En la Casa de Nariño ya comenzaron los movimientos para que el presidente Gustavo Petro viaje por última vez a Estados Unidos en su periodo presidencial. El mandatario había anunciado que buscaría aterrizar en Princeton en los últimos días de su mandato, pero el proceso para buscar el guiño comenzó oficialmente este lunes.
Para que eso sea posible, la petición se tiene que hacer a través de los canales diplomáticos. ¿La razón? Que sobre el presidente todavía pesan las sanciones administrativas que se originan en su inclusión en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac, por sus siglas en inglés), también llamada lista Clinton.
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Esto implica repercusiones financieras, como la posibilidad de congelar bienes y activos y la imposibilidad de hacer negocios o transacciones con personas o empresas de Estados Unidos. Incluso, la prohibición de pisar ese territorio sin el permiso explícito de la Casa Blanca. Precisamente, las últimas visitas del mandatario a ese país han sido en torno a sesiones de las Naciones Unidas, para lo que también se tienen que iniciar procesos diplomáticos.
“El presidente no tiene ninguna investigación de orden penal y no tiene ninguna sentencia, sino que es una imposición que hace Estados Unidos al mundo para sancionar las posibilidades de viaje y de manejo de las cuentas. Esperamos que salga de ahí porque no hay ninguna justificación, eso obedeció al hecho de que el presidente posicionó lo que pasaba en Palestina como un genocidio y Naciones Unidas le ha dado la razón. Esperamos que haya una solución favorable en las próximas semanas”, aseguró la canciller Rosa Villavicencio, en diálogo con El Espectador, sobre cómo avanza el proceso para sacarlo de la lista.
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Incluso, en esas visitas, se le ha recordado a la delegación colombiana que el mandatario no podría participar en ninguna actividad diferente a la sesión de la ONU. Por ello, por ejemplo, se canceló un conversatorio que tenía con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Petro tenía presupuestado aterrizar en ese país en las pasadas semanas, pero ese viaje se canceló. De acuerdo con la Presidencia, se enfocaría en su “agenda nacional” a pocos días de la transmisión de mando.
En esta ocasión, como lo contó en sus redes sociales, el jefe de Estado quiere “ir al sitio donde se dispersaron las cenizas de [Albert] Einstein en el mar”. Insistió en que pedirá “permiso para ir y sólo [estará] en silencio y quizás solo para no hacer mucho gasto”, agregó.
El pasado viernes, Petro viajó a Cuba y dialogó con el jefe de Estado cubano, Miguel Díaz-Canel. Desde allá, pidió evitar una intervención de Estados Unidos en ese país y llamó a su homólogo estadounidense, Donald Trump, y a su secretario de Estado, Marco Rubio, a establecer “un diálogo” en esa vía. Según dijo, buscó “convocar a la humanidad a la solidaridad”.
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