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“Es un pañito de agua tibia”

Lo primero que me llama la atención de este proyecto de reforma electoral es que, por fin, los legisladores le están apostando a cambiar los vicios del sistema a través de la ley, sin tener que hacerle reiteradas modificaciones a la Constitución Política.

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Beatriz Franco Cuervo *
12 de mayo de 2008 - 10:19 p. m.
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Sin embargo, me preocupan mucho los poderes que se le estarían otorgando al Consejo Nacional Electoral, por ejemplo la potestad para sancionar los partidos.

Si este órgano estuviera concebido como un tribunal, estas facultades no estarían mal, pero en la escena actual hay que mirar quiénes son y a quién representan los miembros de dicho Consejo.

Porque está claro que la composición de este organismo es meramente partidista. Sus nueve integrantes representan coaliciones coyunturales en el congreso: cuatro de sus miembros en representación de la coalición Liberal-Cambio Radical; uno de la coalición Alas Equipo Colombia, Colombia Democrática y el Polo. Otro en  nombre de Convergencia Ciudadana y Apertura Liberal y los últimos tres: dos en representación del Partido Conservador, y uno en nombre del Partido de la U.

Así las cosas, sería un Consejo Electoral que actuaría como juez y parte. De esa manera, la reforma radicada en el Congreso no sería otra cosa que otro pañito de agua tibia para tratar la gran crisis política que vive el país.

Es importante tener claro que no conviene darle tales poderes a un equipo de personas que evidentemente responden a unos intereses específicos, y cuya elección ha sido cuestionada.

Probablemente una de las soluciones estaría en hacer del Consejo Electoral un órgano eficaz, para lo cual convendría crear mejor un tribunal superior, integrado por funcionarios de naturaleza más independiente.

Por otra parte, se escuchan críticas que apuntan a que el Gobierno, que calificó de ‘urgente’ la aprobación de esta reforma, tiene con esta iniciativa la segunda intención de querer legitimar este Congreso para  dar paso a la segunda reelección.

Al respecto, no me atrevería a opinar. Uno no sabe por dónde es que pasa el agua y ésta podría ser una magistral jugada de ajedrez político, juego en el que siempre se actúa a largo plazo.

* Directora del Observatorio de Procesos Electorales de la Universidad del Rosario.

 

Por Beatriz Franco Cuervo *

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