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30 Oct 2021 - 2:00 a. m.

“Los jóvenes se identifican de centro y el Verde los representa mejor”

Julián Rodríguez Sastoque, uno de los concejales más jóvenes del país y encargado por la Alianza Verde del proceso electoral de los Consejos Municipales de Juventud (CMJ), habló con El Espectador sobre la estrategia de su colectividad para esos comicios, a realizarse el 5 de diciembre, siendo crítico del papel que han jugado los verdes para apoyar a sus aspirantes.
Juan Sebastián Lombo

Juan Sebastián Lombo

Periodista de la sección Política
 La Alianza Verde fue el partido alternativo que más listas presentó. / Cortesía
La Alianza Verde fue el partido alternativo que más listas presentó. / Cortesía

¿Cuál ha sido el papel de la Alianza Verde en la campaña de los CMJ?

Creo que antes de entrar en detalles actuales vale la pena recordar que la Alianza Verde ha tenido un papel protagónico en la expedición del Estatuto de Ciudadanía Juvenil. En su momento, el congresista más joven que tenía el país era Carlos Amaya y él fue el ponente de ese estatuto. Ese es un precedente importante para demostrar que somos un partido enfocado en la renovación política, hacer escuela y comprometernos con las causas ciudadanas para darle un papel protagónico a los jóvenes. Incluso, fue Claudia López en la que en un primer momento propuso que los jóvenes llegaran desde los 18 años al Congreso. Toda esta intención política de traer nuevos liderazgos se ha visto materializada en la apuesta de los Consejos. Estamos muy contentos por la participación que hemos tenido, a pesar de los altibajos por los tiempos de la Registraduría. Tenemos listas en todos los departamentos y en Bogotá tenemos 123 jóvenes en 18 de las 20 localidades.Es muy valioso porque somos los que tenemos más inscritos en la capital.

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¿Y qué tal ha sido la vinculación de los congresistas?

Ese es el compromiso que estamos buscando. Es una pelea que estoy dando internamente en el partido para que todos los electos por el Verde a nivel nacional (desde el senador con más votos hasta el edil con menos) tengan que apoyar sí o sí las listas de los jóvenes. Hay que superar la pelea política de la tendencia o del grupo que se pelea con el otro dentro de la misma colectividad. Aquí estamos hablando de apoyar a los jóvenes del partido, que son la nueva base de su estructura política territorial. No podemos poner las diferencias por encima de los jóvenes, que necesitan el apoyo de todos los electos. Es una obligación ética y de disciplina partidista. No voy a negar de que hubo unas disputas, sobre todo porque estos son listas cerradas. Entonces el debate era por quién iba a ir de primera, de segundas y así porque no todos podrán llegar. Pero esas disputas se superaron con un proceso meritocrático y de consenso. Ahora es el momento de unirse.

¿O sea que esa disputa que hay en los verdes se trasladó a los CMJ?

Hubo una tensión. Sería poco honesto negarlo. De pronto aquí se nota el centralismo partidista, porque se terminan tomando decisiones desde Bogotá y las otras grandes ciudades, y lo que terminamos viendo en varios casos es que los adultos, que están adueñados de las direcciones departamentales, terminan decidiendo por los jóvenes. Por eso conformamos un comité nacional de jóvenes para la discusión y establecer las reglas de juego para la construcción de las listas. Pero también hubo tensiones porque políticos muy adultos del verde quisieron imponer sus candidatos, pero creo que se logró que en la mayoría de los casos se logró un esfuerzo para que fuera de forma consensuada.

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Cómo ha visto el apoyo del Gobierno en el proceso electoral?

Ha sido muy deficiente la organización. Esperaba mucho más. Por ejemplo, los tiempos con la Registraduría pusieron muchas trabas para los partidos y las listas independientes que deben recoger firmas. Eso fue una tramitomanía excesiva que los jóvenes tenían que presentar. ¿Cómo garantiza que los jóvenes de las zonas rurales puedan ir a declarar ante una notaría que en su municipio no existe y deben ir a otro? Es que es un país bastante disperso y también quedó clara la brecha digital que hay. La mayoría no conoce que son los Consejos de Juventud y no tienen ninguna idea del estatuto de ciudadanía juvenil y de que van a poder votar a partir de los 14 años por primera vez en la historia. El Gobierno esperó hasta el estallido para mostrar su voluntad con los jóvenes, pero en dos años no fueron capaces de hacer una pedagogía agresiva y contundente para que le llegara esta información a los jóvenes y supieran que es una herramienta de participación política y un escenario de representación popular que podrán aprovechar en algún momento. No estaba definido en calendario electoral, pero se sabía que tenía que ocurrir. Los jóvenes tienen un desconocimiento de esta importante lección de nosotros para nosotros: jóvenes eligiendo jóvenes.

Partidos han dicho que se quedaron sin poder inscribir a muchos candidatos debido a las exigencias, incluso mayores a los aspirantes a Congreso. ¿Les pasó igual?

Sí. No voy a negar que el centralismo administrativo del partido nos carcomió en la posibilidad de tener más listas y candidatos. Le pasó a todos los demás. No es culpa del todo de los partidos, porque el Gobierno sacó esto de un día para el otro y nadie había hecho un proceso de pedagogía con sus bases de forma suficiente. Pero también hay desventajas frente a otras organizaciones juveniles. Por ejemplo, las juventudes liberales y conservadoras nos llevan décadas de ventaja en cuanto a la estructuración del movimiento juvenil. Somos un partido moderno, con el mayor número de credenciales del espectro alternativo, pero necesitamos consolidar las bases juveniles. Y hubo casos en que los jóvenes se quedaron sin aval por tiempo y dificultades de comunicaciones. También pasó que las registradurías municipales tenían unas reglas en un municipio y otras en otro. Para próximas ocasiones sería bueno que la Alianza Verde cuente con una oficina dedicada los temas de juventud para tramitar las intenciones políticas de los jóvenes. Sin duda alguna, fuimos un partido muy demandando para la inscripción de bases de datos.

Los partidos tradicionales usaron el número de listas para decir que es un mito que los jóvenes prefieran los partidos alternativos, ¿lo ve así?

Creo que la mejor respuesta es decir que los jóvenes no somos una masa homogénea políticamente hablando. Somos absolutamente diversos y heterogéneos. Es inaceptable que se pretenda concebir que un joven es cambio, renovación o bueno, solamente si está en un partido alternativo o de mi agrado. Hay que desmitificar eso. Yo acepto y valoro la pluralidad democrática y celebro que lleguen jóvenes a todas las orillas políticas: desde el Centro Democrático hasta Comunes. Lo que debemos hacer es sacar a un montón de dinosaurios que están atornillados a la política. Por supuesto que la edad no implica renovación, porque hay jóvenes que llegan con prácticas clientelistas y hay políticos de edad que metieron a sus hijos, nietos y ahijados a las listas, y eso va en contra del estatuto de ciudadanía juvenil. Pero creo que lleguen nuevas caras es bueno, es legítimo en democracia si se siente identificados. Maravilloso que lleguen los sectores alternativos.

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¿Cómo hicieron para que se cumplieran los criterios de selección?

Yo espero que se hayan cumplido en todas las listas. Es imposible de controlar en detalle ese tipo de prácticas y situaciones. Ningún partido está exento, todos cometen ese pecado porque sabemos que no es lo mismo un partido en Bogotá que uno en las regiones. Pero confiamos en que se haya seguido los criterios de mérito y proceso y para ese fin dispusimos de actas y de votaciones para que se eligieran los más aptos.

Cada lista responde a las necesidades de cada región pero, ¿llevan alguna propuesta nacional?

Es muy importante que para poder aspirar a un Consejo de Juventud, los jóvenes, al igual que cualquier otro cargo de elección popular, debían inscribirse en el partido. Eso implica compartir los estatutos programáticos. En ese sentido, hay que decir que tenemos unas banderas súper claras que rigen nuestra agenda nacional y municipal para los Consejos de Juventud. La primera es la defensa de todas las formas de vida: “la vida es sagrada”. Eso implica el rechazo a todas las formas de violencia. La segunda es la lucha contra el cambio climático y la defensa del ambiente, el sello de nuestro partido. La tercera es la educación, sobre todo pública. También está la equidad de género, la lucha contra la corrupción y la implementación de los acuerdos de paz, que tienen que ver con la juventud. Esos son los principales elementos de nuestra agenda.

¿Esas propuestas se ajustaron en una cumbre nacional o cómo?

Nosotros nos basamos tanto en lo que tiene el partido como los productos de unas reuniones nacionales, en las que democratizamos el proceso previamente con unos encuentros virtuales previos. También participaron delegados jóvenes del Verde. Nos reunimos también con electos y eso nos permitió unos insumos básicos que se armonizan con los principios rectores del partido y ya cada joven tendrá causas más específicas. Por ejemplo, hoy hay un boom de animalistas. También están las jóvenes feministas del Verde, que tienen sus causas más reafirmadas.

¿Cuáles son los temas más fuertes en sus listas?

Como yo he visto, el tema ambiental será el eje. Hay una responsabilidad clara de los jóvenes del Verde que se lanzaron a los CJ sobre la lucha contra el cambio climático. Es algo muy genuino que buscan que no se quede en el discurso o en el girasol del partido. Que realmente se materialice en las administraciones municipales.

¿Y los territorios en los que serán más fuertes?

Yo creo que nos va ir muy bien e donde nos fue muy bien en presidencia en 2018 y en las locales. No es difícil de ver que esos mismos resultados tendrán un efecto en las elecciones de consejos de juventud. Aunque hay que reconocer que con toda razón los jóvenes están prefiriendo las listas independientes y las organizaciones sociales porque hay una desconfianza partidista y eso reduce la capacidad electoral de todos los partidos. Por ejemplo, con los resultados de presidenciales creo que nos irá muy bien en Bogotá, en el centro del país, en el suroccidente, en Antioquia, Atlántico, y en otros departamentos donde hemos tenido buena votación.

¿Hubo una amplia respuesta con ustedes como partido alternativo?

Claro, hubo una importante afluencia de jóvenes que se registraron como precandidatos e incluso consultaron a sus referentes del partido. Por eso mismo, es lamentable que muchos no quedaran con un aval ante las dificultades del proceso, pero siempre hay mucha afinidad. Si uno revisa las últimas encuestas de afinidades políticas, los jóvenes se identifican como de centro y nosotros somos los que mejor lo representamos. Cuando habla por afinidad, también hablan de nosotros, entonces seguimos siendo una muy buena opción de cambio. Lo bueno de este partido es que los jóvenes saben que aquí no hay un caudillo que mande y que diga quiénes van en las listas, sino que hay distintos liderazgos, aún con sus diferencias, y esto genera esperanza y confianza.

¿Les ha costado el rechazo que ha recibido Claudia López en el último tiempo?

No lo he visto tan de cerca. Yo he acompañado todo el trabajo nacional. En Bogotá podría decir que no va más allá de las encuestas y la favorabilidad de la alcaldesa. Creo que es más que entra un nuevo actor político a esta contienda y es el Pacto Histórico y eso evidentemente atrae a algunos jóvenes y los identifica con esas corrientes. Se abre más la democracia y eso es maravilloso. Sigue habiendo una afinidad con la Alianza y debemos seguir cultivándola, aún que los partidos de izquierda nos llevan una ventaja de años en la organización juvenil de base. También tenemos un desorden interno, lo digo como concejal, que no ha permitido que los jóvenes nos organicemos con agendas más locales, pero estamos en esa tarea.

¿Cómo ha sido la campaña en estos momentos?

Estamos en esas. Los dos primeros meses era de pedagogía. Le recomendamos a los jóvenes que se reunieran con sus combos de amigos, sus parches, sus colectivos, sus organizaciones y con la gente que han trabajado su liderazgo para que entiendan cómo funciona todo este rollo de los consejos. No solo a los jóvenes, también a sus papás. Tuvimos problemas porque algunos de ellos no querían que sus hijos de 14, 16 y 17 años se lanzaran a un cargo político. Eso sigue siendo un reto importante para romper el paradigma de la participación y la estigmatización de nuestras capacidades. Solo el último mes consideramos que debemos meterle la ficha con publicidad, estando en la calle, afuera de los colegios, hablando con los jóvenes del barrio y así no se desgastan en un ejercicio permanente de campaña, siendo algo tan novedoso. Internamente estamos buscando que el partido pueda reconocer la importancia de estas elecciones y destinar recursos y capital humano para acompañar las intenciones electorales de nuestros jóvenes. Hoy es insuficiente y hago esa autocrítica al partido.

¿Es un primer pulso para 2022?

Claro que sí, indiscutiblemente. Ahora, son escenarios distintos porque los Consejos Municipales de Juventud abren la democracia y hay formas distintas de participar. Eso hace difícil la comparación. Pero en términos políticos, los jóvenes que votan por partidos, porque reconocen una democracia partidista, sin duda alguna mostrarán una antesala de lo que serán las elecciones. La gente asociará estas elecciones con lo que venga para Congreso y Presidencia. No creo que cambien las intenciones. Un joven que ahorita vote por el Verde seguro hará lo mismo en 2022. Lo que hay que analizar con más detalles son las listas independientes, porque no tendríamos claridad hacia dónde votarán. Ahora, si la concentración de los votos se quedan en los independientes, esto manda un mensaje político de que los jóvenes están mamados de los partidos y no creen en estas instituciones. Ahí tendríamos que trabajar.

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