7 May 2021 - 6:41 p. m.

“Estoy a favor de la reforma fiscal, siempre que no gravite sobre la clase media”: eurodiputado Javier Nart

El eurodiputado, del partido Renovar Europa, que promovió la más reciente resolución del Parlamento Europeo a favor del Acuerdo de Paz habla de la crisis en Colombia, les hace reclamos a los ex-Farc y plantea líneas gruesas sobre lo que debería tener una reforma tributaria, a propósito de la protesta social.

El pasado 29 de abril, el Parlamento Europeo expidió una resolución en la que reitera su apoyo al proceso de paz en Colombia. Pide a la Unión Europea redoblar los apoyos a la implementación y manifiesta su preocupación por la falta de información por parte de los exmiembros de las extintas Farc sobre las rutas que se utilizaron para el narcotráfico.

En entrevista con El Espectador, Javier Nart, eurodiputado miembro del partido Renovar Europa, explica lo que contiene esa resolución y habla de la coyuntura en Colombia, que atraviesa una fuerte crisis social y política, reflejada en multitudinarias manifestaciones en las calles que han estado marcadas por la brutalidad policial.

Nart hace énfasis en que el Gobierno Nacional debería centrar su atención en la actuación policial y, con mucha “humildad”, plantea que una nueva propuesta de reforma tributaria no debería gravitar sobre la clase media. “Lo que no puede ser es que el pago sea sobre las clases medias y que a las grandes empresas y a las grandes fortunas simplemente se les roce”, dice.

Colombia atraviesa por una compleja situación: protestas, violaciones de derechos humanos. ¿Cómo se ve la crisis desde el Parlamento Europeo?

Es extremadamente preocupante la violencia y los muertos que ha habido en Cali. Tantos muertos en una manifestación extremadamente grave. Eso afecta la estabilidad del Gobierno y la estabilidad social. La posición del Parlamento Europeo de manera hipermayoritaria fue el de apoyar el proceso de paz, con el conocimiento de las dificultades por las que pasa Colombia, esperamos que la actuación policial tenga atención por parte del Gobierno y la justicia, para determinar responsabilidades políticas y judiciales.

¿Qué llamado hace el Parlamento Europeo sobre la brutalidad policial en Colombia?

No hay previsión de una nueva resolución por la consecuencia de la situación que vive Colombia, pero me imagino que el Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea, dirigido por Joseph Borrell, determinará algo al respecto. Le reitero, hay intensa preocupación en los grupos políticos porque lo que ha ocurrido en Cali no es extremadamente grave.

Uno de los detonantes de la protesta fue una reforma tributaria que terminó retirada por la presión. Se prepara una nueva, ¿cuáles elementos debería tener?

Los hijos sustituyeron a los padres en el proceso de independencia, pero no se tocaron las claves fundamentales del equilibrio social. Por ejemplo, yo no era el mejor abogado de Barcelona ni tenía un bufete de ingresos extraordinarios, y pagaba el 40 % de impuestos. No estaba feliz, pero había que pagarlos si uno quiere tener una policía, una sanidad, unos servicios. Lo que no puede ser es que el pago sea sobre las clases medias y que a las grandes empresas y a las grandes fortunas simplemente se les roce. Estoy en favor de la reforma fiscal, siempre que no gravite sobre la clase media ni tenga consideraciones muy benéficas para los grandes intereses que deberían tener los mayores gravámenes.

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¿Cree que el gran problema que tiene las reformas fiscales es que los ricos no quieren pagar más?

Que yo le defina a usted lo que tiene que ser la reforma fiscal en Colombia es presuntuoso por mi parte, porque hay que tener un conocimiento en profundidad. Le estoy definiendo una situación general. La reforma fiscal es la verdadera revolución, no son las barricadas antiimperialistas. La verdadera revolución es la distribución, la justicia social, que se fundamenta en la capacidad de dar servicios. Eso es, inevitablemente, una reforma fiscal, pero no puede gravitar sobre los asalariados, sino tocar los intereses capitales.

Usted fue uno de los principales promotores de la resolución a favor del Acuerdo de Paz. ¿Cree que la implementación va por buen camino?

Recientemente estuve en un resguardo indígena en Cauca y en La Guajira, en la frontera con Venezuela. También conozco Buenaventura. Con esto quiero decirle que me interesa el contexto, que es lo que ocurre sobre el terreno. Lo que observé es que, cuando desapareció el narcotráfico, que, logísticamente, era el apoyo de las Farc y del Eln, para atomizarse, significa una multiplicidad de actores que son más débiles, pero muy difíciles de controlar porque hay muchos. La segunda lectura que le di es que las Farc ni habían develado su tesoro ni habían develado los canales logísticos de los narcos. Si uno deja el negocio del narco como protector, lo que debe hacer inmediatamente comunicar. No lo hicieron. Eso me dio preocupación. Estuve con el comandante Gómez, que sabe usted que era el responsable de las operaciones de protección del narco, y las contestaciones fuero más metafísicas que físicas.

¿Qué consecuencias cree usted que puede tener que esa logística del narcotráfico no haya sido entregada aún?

Me produce una gran preocupación. Cuando estuve en el resguardo indígena del Cauca todos eran muy conscientes del impacto que tiene sobre su comunidad el narcotráfico porque es una forma de destrucción social y de la cultura indígena. Pero cuando quieres producir otros productos, pero para llegar a la ciudad requieren seis horas, sin refrigeración, con malas carreteras, significa que no pueden llegar al mercado. Por lo tanto, la única alternativa es lo de siempre. No hay alternativa económica para estas comunidades porque no hay carreteras, no hay logística, entonces, vuelven a la coca.

Le entiendo, entonces, que los exmiembros de las Farc están incumpliendo el acuerdo al no entregar las rutas del narcotráfico...

La pregunta tiene una respuesta definitiva. Si se comprometieron a concluir su relación con el narcotráfico, y estoy seguro de que ese es su propósito, ¿por qué no lo dicen? ¿Por qué no dicen cuáles son esas rutas? Podrían mantener una posición cínica e hipócrita al decir que se financiaron a través del narcotráfico, como revolucionarios, marxistas, anticapitalistas. Eso cuadra más en una relación con Al Capone. Pero si dicen que ya han terminado con Al Capone, están reconociendo esa relación. Yo fue miembro del Frente Sandinista en la guerra contra Sumosa, y ese frente no se financiaba con el narco. Otra cosa es que derivaran en la oligarquía pseudorrevolucionaria y patética de Daniel Ortega, que es la prostitución de los principios de un movimiento político que reivindicaba la libertad. Si ya las Farc han reconocido eso, ¿por qué no lo exponen? Es más importante develar la logística del narco que, incluso, el dinero. El tesoro de las Farc, que no creo que sea el exiguo que han presentado, no se lo cree nadie.

¿Cuál es la relación que tiene el Parlamento Europeo con es parte firmante que son las Farc?

El Parlamento Europeo como tal no tiene relación. Tienen los partidos políticos como tal. Lo que le puedo decir que el Acuerdo de la Habana me parece milagroso y extraordinariamente positivo, a pesar de muchos defectos. Tras medio siglo de extrema violencia, ese acuerdo, que podemos criticar, es el único posible acuerdo, por lo tanto, no busco perfección, sino posibilidad, incluyendo mis críticas respecto de las Farc. Lo que ha hecho Rodrigo Londoño es de un coraje extraordinario. Ustedes tienen esa posibilidad y, si pierden este proceso, la alternativa para Colombia será espantosa.

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El presidente Duque ha tenido ha tenido la implementación del acuerdo como una bandera internacional, pero en Colombia las críticas van hacia la lentitud para ponerlo en marcha. ¿Usted nota ese doble discurso que parece tener Duque?

El poco avance que usted menciona yo creo que es muchísimo porque antes había guerra y ahora no la hay, a pesar de que haya centenares de crímenes de exmiembros de las Farc. El responsable no es el Gobierno, son los asesinos. El Gobierno tiene deficiencias y limitaciones grandes, creo que hay un exceso de burocracia, pero no significa que la responsabilidad de los asesinatos recaiga sobre el Gobierno. ¿Que se podría hacer más? La sociedad colombiana dice que sí. Yo debo tener humildad. Cuando llegan los políticos extranjeros a resolver los problemas de un país en 10 minutos, siento rechazo y ridículo. Estoy convencido que la Fiscalía, el Ejército, las autoridades deben ser más eficiente, pero el crimen está en los asesinos. La resolución del Parlamento Europeo tiene un sentido de entender esas limitaciones, y no damos un apoyo ciego, sino crítico, teniendo en cuenta positivo. Colombia tiene un proceso único.

Tiene razón en que los directos responsables de los asesinatos son los asesinos, pero el Gobierno y los políticos tienen una responsabilidad sobre dónde ponen énfasis, sobre sus discursos. En Colombia, hay políticos que mantienen discursos de bueno y malos, de siempre culpar de todo al narcotráfico…

No hay nada más repugnante que utilizar una situación muy dura como un arma contra el otro. Lo más importante es el consenso, la reconciliación y la discrepancia en democracia. Eso no significa utilizar los acontecimientos trágicos como un arma arrojadiza. Podrá dar más votos, pero son votos que vienen de una situación moral indecente. Tensionar a la sociedad para conseguir votos es la actitud más repugnante que puede tener un político. La democracia es la discrepancia en libertad, no en agresión.

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