del campo a esos fondos parafiscales? ¿Por qué los Fondos parafiscales no han implementado un mecanismo de cobertura de precios a sus afiliados? ¿Cuál ha sido el impacto de este mecanismo en la productividad agropecuaria del país?

Sin duda alguna, este sistema parafiscal necesita una cirugía urgente.

* Experto en financiamiento agropecuario.

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