Roy Barreras será oficialmente la otra cara de la izquierda que se suma a la carrera por suceder a Gustavo Petro en la Casa de Nariño. El exsenador y exembajador se catapultó a la primera vuelta a través de la contienda en la consulta del Frente por la Vida que se descafeinó con la ausencia de Iván Cepeda.
Su nombre será inscrito en el tarjetón de la primera vuelta al que llegará con respaldos multisectoriales. Y es que si bien el aval para estas presidenciales lleva el nombre de su partido, La Fuerza, lo cierto es que también ha sido acompañado en este proceso por sectores tradicionales, separados incluso del progresismo del que ahora profesa.
Su aterrizaje a esta consulta se dio poco después de dejar el exclusivo barrio de Chester Square en Londres, donde ejerció como embajador de Colombia en Reino Unido entre agosto del 2023 y abril del 2025. Entonces dejaba en duda su intención presidencial, aunque la misma era un secreto a voces de la que incluso ya estaba al tanto el presidente Petro.
El anuncio oficial lo hizo en octubre del año pasado desde la cima de Monserrate en Bogotá. Eso sí, meses antes ya había emprendido actos de campaña por todo el país. En ese momento invitó a los sectores que hicieron parte de la campaña del presidente Petro para sumarse a una consulta que les uniera alrededor de un único candidato. Esa iniciativa la divulgó previamente Petro y se materializó finalmente en diciembre bajo el rótulo del Pacto Amplio y con la presencia de Cepeda, Camilo Romero y Daniel Quintero. Y aunque días después se sumó Juan Fernando Cristo, al final un fallo del CNE removió a este bloque de centroizquierda en el que solo quedaron Barreras y Quintero.
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Eso sí, y a pesar de la molestia en el oficialismo, el nombre lo conservó Roy quien encontró en las toldas de su partido a Martha Viviana Bernal y Héctor Elías Pineda para que dieran más “peso” o “legitimidad” a esta contienda. No en vano, Pineda llegó a proponer que en su gabinete la figura del exsenador tomaría relevancia en algunos ministerios.También se sumó Edison Lucio Torres desde el Partido del Trabajo.
Barreras asegura ser un articulador, o más bien, una figura que puede “unir sectores”. Esa ha sido su principal bandera y por la que se le ha visto tanto al lado de bloques de izquierda, centroizquierda e incluso algunos más cercanos a la oposición. Por ejemplo, sumó caras del partido Verde, aprovechando la división que hay en esa colectividad. También tiene un importante sector de La U que le dio respaldo en esta consulta.
Es más, varias de las cabezas de ese partido aseguraron que si bien su respaldo no sería público, en la práctica parte de esa colectividad le empujaría en las urnas. La iniciativa tuvo sus frutos y por los que ahora llega a esa primera vuelta. En el Pacto Histórico también tiene sus adeptos, y como no, en el propio Gobierno. Es más, algunas voces en Palacio se atreven a señalar que el ministro del Interior, Armando Benedetti, le respalda en esa intención por portar la banda presidencial.
Sin embargo, en esa misma bancada son más las voces en su contra, precisamente por los movimientos que ha dado en medio de la campaña. Por ejemplo, sostuvo una pelea con Wilson Arias tras la salida de Cepeda de esa consulta, y en general con el bloque más purasangre de la izquierda. Esa discusión dejó en el aire una propuesta en la que señaló, que de obtener más de 1,5 millones de votos, el respaldo de la izquierda se debería negociar. La cifra la remarcó, pues fueron esos los votos obtenidos por Iván Cepeda en la consulta de octubre realizada precisamente por el Pacto.
Pero a la misma Cepeda le salió al paso y la señaló como un chantaje, que de paso, valió para recordar un poco el pasado político del hoy candidato presidencial a quien en muchos sectores tildan del “camaleón”. Y es que en la memoria colectiva queda ese afiche de las elecciones al Congreso del 2010 en las que con el número 5 del partido de La U invitaba a “defender la obra de Uribe”, entonces presidente de Colombia.
Al respecto dijo que eso era meramente una cuestión de estrategia electoral, pues su voto al final fue por Juan Manuel Santos y no por el que según dice, era el favorito de Álvaro Uribe, Andrés Felipe Arias a quien se le conocía, precisamente, con el apodo de “Uribito”.
También, cuando se le ha tildado de “Petrista” ha rechazado ese rótulo. Eso sí, en su trayectoria política se le ha visto ligado a ambos sectores, pero también con mucha cercanía a las grandes castas políticas del Valle del Cauca, su departamento de origen, con nombres como Dilian Francisca Toro, hoy gobernadora.
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En 13 años como senador, dos de ellos habiendo ocupado la Presidencia del Congreso, señala haber impulsado más de 100 leyes, incluida una ley estatutaria en salud de la que dice, aplicará al pie de la letra, con algunas modificaciones, para arreglar un sistema que se encuentra al borde del colapso. En materia de seguridad se ha desmarcado de la paz total y su apuesta es por reforzar tecnológicamente a las Fuerzas Armadas. Del programa bandera del gobierno Petro dijo que por “ingenuidad” este ha resultado en un fracaso total.
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