4 Feb 2020 - 11:00 a. m.

Nueva cédula digital: análisis más allá de la estética

Para Sandra García, catedrática y máster en diseño de tipografía, hay sobrecarga de símbolos, las fuentes utilizadas son las más comunes y se presta para una fácil falsificación.

Natalia Tamayo Gaviria - @nataliatg13

Hace más de una semana, la Registraduría reveló la que sería la nueva cédula digital, que promete ser un documento que estará a la par de la era tecnológica en la que estamos. Sin embargo, con su divulgación, en Twitter arreció una lluvia de críticas con la etiqueta #MásFeoQueLaNuevaCédula, a la vez que se propusieron bocetos que, a su juicio, son más estéticos que el propuesto.

Más allá de las mofas y los montajes que se hicieron relacionados con el diseño, se destacó una crítica hecha desde la lectura de la tipografía como elemento de seguridad para reducir las posibilidades de falsificación del documento, además de otros apuntes sobre legibilidad y recomendaciones en el proceso de impresión. El Espectador habló con Sandra García, autora del hilo en Twitter que puso a pensar más allá de la estética.

Como catedrática en materias de tipografía y máster sobre ese tema, García recalcó que “la tipografía tiende a ser invisible, por eso es más fácil criticar el diseño, que es lo que se percibe”. Con base en esto, junto con ella enumeramos varios elementos del prototipo que son susceptibles a mejoras en cuanto a la tipografía. Igualmente, junto al equipo de diseño de este medio añadimos otras miradas que le suman al análisis de este documento que, en un futuro, reemplazará a la actual cédula. 

1.2. Fuente Myriad.

1.3. Corresponde a una tipografía caligráfica. A juicio de García, “es una fuente poco elegante, sin olvidar que es de fácil adquisición”.

1.4. Otra familia de fuente.

1.5. Es la última tipografía encontrada en el documento.

2. Desde la lectura del equipo de diseño de El Espectador, el segundo punto quiere recalcar la sobrecarga de símbolos, desde el escudo, que aparece cuatro veces en el documento, el nombre propio de Colombia, que se lee cinco veces, la cinta de la bandera en la parte frontal y el croquis del territorio nacional. A juicio de los consultados, basta con referenciar una sola vez cada uno de los símbolos mencionados para equilibrar las cargas.

3. García es contundente al recordar que todas las mayúsculas, sin ninguna excepción, se acentúan (término correcto para referirse a las tildes). Sobre este caso, se encontraron cinco palabras que por regla ortográfica deben ir tildadas, pero no lo están. Además de este problema, la experta señaló que los acentos en las palabras “número” y “expedición” apenas se entienden. “Es casi un punto”, dijo, explicando que este fenómeno se debe a los procesos de impresión y el sustrato (objeto de impresión) que se emplee para este fin, lo que genera la pérdida de la nitidez de los caracteres. “Si se adelgazan mucho esas formas, se podrían romper las letras y con esto se pierde legibilidad”.

4. A este conjunto de caracteres se le conoce como monoespaciado, porque tiene una mezcla de letras, símbolos y números alineados en altura, grosor y espacio. Para el caso puntual, se aprecia que las alturas capitales de la “M” y la “N” son diferentes al resto.

5. Estos elementos deben de conservar, además de la altura, el mismo espacio entre unos y otros. Y en este caso no se cumple si observamos la distancia entre el “3” y los “1”, así como el “8” y la “N”.

Más contexto: Cédula digital podría estar disponible desde este año, según Registraduría.

6. Como ya se ha mencionado, los procesos de impresión y las tipografías adecuadas para este fin son importantes a la hora de sacar el documento, en esta situación se observa un mal proceso o selección de la tipografía, porque se ve una sobrecarga de pesos en partes de caracteres como la “B” o la segunda “M” señalada, que dan cuenta de que esa tipografía no está diseñada para ser impresa en el sustrato empleado. “Además de que se emplea una tipografía diferente al resto del documento, lo ideal es que todo sea uniforme y con coherencia gráfica”, dijo García.

7. El discurso de la Registraduría es que esta cédula será un documento del siglo XXI y que usará la misma tecnología que los pasaportes (biometría). Este documento permitirá que su portador le pueda añadir otros datos, como la historia clínica. Sin embargo, es contradictorio que al usar el símbolo de wifi (mano derecha) se presente una foto a blanco y negro, que connota otra era fotográfica en la que estamos.

8. El uso exclusivo de mayúsculas no está mal, según García. Explica que la aplicación puede ser por una decisión política o por mera moda. “Lo importante es que se identifiquen bien lo caracteres” y con esto también prevé posibles problemas que se pueden presentar por el manejo de las mayúsculas y el espacio que se tendría para referenciar los nombres. “Me preocupan los eventuales casos en los que los nombres sean muy largos. ¿Eso cómo puede afectar la distribución de las letras?”, se cuestionó y cambió el ejemplo de Carlos Mauricio por María Guadalupe de los Ángeles. “Sería adecuado que la Registraduría pensara en tener una fuente variable que permita el ajuste de las fuentes”. En otras palabras, una tipografía que se pueda condensar y expandir sin dañar sus formas y conservando los espacios dispuestos. Recomendación que permite la legibilidad.

9. La línea que se observa debajo de la firma está conformada por una secuencia de caracteres o letras, la cual se conoce como microtexto. La jerarquía (tamaño) de la letra es a dos puntos (para legibilidad, en los documentos y trabajos se usa normalmente un tamaño de diez a once puntos). Sobre este tema, García precisa que no todas las tipografías están diseñadas para ser usadas con una jerarquía de dos puntos y para impresión. Al desconocer esto, se puede incurrir en deformar el carácter porque su contraforma (espacios blancos de la “a” o la “p”) se empieza a rellenar, imposibilitando su lectura. Lo que se convierte en otro problema de legibilidad.

Más: Registraduría, “dispuesta a recibir recomendaciones” sobre diseño de nueva cédula.

Además de estos apuntes, García plantea dos conclusiones que se convierten en las principales recomendaciones para que la Registraduría adopte en la realización de las nuevas cédulas. En primer lugar, extiende una invitación no solo a la administración, sino al Estado en general: la creación de una tipografía de uso exclusivo. “Partiendo de este punto, se empieza a interrumpir el proceso de falsificación. Es decir, si se cuenta con una fuente única se restringen futuros problemas de autenticidad en la documentación. Eso es lo más básico en términos de seguridad”, apunta. Bien sea la tipografía puede ser diseñada desde cero o adquirida con la especificación de uso exclusivo. Es más, la experta agrega que, para estos casos, se podría pensar en unos cifrados que codifiquen la tipografía y cierren más las brechas de susceptibilidad de alteración. Por ejemplo, que cada cien documentos de un serial haya una variación en algún carácter.

Y la recomendación de crear una tipografía exclusiva se relaciona con el segundo consejo y este pretende transformar la idea de inclusión, comenzando desde el reconocimiento de la diversidad lingüística que tiene el país. “En Colombia tenemos dos millones de personas que pertenecen a comunidades indígenas. Esto significa que existen 68 lenguas, cada una de estas tiene su propia grafía, es decir, hay unos caracteres que no están en ninguna fuente tipográfica”, dijo García.

Por eso pide que, en caso de que se cree una tipografía de uso exclusivo para la Registraduría, se piense en añadir los caracteres que no son del castellano, esto implica, además, que las herramientas destinadas a los procesos de cedulación, dígase teclados, cuenten con estas letras.
La otra opción que pone sobre la mesa requiere de voluntad política y consiste en que el Gobierno solicite al consorcio de Unicode la integración de los caracteres que no se encuentran en los sistemas operativos de las 68 lenguas indígenas. Esto se traduciría en que, si dicho requerimiento es aprobado, las letras especiales se podrían escribir y visualizar en los sistemas operativos de Microsoft, Apple, IBM y otros.

Frente a las críticas y recomendaciones, la Registraduría asegura que “la cédula de ciudadanía digital cumple con los estándares internacionales de alta seguridad tecnológica” y promete que el nuevo documento no se podrá falsificar, pues cuenta con 15 medidas para garantizar la autenticidad de la pieza. Una de ellas es, por ejemplo, las tramas (texturas y relieves) que se podrán palpar en el material impreso de policarbonato.

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