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En plena reorganización de la derecha, una movida de la exsenadora María Fernanda Cabal busca poner otro partido a jugar en el ajedrez político de las elecciones regionales. La exprecandidata presidencial del Centro Democrático anunció tomó la decisión de solicitar, oficialmente, a ese partido la escisión para conformar su propia agrupación.
Cabal había planteado desde hace algunos meses que buscaría el “divorcio político” de la colectividad del expresidente Álvaro Uribe, que apoyó desde su fundación, en medio de las diferencias que mantuvo con el Centro Democrático tras el proceso de selección de la candidatura presidencial. De acuerdo con ella, la “sacaron” de la contienda, a pesar de que tenía “los números, el reconocimiento nacional y la trayectoria” para asumir ese puesto, como le dijo en su momento a El Espectador.
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“Mi sueño es tener mi propio movimiento que se vuelva partido. Yo deseo desde el fondo de mi corazón que el presidente Uribe me dé la escisión. Yo le pedí al director del partido que me diera una salida digna como me la merezco. Gracias a mis votos tuvimos dos curules más en el Centro Democrático después de la destrucción generada por el gobierno de Duque cuando perdimos 22 curules”, aseguró en un diálogo con este diario previo al balotaje del 21 de junio.
Sin embargo, fue hasta esta semana que dejó claro que esa sería la vía que tomaría para conformar su propia agrupación. En su columna semanal en Semana, afirmó que “no fue una decisión improvisada ni motivada por diferencias personales”, sino “la consecuencia de una divergencia doctrinal que durante algún tiempo pareció circunstancial, pero que terminó revelándose como incompatible”.
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“Esta semana, Colombia inició una nueva etapa política. Mientras el nuevo presidente asumía el mandato y el Consejo Nacional Electoral otorgaba personería jurídica al movimiento que lo llevó al poder, el mapa político comenzó a reorganizarse. En ese escenario, tomé la decisión de solicitar formalmente la escisión del partido Centro Democrático”, escribió Cabal.
En esas líneas, no solo citó la recién otorgada personería jurídica al movimiento Defensores de la Patria —que le respaldó la candidatura del hoy presidente Abelardo de la Espriella—, también las deliberaciones del partido uribista en Medellín, donde la exsenadora y excandidata Paloma Valencia aseguró que el suyo no era un “partido de derecha”.
“Así comenzó a perderse la batalla cultural. No porque nuestras ideas hubieran fracasado, sino porque dejamos de explicarlas. Porque preferimos suavizarlas y terminamos escondiéndolas por miedo a la cancelación. Mi decisión nace precisamente de esa convicción. No hay partido que pueda sobrevivir cuando renuncia a las ideas que le dieron origen. Y no hay dirigente que deba sacrificar sus convicciones para conservar una militancia”, agregó.
Eso sí, la exsenadora fue clara en que su reconocimiento hacia Uribe “permanece intacto”. Pero recalcó que “las ideas deben estar por encima de los dirigentes” y, por ello, “los grandes partidos sobreviven cuando transmiten una doctrina” y no “cuando dependen del prestigio de quienes los fundaron”.
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“Hoy Colombia vive una reorganización de la derecha democrática. Negarlo no impedirá que ocurra. Lo importante es que ese nuevo escenario encuentre una derecha orgullosa de sus principios, capaz de defender la libertad sin complejos. Desde la Fundación Escuela Libertad, Soy Cabal, Jóvenes Cabal, Mujeres a Carta Cabal y muchas otras expresiones ciudadanas que durante estos años hemos construido en todo el país, queremos contribuir a esa tarea. No para dividir a Colombia, sino para ofrecerle una alternativa doctrinal clara”, precisó Cabal.
Ahora, la decisión está en manos del partido. Desde algunos sectores no ven con buenos ojos la división del partido y, como le dijeron fuentes de esa colectividad a El Espectador, “no hay lugar para la escisión” en la agrupación uribista. Lo que sigue es la evaluación de la solicitud por parte de la Dirección Nacional y, en caso de ser aprobada, tendrá que pasar al Consejo Nacional Electoral para que deje en firme la determinación.
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