12 Aug 2021 - 2:00 a. m.

Los desafíos liberales para 2022

Aunque es una de las fuerzas mayoritarias en el Congreso, en su interior se están llevando a cabo una serie de importantes debates que pueden marcar su éxito o fracaso en las próximas elecciones.
Juan Sebastián Lombo

Juan Sebastián Lombo

Periodista Política

Con 14 curules en el Senado y 35 en Cámara, el Partido Liberal es una de las fuerzas más importantes en el actual Congreso. Apenas tiene dos menos que el partido de Gobierno, el Centro Democrático, y su presencia es mayor a cualquiera de los otros partidos tradicionales o de oposición. Sin embargo, desde hace mucho tiempo no ponen un presidente propio. El último realmente liberal fue Ernesto Samper, pues Juan Manuel Santos llegó por la U y luego por una convergencia de partidos en las que figuró el liberalismo con otros. Por eso, 2022 es un año doblemente crucial para la colectividad del trapo rojo: deben revalidar o aumentar su presencia en el legislativo y volver a tener un candidato que tenga verdaderas aspiraciones presidenciales.

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Este último tema es uno de los grandes debates que actualmente enfrenta los liberales. Varios de los consultados por El Espectador coincidieron en que no puede volverse a cometer el error de no ir con un candidato propio. Incluso, varios expresaron su temor de que se repita lo ocurrido en 2018, cuando en segunda vuelta decidieron apoyar a Iván Duque. Esto fue más notorio en algunos jóvenes del partido como el edil de Chapinero Juan Felipe Namen, que expresó preocupación porque “nuestro partido se está derechizando”. En medio de estos temores, en este momento los liberales tienen dos opciones para la candidatura presidencial: Alejandro Gaviria, actual rector de la Universidad de los Andes, y el senador Luis Fernando Velasco.

“Tenemos aspiración para renovar este partido, tener un candidato a la presidencia como el doctor Alejandro Gaviria”, expresó el representante Juan Carlos Losada, cuya posición también fue compartida por el representante Juan Fernando Reyes Kuri: “Estoy de acuerdo con la candidatura de Gaviria y se identifica con el liberalismo que yo quiero”. Aunque esta candidatura tiene amplia recepción en los círculos liberales, el problema es que el académico no le ha dado el sí a los ofrecimientos liderados por César Gaviria. Es más, ha llegado a insinuar que, de lanzarse, lo podría hacer por firmas. Por eso, un sector del partido ha insistido que el candidato debe ser propiamente de partido y que tenga un arraigo dentro de la colectividad.

En esta coyuntura, el nombre de Luis Fernando Velasco ha comenzado a recoger adeptos. Desde las juventudes se ha tratado de impulsar la aspiración de este, sobre todo ante su postura de que se debe tender puentes con el Pacto Histórico. “Hay una división real, se ha tratado de mostrar de que la parte institucional del partido está con Alejandro Gaviria, pero deja mucho que desear el método cómo se hizo. Se ha pedido que Velasco fuera escuchado por las juventudes y no dejaron”, expresó una miembro del partido cuyo punto de acción está en Cauca, fortín de Velasco. Para muchos, se impuso sin consulta alguna la candidatura de Alejandro Gaviria por parte de la Dirección Nacional, liderada por César Gaviria. Hasta han llegado a decir que se han presentado actos de censura para frenar a los contradictores de esta decisión.

Los supuestos bloqueos a los partidarios de Velasco se habrían evidenciado en dos momentos. Aseguran que se les apartó de la redacción de una carta, con la que no estaban de acuerdo, en la que las juventudes pidieron la candidatura de Gaviria. También comentan que les cerraron espacios de discusión. Según denunció un veedor distrital, Nicolás López, el veedor nacional, Rodrigo Llano, los sacó del grupo de WhatsApp de la veeduría por pedir en este que se tuviera en cuenta la candidatura de Velasco y hacer algunos comentarios en contra de la dirección de César Gaviria. Luego, ante las críticas por haber hecho la “purga”, Llano cerró todo el grupo que, según el denunciante, es el único enlace entre las directivas y las veedurías regionales. Sin embargo, ante los señalamientos, Llano expresó a este diario que tomó dicha determinación porque el grupo era para tratar temas de la veeduría y se politizó “al promocionar candidatos”, cuando eso es trabajo de la dirección nacional.

Las discusiones de este tipo también pasaron al ámbito de las elecciones legislativas, aunque en un menor nivel. Algunos, como el senador Velasco, auguran que el partido perderá terreno ante los alternativos por falta de un norte ideológico. Parte de esta derrota se daría, comentó Velasco, en que al menos cinco senadores, incluyéndolo, no volverían a aspirar en el próximo año y la única solución que se propone es subir algunos representantes al Senado. Estos mismos cuestionamientos vienen de algunas bases, que han visto cómo en los últimos años los liberales se habrían alejado de los intereses de la población en general y convirtieron en una máquina de avales. Asimismo, criticaron que la elección de las listas sea por bolígrafo de la dirección nacional.

Para otros sectores, es todo lo contrario. Primero, comentaron que las propuestas de las listas son de confección regional y solo se espera el visto bueno de Gaviria. También señalaron que están en la capacidad de sacar los 2 millones de votos de 2018 y que esto será suficiente para superar a otras fuerzas que se han debilitado en estos cuatro años, como el Centro Democrático. Incluso destacaron que este crecimiento vendría impulsado por el trabajo que están llevando a cabo los jóvenes de la Cámara. No obstante, también expresaron reservas debido a que al partido podrían aterrizar candidaturas non sanctas y repetir casos como el de Julián Bedoya, que ha estado en varios escándalos. En este caso denunciaron el posible aval a la esposa del condenado Eduardo Pulgar, para legislar en cuerpo ajeno, y otras aspiraciones que estarían cercanas a clanes vinculados con la parapolítica.

Frente a estos temores, tanto el secretario general, Miguel Ángel Sánchez, como el veedor nacional, Rodrigo Llano, expresaron que no hay ningún problema, debido a que harán la debida verificación ante la ventanilla única del Ministerio del Interior y ante las autoridades competentes, por lo que habrá seguridad del perfil de los avalados. Por otro lado, ambos comentaron que “no hay crímenes de sangre”, por lo que no se podría negar un aval por el simple hecho de ser familiar de un condenado. Además, en el caso de Julián Bedoya expresaron que este no ha sido condenado y tampoco tiene una sanción en su contra, por lo que no debe estigmatizarse su persona.

Precisamente, este sería uno de los senadores que no seguirían en la próxima legislatura, por lo que su capital electoral sería asumido por el representante Juan Diego Echevarría, de la misma casa política. Aunque este último asegura que no llega en reemplazo de nadie, porque igual le tocará competir junto con otros candidatos por la circunscripción nacional y se ha ganado los votos con su nutrida carrera política. Otras fuentes en el partido le confirmaron a este diario que también intentará subir a Senado el representante Nilton Córdoba -vinculado al caso del Cartel de la Toga-, John Jairo Roldán, José Luis Correa, entre otros. Sobre Correa hay amplia expectativa pues se habla de que no hay una buena relación con el senador Mario Castaño, gran elector del Eje Cafetero, zona donde Correa entraría a pelearle los votos.

Además del salto de varios representantes a aspirar por el Senado, también se viene tanteando la posibilidad de reforzar las listas con la llegada de la hermana del actual gobernador de Sucre, Héctor Olimpo Espinosa, el exsenador Mauricio Ospina, el exalcalde de Pereira Juan Pablo Gallo, además de algunos excandidatos a gobernaciones que no resultaron electos. Además, algunas fuentes le comentaron a este diario que en la costa Caribe se estarían reordenando las fuerzas para garantizar recuperar el terreno perdido en esta región, además de que se ha plantado la posibilidad de que en Magdalena se tenga a una mujer como cabeza de lista.

Precisamente el tema de la paridad y la presencia de las mujeres ha sido otro tema complejo, sobre todo en el armado de las listas. Algunos sectores le comentaron a El Espectador que es muy difícil aún establecer quiénes van en las listas, porque aún falta definir cómo se incluirá a las candidatas. Esto debido a que hay zonas en las que se rigen por la paridad al 50% y otros al 30%, por lo que la justicia tendrá que entrar a definir en los últimos casos cuántas son las mujeres que obligatoriamente tienen que aspirar, pues hay situaciones en las que no se tiene claro si son una o dos mujeres en caso de que la lista sea menor a cinco candidatos.

Por esto y otras razones, en el partido tienen claro que esta situación de los avales aún le queda mucho, pues solo se definirá hacia noviembre. Además, primero tendrán que pasar las votaciones de los Consejos de Juventud, que, a pesar de no tener una acogida en la población, servirán como pulso para definir los poderes en cada región para las legislativas de 2022. Varios confirmaron que estas elecciones servirán para tantear fuerzas y ver cuánta influencia tienen algunos en sus departamentos. Sin embargo, otro sector, crítico con Gaviria, ha expresado su temor de que las listas para estas corporaciones juveniles sean definidas también a la voluntad de la dirección nacional y que en estas solo terminen llegando los hijos de los senadores, representantes y otros poderosos de la colectividad.

Por último, otro de los factores que no permite clarificar la situación del Partido Liberal para 2022 es la reciente aparición del Nuevo Liberalismo. Aunque no se ha conocido de primera mano congresistas de trapo rojo que quieran pasar al resurgido partido, varios coinciden en que está claro que muchos de los que actualmente están en contra de la presidencia de César Gaviria podrían terminar en el partido de los descendientes de Luis Carlos Galán. En cambio, otros, como el senador Mario Castaño, expresaron que no creen que la reaparición del Nuevo Liberalismo vaya a generar muchos cambios, pues el ideario de Luis Carlos galán no es heredable y no está representado en algunos que buscaron nuevamente la personería.

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