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Desde la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro dio su última rueda de prensa antes de dejar el poder e insistió hacer seguimiento a las denuncias que ha hecho, sin presentar pruebas concretas, sobre el presunto fraude en las elecciones que le dieron la victoria a Abelardo de la Espriella. Esto ocurre a pocos días de la entrega de mando y en medio de un ambiente tenso en la transición de gobierno.
Son afirmaciones que el mandatario ha sostenido desde el pasado 21 de junio, el día de la segunda vuelta presidencial. En ese momento, aseguró que un grupo de ciudadanos había presentado una acción de nulidad electoral que argumenta que la Registraduría, presuntamente, redujo los controles sobre las actas electorales. En todo caso, el documento que contiene esas denuncias también deja claro que “no se afirma que se hayan alterado votos, que el resultado sea falso ni que exista fraude probado” y desde diversas instancias de veeduría internacional se ha dejado claro que el proceso fue completamente transparente.
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En esta ocasión, el presidente sostuvo que “nadie pudo hacerle una auditoria experta al software” de las elecciones y que existió una “oscuridad en cómo se manejaron los escrutinios”. En esa línea, agregó que hubo “cambios” en esos proceso después de su elección como presidente, con los que se transformó “completamente la concepción de transparencia electoral”. Desde la Registraduría se ha reiterado que para este proceso electoral se permitió la auditoría de todos los sistemas relacionados para los comicios en los que estuvieron presentes, además, expertos de estos temas acreditados por todos los partidos y movimientos que participaron.
“Jurídicamente se habla de pruebas y evidencias. En realidad el conjunto de evidencias hay que tomarlas en conjunto para encontrar que hubo un fraude electoral sistemático y con un volumen de todos enorme y a favor de Abelardo de la Espriella sin que mediara voluntad popular”, indicó.
En esa declaración, el jefe de Estado también tocó un tema clave: lo que pasará con su liderazgo en la izquierda colombiana después de dejar el poder. En sus palabras, aseguró que sale de la Casa de Nariño a ser “el jefe de medio país que cree en [él]” y que hay personas que quieren “extraerlo” del país.
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“Quieren acelerarlo porque estoy denunciando esto. Se me exige, para no ponerme en una cárcel, que la quieren aquí y en el extranjero, que me porte bien”, dijo.
Estas declaraciones ocurren a menos de cuatro días de la posesión de Abelardo de la Espriella y con un proceso de empalme marcado por tensiones. Ese proceso se levantó después de que el mandatario electo diera la orden de cerrar la comunicación en los niveles más altos con el gobierno saliente y eso pasa, incluso, por la negativa desde ambos lados de hacer la ceremonia en la que Petro le impondría las medallas y condecoraciones respectivas a su sucesor. Lo que se sabe es que todo eso quedará en unas cajas y estará en manos de la próxima administración tomar decisiones en torno a esa ceremonia.
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