La elección de Abelardo de la Espriella como presidente se dio en un país profundamente dividido. Una nación tan polarizada que la diferencia que le sacó en el preconteo a Iván Cepeda no supera los 250.000 votos, lo que puso al oficialismo y a la campaña perdedora a buscar cómo se recorta esa distancia en la fase de escrutinios.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Pero hoy Colombia tiene un jefe de Estado electo. Si bien la victoria legal solo se da cuando los jueces de la República culminen su trabajo de confirmación de resultados, que prometen será veloz, lo cierto es que el trabajo informativo de la Registraduría dejó claro que las mayorías colombianas quieren en la Casa de Nariño otro cambio.
Sugerimos: Abelardo de la Espriella: “Petro y Cepeda, absténganse de desatar un incendio social”
El abogado de 47 años se impuso con 12,9 millones de votos, por lo que el ahora mandatario electo de Defensores de la Patria tiene el reto de gobernar para todo un país que incluye a sus electores y a sus contradictores. Y para eso, precisamente, está la Constitución de 1991.
Sobre esa Carta Política jurará el próximo 7 de agosto y desde ahí, cuando reciba del ahora saliente presidente Gustavo Petro las llaves de la Casa de Nariño, deberá ser un mandatario que sume a quienes este domingo quedaron en el lado de la oposición.
En efecto, Cepeda llegó a los 12,7 millones de votos y confirmó, al igual que Petro, que reconocerán de manera absoluta el escrutinio. Y aunque anunció la impugnación de 33.000 mesas, el antecedente de la primera vuelta del 31 de mayo dejó ya una suerte de ruta. En esa oportunidad, la diferencia entre los resultados de aquel domingo sobre el proceso de confirmación de los jueces –en cuanto al candidato de la izquierda– solo fue de 15.560 votos.
Ese proceso tiene tres fases. Las comisiones escrutadoras sesionaron en la misma noche de este domingo; este lunes se espera que hagan lo propio las departamentales y a más tardar el martes próximo se entrará en la fase definitiva, que es el escrutinio que hace el Consejo Nacional Electoral. Al finalizar ese último paso se entregará la credencial de presidente.
Pero, entre tanto, los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump; de Argentina, Javier Milei; de Ecuador, Daniel Noboa; de Italia, Giorgia Meloni, entre otros, le notificaron a De la Espriella su respaldo y confirmaron que la región sigue girando hacia la derecha. Incluso, desde la Venezuela de Delcy Rodríguez, ya plegada a los planteamientos de Washington, llegó un mensaje de respaldo de la nobel de Paz, María Corina Machado.
“Estamos agradecidos con Dios por este milagro que ha obrado en medio de tanta situación compleja: el voto fusil, la compra de votos, la campaña que ha hecho el presidente, los funcionarios repartiendo contratos y, a pesar de todo eso, pudimos derrotar al régimen. Eso es épico”, fue una de las primeras frases que entregó el ahora mandatario electo.
Le puede interesar: Mapa Electoral 2026: así votó Colombia en la segunda vuelta presidencial 2026
Con esas palabras, además, se erigió en el segundo jefe de Estado que en las últimas dos décadas esquivó un aval partidista para aspirar por firmas; el primero fue el exmandatario Álvaro Uribe en 2002, cuando logró su primera elección.
En este punto es clave el simbolismo que caracterizó su campaña. La “patria milagro” que prometió desde el 17 de julio de 2025, cuando inscribió su nombre como candidato, caló en el electorado; y la revistió del relato de “outsider”, pese a que lleva décadas codeándose con el poder y teniendo a su lado al grueso de los partidos tradicionales. Centro Democrático, conservadores, liberales, La U, Cambio Radical y otras fuerzas también le dijeron anoche que su victoria es reconocida y su respaldo en el Congreso refrendado.
Su ficha para la Vicepresidencia, José Manuel Restrepo, le dio un tono “más técnico” a la campaña. El exministro de Comercio y de Hacienda en el gobierno de Iván Duque, y además exrector de cuatro universidades, llegó tras una propuesta directa del mismo De la Espriella; y, en las semanas previas a la segunda vuelta, se posicionó como la clave para acercar a los votantes del centro. Por esa vía fue que comenzó a profundizar el plan de gobierno y matizó posiciones en torno a la protección del medio ambiente y el manejo fiscal.
Su discurso en campaña estuvo centrado en la seguridad y prometió, en sus primeros 100 días, construir megacárceles, capturar a alias “Calarcá” y bombardear el campamento de “Iván Mordisco”, jefes disidentes. Aunque en un inicio afirmó que en 90 días recuperaría la seguridad, luego puso bemoles y señaló que se enfocará en combatir a las estructuras criminales ligadas al narcotráfico. En eso, por supuesto, tiene un papel clave la Casa Blanca de Trump.
También habló de un “plan de choque” de COP 10 billones para sacar de la crisis al sistema de salud, “consolidar un ‘programa de ajuste fiscal’ que reduzca al Estado hasta en una cuarta parte, volver a implementar la producción de petróleo y gas y crear la Universidad Virtual en Casa”. Todo eso fue luego profundizado a través de entrevistas y de comunicados, así como por su fórmula vicepresidencial.
En todo caso, De la Espriella y Restrepo reciben un país con un hueco fiscal que ameritará otra reforma tributaria y que, a propósito, tiene una deuda que se acerca al 62,9 % del PIB (unos COP 1.215 billones). Además, hay andando una estancada política de paz total que esta llave prometió finalizar desde el 7 de agosto.
Lea también: Presidente Gustavo Petro se pronuncia tras la victoria de De la Espriella en segunda vuelta
“Colombia, aquí está tu tigre”, también dijo en la noche de este domingo desde Barranquilla, donde recibió los resultados y ratificó su línea dura como mandatario. “Voy a gobernar para todos los colombianos, no habrá persecuciones porque en democracia existen los patriotas que piensan diferente”, agregó.
Ahora este abogado, defensor de gente polémica y quien logró vía digital y con un tono frentero para dialogar con sus afines y contradictores, llega a la Casa de Nariño. Desde allí querrá promover su “firmes por la patria”, intentando gobernar desde los territorios. Pero, como le pasó al mismo Petro que ahora terminó derrotado junto a su candidato Cepeda, dirigir a toda una nación es algo que va más allá del show en plaza y redes.
El reto no es menor, pero tal vez el principal es unir de nuevo a una Colombia que definitivamente quedó partida en dos. De la Espriella venció al establecimiento actual, que es de izquierda, solo que su ruta no puede ir en una sola vía. El país es multicultural y quien lo dirija debe hacerlo para todos.
Reviva acá la transmisión de las elecciones:
👉 Lea más sobre el Congreso, el gobierno Petro y otras noticias del mundo político.
✉️ Si tiene interés en más temas políticos o información que considere oportuno compartirnos, por favor, escríbanos a cualquiera de estos correos: hvalero@elespectador.com; aosorio@elespectador.com; dortega@elespectador.com; mbarrios@elespectador.com; lmejia@elespectador.com; ntorres@elespectador.com o jsperez@elespectador.com.