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15 Dec 2021 - 3:35 p. m.

En menos de 24 horas, el Centro Democrático perdió casi 150.000 votos

A la renuncia del representante Edward Rodríguez se sumó este miércoles la de la senadora Amanda Roció González, quien denunció que ha sido “vulnerada y violentada” por el partido de Álvaro Uribe.
Los actuales congresistas Amanda Rocío González y Edward Rodríguez, quienes resultaron electos para Senado y Cámara, respectivamente, en 2018.
Los actuales congresistas Amanda Rocío González y Edward Rodríguez, quienes resultaron electos para Senado y Cámara, respectivamente, en 2018.
Foto: Archivo El Espectador/Facebook.com/amandarociosenadoracd

Luego de la renuncia del representante Edward Rodríguez –el segundo más votado del Centro Democrático después de Álvaro Uribe, con 104.248 votos–, este miércoles se concretó la renuncia de la senadora Amanda Rocío González, la tercera más votada en Senado con 45.505 votos. La razón, en ambos casos, es la misma: diferencias y desencuentros con su colectividad frente a la conformación de las listas al Congreso con miras a 2022.

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Previamente, González había expresado su descontento por su exclusión de las listas, alegando que el origen de esa decisión fue una condición exigida por el exgobernador Alirio Barrera, de cara a aspirar como candidato único por la Orinoquía. Ante ello, en una carta divulgada hoy anunció su renuncia irrevocable y reclamó que el partido la vulneró y la violentó.

En la misiva, dirigida a la directora de la colectividad, Nubia Stella Martínez, la congresista llamó la atención por “sistemáticas actuaciones de mala fe” por parte del Centro Democrático, señalando que le han cercenado sus derechos como mujer, ciudadana y actual senadora, entre ellos, el de igualdad, a participar democráticamente, y a elegir y ser elegida.

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Según González, siguiendo los lineamientos del partido y en razón a su trabajo legislativo, realizó la preinscripción para participar una vez más como candidata y ante los rumores de que le sería negado su aval, radicó otra carta al partido para que aclarara la situación. “A la fecha, nunca recibí respuesta formal”, dice.

Aunque explica que envió los documentos requeridos para lograr su aval, solo hasta el pasado domingo 12 de diciembre, casi a la medianoche (11:26 pm), recibió una llamada de la directora del partido, “quien me manifestó que no me sería otorgado aval para aspirar al Senado”.

Ante ello, la congresista denunció que las actuaciones del Centro Democrático atentaron contra su dignidad y sus derechos: “He sido vulnerada y violentada, pues al amparo del principio de confianza legítima y de la buena fe, surtí todo el procedimiento requerido y aporté los documentos solicitados; sin embargo, la colectividad de forma intempestiva, arbitraria y desconociendo los principios y postulados que dice defender, entre ellos la democracia, desconoció totalmente mi condición de congresista actual, con la tercera votación más alta dentro del partido en las últimas elecciones legislativas”.

Previamente, el representante Edward Rodríguez, en una carta dirigida al expresidente Álvaro Uribe, líder del Centro Democrático, anunció su retiro y le recordó que lleva 21 años “construyendo uribismo” bajo las tesis de seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social. Además, en 2013 cofundó la colectividad y desde 2014 es congresista. En la misiva declaró que lleva dos años trabajando con la ciudadanía “el sueño de llegar a la Presidencia”.

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A pesar de su recorrido, recalcó Rodríguez, decide irse de la organización por cuenta del irrespeto que vivió su precandidatura presidencial. “Hoy tengo que decirle, presidente, con tristeza, que ese sueño que construimos ya no me representa”, afirmó.

“La dignidad no se negocia. Fui maltratado por un Comité de Ética que me excluyó sin razón alguna de las encuestas” manifestó. El parlamentario insistió en que él “solo quería participar”. Así las cosas, destacó que encontró en ese episodio no solo falta de palabra, sino también desdén por las tesis propias del uribismo, dos aspectos que lo llevan hoy a replantearse el camino y “renunciar a un partido en el que no quiero ser incómodo”.

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