La reconfiguración de sillas en el Congreso tras las elecciones del 8 de marzo empieza a generar secuelas en las cúpulas internas de los partidos que consiguieron un espacio en esa corporación, especialmente los tradicionales, que vieron su poder reducirse en una elección en la que el Pacto Histórico y el Centro Democrático se mantuvieron como las bancadas mayoritarias. Este hecho inició un juego de cartas para replantear los mandos dentro de cada agrupación; en el tablero hay intenciones de divorcio, quejas por ciertas decisiones e intentos de relevar caras que llevan décadas en las cúpulas de poder.
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Un caso es Alianza Verde, pues en su interior se gestó una bancada que cohesiona todos los poderes de las regiones y fue suficiente para iniciar la fase final en la división que hay en estas filas. El gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, logró el 8 de marzo que ocho de las 17 curules que alcanzó esa colectividad fueran suyas —tres en Senado y cinco en Cámara—, en un momento en que figuras como Katherine Miranda o Angélica Lozano se ahogaron políticamente y perdieron representación en la colectividad.
Entre los nombres que inclinan la balanza del poder hacia Amaya están en el Senado su hermano John; el representante Duvalier Sánchez y el exviceministro de transporte Eduardo Enríquez. En la Cámara lo acompaña el expresidente de esa corporación, Jaime Raúl Salamanca, y Yamit Hurtado por Boyacá; Mauricio Toro como su ficha en la capital; Diego García en Casanare; y Víctor Armero en el Cauca.
Esta narrativa de cambio a favor de las directrices del gobernador de Boyacá ocurre en un momento en el que el partido fue golpeado con el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), ya que se vieron involucrados varios de sus miembros, como Carlos Ramón González —hoy prófugo de la justicia— y Sandra Ortíz (encarcelada). Además, estuvo el fracaso de la escisión que encabezaron sectores aledaños a Claudia López, una de sus más importantes figuras y quien salió de las filas tras conocerse el multimillonario saqueo.
Este tira y afloja terminó por dejar a sus miembros en libertad durante las consultas interpartidistas, en las que coexisten miembros de la oposición con Johnatan Pulido “JP” Hernández, independientes, entre quienes está Lozano, o cercanos al Gobierno, como el mismo bloque de Amaya. Se espera que estos fraccionamientos logren un camino el próximo 13 de abril, cuando se reunirán las bancadas para definir su posición frente a los apoyos de presidenciables y en torno al futuro mismo de la colectividad. Uno de los congresistas electos le dijo a este diario que “la discusión presidencial debe darse después de tomar decisiones internas sobre una reorganización que nos permita que quienes están más a la derecha, pues, que se vayan con Abelardo de la Espriella y con Paloma Valencia, pero por fuera del partido”.
Por lo que, en un intento de traerle un rumbo a la colectividad, algunos sectores hablan de un llamado a un divorcio en buenos términos con los sectores lejanos al presidente Gustavo Petro o incluso la posibilidad de convocar una tercera copresidenta que acompañe a Antonio Navarro y Rodrigo Romero; en todo caso, ellos analizan renunciar. Entre las figuras que suenan para esta opción estarían Andrea Padilla, Cathy Juvinao o la misma Carolina Espitia, según pudo conocer este diario.
“Hay varios gobernadores, diputados y credenciales verdes alineados que hacen pensar que el partido irá por donde nuestro grupo decida ir. Aunque siempre lo hemos dicho, no queremos pisotear a nadie”, aseguró Raúl Salamanca en diálogo con El Espectador.
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Los divorcios no son lo único que termina con un matrimonio partidista; las infidelidades también lo hacen. Este es el caso del Partido de La U, en cuyas toldas se generaron tensiones por los acercamientos de algunos de sus congresistas al Gobierno de Petro y señalamientos internos tras perder una silla en el Senado y varias en la Cámara de Representantes.
Esto lo confirmó el reelecto representante Víctor Salcedo, quien condenó los acercamientos de parte de La U con el actual Ejecutivo y advirtió que eso está “desmoronado” a la colectividad. Agregó que quienes dentro de su partido se quejan por el resultado son “víctimas de su propio invento”.
Sin embargo, los congresistas afines al establecimiento, como Julio Chagui o José David Name, no lograron reelegirse; y otros petristas que buscaron montar una disidencia interna, entre ellos Julián López, tampoco lograron su cometido de poner a sus fichas en el Capitolio.
El senador Alfredo Deluque comentó en diálogo con El Espectador que el partido pagó el precio de estos apoyos, pues “al momento de ir a las urnas, no votan por los miembros de los partidos que apoyaron al gobierno, sino que votan por el Pacto”. Ahora considera que la forma de enrutar a la colectividad es enfocarse dentro de la ideología política a la que pertenece y de esa forma actuar en el Congreso en los cuatro años siguientes.
Con el objetivo de enviar al partido en otra dirección, se espera que la bancada actual y la electa del Congreso se reúnan para definir el apoyo a un presidenciable, que, según pudo conocer este diario, iría hacia Paloma Valencia; sin embargo, hay algunas voces que aún piden el apoyo para Iván Cepeda.
Aun así, las aguas no están del todo en calma dentro de La U. En efecto, en la bancada electa y en la saliente se habla de una supuesta insistencia del copresidente Alexander Vega de avalar a Roy Barreras durante las consultas interpartidistas, lo que habría derivado tensiones internas. Es por eso que habrá cita ampliada a mitad de la próxima semana, con el fin de analizar si –más allá de tomar postura en las presidenciales– es o no necesario dar giros en una jefatura compartida en la que también está Clara Luz Roldán.
Mientras en unos lados las decisiones de sus líderes causan ruidos internos, en otros, la ausencia de los mismos trae consecuencias electorales e incertidumbres sobre el futuro. Es el caso de Cambio Radical, en el que la inacción por parte de su líder natural, Germán Vargas Lleras, debido a complicaciones en su salud, es visto internamente como una de las tantas causas por las que se redujeron sus sillas en el Congreso.
Solo en el Senado, pasaron de 11 parlamentarios a solo seis; incluso, figuras que le apuntaban a la renovación del partido, como el cabeza de lista, Carlos Fernando Motoa, o la representante Lina Garrido, se quemaron en su carrera para reelegirse en el Capitolio.
Frente a la reducción de curules, el senador Carlos Julio González ve como un factor el no contar con un candidato presidencial que “empujara el carrito de Cambio Radical”, así como la imposibilidad de poner las propuestas del partido y su papel como oposición “en el escenario de la agenda pública nacional”. Por otro lado, con el mismo apellido, el representante Hernando González categoriza la derrota como un momento donde el Centro Democrático logró capitalizar el voto de oposición más que ellos.
Ambos González esperan el regreso de Vargas Lleras y un nuevo aire para ese partido. Un cambio en el rumbo podría empezar con la reunión de bancada que se celebrará el próximo 8 de abril para elegir un camino en las presidenciales, en donde las fuerzas indican una cercanía notable hacia Paloma Valencia, pese a la ascendencia que también ha evidenciado el nombre de Abelardo de la Espriella.
Sin embargo, la ausencia de su líder natural en el escenario político dejó entrever la falta de una sucesión en Cambio Radical, que, según voces internas, no ha pensado en un futuro sin Vargas Lleras. “Es que el peso específico de él en el partido es total, su liderazgo es total, es pleno, es envolvente. La verdad, nadie lo está en este momento como pensando, ni planteado”, aseguró en diálogo con El Espectador otro representante que prefirió no ser nombrado por tratarse de un tema que toca a su líder directo.
Algunas figuras que sonaron en el pasado ya no están tan cerca del partido. Es el caso de Felipe Henao, quien fue la mano derecha de Vargas, pero se encuentra distanciado. Esto también ocurrió con Germán Varón Cotrino, Rodrigo Lara Restrepo y Carlos Fernando Galán; estos dos últimos se distanciaron de su casa política y armaron rancho aparte (Nuevo Liberalismo). Ahora, la influencia de Fuad Char podría ser clave en la transición del poder, debido a que cuenta con una representatividad importante dentro de esta colectividad.
El no saber pasar la antorcha a la siguiente generación también ocurre en los grupos donde sus líderes mantienen el poder y aún no tienen estrategias definidas de sucesión. En las toldas rojas, César Gaviria lleva cerca de 13 años (sumando las dos veces que ha estado en esa silla) con la batuta de las toldas rojas y, pese a intentar dejar su sangre en el poder con Simón Gaviria –su hijo y quien ya comandó esas filas en el pasado–, estas estrategias no han funcionado del todo. El ingreso al Senado de María Paz, su hija, se estancó al solo conseguir 56.943 votos (no logró cupo legislativo), en una bancada que perdió una curul en el Senado y el liderazgo de ser la mayoritaria Cámara en esta nueva legislatura.
Aun así, Gaviria logró grandes victorias en esta elección. Uno de sus férreos opositores, Juan Carlos Losada, no consiguió saltar de la Cámara al Senado y la ficha de Alejandro Chacón en Norte de Santander tampoco logró su cometido. Por lo que ahora las fuerzas de los liberales circulan a su alrededor sin ninguna piedra en sus filas. El futuro de la colectividad depende de si el expresidente permanece en la dirección o cede la silla en una convención prevista para noviembre próximo y en la que la bendición de Gaviria podría marcarlo todo.
“Yo lo que percibo también es que, a pesar de todos los resultados y toda la crisis, hay un respeto con el presidente Gaviria. Hay un ánimo más como de hacer una transición respetuosa, amigable y pensando no en dañar a nadie, sino en que al partido le vaya mejor”, comentó el senador Hector Olimpo, en diálogo con El Espectador.
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Entretanto, el partido se concentra en tomar una decisión frente a quién apoyar el próximo 31 de mayo. La división no falta en este aspecto, pues la bancada actual en el Senado se divide entre Paloma Valencia e Iván Cepeda; sin embargo, falta ver el papel que jugarán los nuevos en la reunión que tendrán las bancadas el próximo 7 de abril.
En las toldas conservadoras, el poder se aglutina en torno a Efraín Cepeda, quien también apunta a retirarse luego de más de tres décadas como legislador en ejercicio. Es fuerza a comienzos de año, tuvo cinco precandidatos luchando por el aval presidencial, pero ninguno lo logró. Ahora se articulan ante una candidatura única ajena a su partido.
Para Armando Zabarain, hoy la nueva bancada le apunta a enfocar al partido en un “norte claro”, por lo que la reunión de la bancada después de semana santa será un “encuentro de saberes” fundamental para definir el apoyo a candidatos presidenciales y establecer cómo actuará el partido frente al nuevo gobierno en los próximos años.
Durante esta semana los partidos harán de todo, incluso reflexionar en estrategia política para definir sus futuros. Eso explica por qué las fichas se siguen moviendo para pensar las alineaciones con los presidenciables y de paso hacer preguntas a sus líderes y cuestionar unos resultados que para muchos son pobres y reflejan el debilitamiento de sus estructuras en un panorama polarizado. La expectativa es hasta dónde se podrán recuperar.
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