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Polémica por propuesta del Gobierno sobre imnunidad parlamentaria

La primera se eliminó de la Constitución del 91 para evitar arbitrariedades en la protección de los legisladores, mientras la supresión  de la única  instancia beneficiaría  a los congresistas investigados,  por aquello del principio de favorabilidad.

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Carlos J. Murcia
22 de junio de 2009 - 08:45 p. m.
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El anuncio del ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia, de insistir en la próxima legislatura en el proyecto de ley sobre la doble instancia para congresistas y la inmunidad parlamentaria desató un espinoso debate. No es para menos, lo primero significa que los congresistas puedan apelar las decisiones de pérdida de investidura del Consejo de Estado y  las sentencias condenatorias de la Corte Suprema de Justicia, que en única instancia  investiga y juzga a los Legisladores. Lo segundo impide hacer efectiva la privación de la libertad del legislador, mientras el Congreso no lo autorice.

Fue la Constitución de 1991 la que eliminó el privilegio de la inmunidad parlamentaria para evitar arbitrariedades del Congreso a la hora de proteger a sus integrantes. Y tras la captura de la senadora Zulema Jattin, el pasado 11 de mayo, el presidente de  la U, Luis Carlos Restrepo, propuso revivir la figura argumentando: “No sabemos, en este momento, cuán graves son los cargos que existen contra la senadora; pero queda la duda de si una orden de captura se libra simplemente para poder adelantar una indagatoria o si hay elementos más de fondo”.

Ahora la iniciativa fue retomada por Fabio Valencia Cossio, el pasado viernes, al hacer un balance de la legislatura que terminó dijo, “podríamos pensar de nuevo en la doble instancia. Hay que insistir en ese tema, incluso el fuero de la inmunidad para que haya un procedimiento especial en el momento de la detención de un parlamentario... Estudiaremos con el Congreso un fortalecimiento institucional del Legislativo en todos los órdenes”.

Ante la sola idea los contradictores no tardaron en reaccionar. El gobernador de Santander, Horacio Serpa Uribe, dio un ejemplo de lo que para él significa esta figura, “Pablo Escobar Gaviria, el jefe de la mafia en el mundo, no podía ser detenido porque gozaba de esa inmunidad”.

La directora del programa “Congreso visible”, de la Universidad de los Andes, Elisabeth Ungar, consideró que en estos momentos la iniciativa sería perjudicial y transmitiría un pésimo mensaje a la opinión pública, porque equivale a que “el Congreso legisle en nombre propio… La doble instancia se podría discutir pero en otro contexto. Creo que es un favor que el Ejecutivo le quiere hacer al Legislativo para ponerlo aún más a su favor”, dijo.

En el mismo sentido se pronunció el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, quien cree que el Gobierno quiere ganar puntos con el Legislativo: “Eso sería congraciarse y en este momento el principio de favorabilidad llevaría  a facilitarle la defensa”.

Hasta el senador de Cambio Radical Javier Cáceres rechazó la propuesta del Ministro, porque piensa que en las actuales circunstancias puede prestarse a malas interpretaciones y añadió: “La Corte nos debe seguir juzgando como lo viene haciendo”.

Pero también hubo defensores acérrimos, como la del senador Hernán Andrade, quien desde el Huila, en donde se encuentra en su receso, se mostró complacido con el anuncio de Cossio, “hay que sopesar el juzgamiento de los congresistas y el momento de la captura de senadores y representantes. Me gusta que se estudien ambos temas con valentía, pero inmunidad no significa impunidad”, sostuvo.

El ex presidente de la Corte Constitucional Alfredo Beltrán Sierra recordó la Sentencia del 27 de mayo de 2007, en la que  la Corte “insinuó que la Corte Suprema de Justicia siga encargada de los congresistas, pero que dentro de su seno se cree un organismo que instruya y otro juzgue”. Sin embargo, el jurista aclaró que una ley tendrá que decir quién investiga y quién juzga. Y agregó, “el ministro lo que debería hacer es desarrollar el mandato de la Constitución y armonizarlo con la sentencia”, que no es lo mismo que la doble instancia, que implica dos organismos diferentes y no dos funciones dentro de un mismo organismo.

Por Carlos J. Murcia

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