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21 Oct 2015 - 3:58 a. m.

Alianza Verde pisa fuerte en Nariño

Con la candidatura del copresidente del partido, Camilo Romero, la Alianza Verde busca conservar el poder en un departamento en el que en las últimas cuatro elecciones ha ganado la centro-izquierda.

Marcela Osorio Granados

Alianza Verde pisa fuerte en Nariño

Conseguir la Gobernación de Nariño es uno de los principales objetivos de la Alianza Verde en los comicios electorales de este domingo. Y no es para menos. La colectividad arrancó la carrera política para las elecciones locales y regionales de 2015 con el propósito de consolidarse como fuerza en departamentos en los que hace cuatro años salió victoriosa, como el caso de Antioquia. Sin embargo, la falta de consensos y algunas divisiones fueron cerrando los espacios y los verdes quedaron con pocas apuestas fuertes en el caso de las gobernaciones.

De ahí la importancia de Nariño, pues se trata de un departamento en el que han cogido fuerza en los últimos meses, a través de coaliciones y acuerdos programáticos con varios sectores, y en el que, además, las últimas cuatro administraciones han sido para dirigentes de la centro-izquierda. Por eso los verdes se jugaron su mejor carta en el departamento con la candidatura del exsenador y copresidente del partido Camilo Romero, quien, según la última encuesta del Centro Nacional de Consultoría, tiene el camino despejado para ocupar el cargo con el 58% de intención de voto.

Romero logró que su candidatura fuera rodada por diversos sectores de peso en el departamento, en lo que denominó la Unidad Regional Somos Nariño, que cuenta con el respaldo de, entre otros, las Autoridades Indígenas de Colombia (Aico), el MIRA, los campesinos de Dignidad Agropecuaria, una fracción conservadora representada por los grupos políticos de los senadores Eduardo Enríquez Maya y Myriam Paredes, y la liberal del senador Javier Tato Álvarez. Además se dice que cuenta con el guiño del actual gobernador, Raúl Delgado, cuya administración ha tenido buena calificación por parte de los nariñenses.

Y aunque la centro-izquierda tiene otros dos representantes en el departamento, la candidatura de Romero se ve como la más sólida. Está Nelson Leiton, subsecretario de Economía regional durante la administración de Antonio Navarro Wolff, quien intentó perfilarse en principio como la continuación del gobernador Delgado, pero perdió fuerza luego de que el mandatario trasladara sus apoyos a las toldas verdes, aun cuando existía una gran cercanía con Leiton, quien fue su gerente de campaña.

La otra candidatura de la misma línea, la de Afranio Rodríguez por el Polo Democrático —de la cuerda del exsenador Parmenio Cuéllar—, tampoco cuajó por completo, y aunque se trata de un político tradicional de izquierda, con una trayectoria de años como concejal y diputado, no tiene reconocimiento entre los nariñenses. De hecho, la misma encuesta del Centro Nacional de Consultoría señala que más del 70% de la población consultada no sabe quién es.

Los otros partidos que están en la pelea, la U y el Centro Democrático, tampoco han dado mayores sorpresas. Aunque el candidato del primero, John Alexánder Rojas, era la ficha fuerte de la Unidad Nacional en Nariño y fue respaldado incluso por el mismo copresidente del partido, Berner Zambrano, su candidatura no despegó con la fuerza que se esperaba ni logró configurar el bloque necesario para hacerle contrapeso a Romero. Ni siquiera luego de que algunos de los que apoyaban la campaña de Leiton decidieran trastearse para la suya, como lo hizo Carlos Alvarado, exasesor político de Delgado.

El abanico de candidatos para la Gobernación se completa con Eduardo Alvarado, quien representa a un Centro Democrático con muy poca fuerza en Nariño. Pero, más allá del pulso de las fuerzas políticas, es claro que quien llegue al principal cargo del departamento deberá enfrentar varios retos, sobre todo en lo relacionado con el tema de seguridad y cultivos ilícitos de cara a la implementación de los acuerdos de paz ante un eventual acuerdo final entre Gobierno y Farc en La Habana.

El tema no es menor, pues, de acuerdo con cifras de Naciones Unidas, el departamento concentra cerca del 27% de la coca que se produce en el país, siendo Tumaco el municipio con más hectáreas cultivadas. Además, su ubicación estratégica ha convertido a Nariño en las últimas décadas en un corredor clave para el narcotráfico, lo que ha generado la confluencia de diversos actores armados que se disputan el control del territorio y que, en caso de firmar un acuerdo con las Farc, serán el nuevo desafío de las autoridades departamentales.

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