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17 Oct 2014 - 3:09 a. m.

Reequilibrio, a tercer debate

Hace ocho días el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, dijo que había voluntad de las mayorías de sacar adelante la reforma de reequilibrio de poderes y que el Senado estaba de acuerdo en un 90% de su articulado.

Redacción Política

El ministro Juan Fernando Cristo y el ponente Armando Benedetti.
El ministro Juan Fernando Cristo y el ponente Armando Benedetti.

 Y aunque ayer la plenaria de esa corporación avanzó en su aprobación —en el segundo de ocho debates—, por momentos se hacen evidentes las diferencias entre Ejecutivo y Legislativo, al tiempo que ya se escuchan voces advirtiendo que la reforma es ilegítima por no haber sido consensuada con los otros sectores, como la Rama Judicial.

Es claro que hay consenso en el tema de la eliminación de la reelección, tanto para el presidente de la República como para el vicepresidente, el fiscal, el procurador, el registrador, los magistrados del Consejo Nacional Electoral, el contralor y el defensor del Pueblo. Claro, exceptuando al uribismo. De hecho, ese era el eje de un proyecto que ha terminado siendo una mezcla de reformas política y judicial que agitan la discusión, hasta el punto de que el ministro de Justicia, Yesid Reyes, no descartó que en algún momento puedan retirarse puntos con el fin de agilizar el trámite.

Se refería al tribunal de aforados, que ayer fue aprobado con la facultad de investigar y acusar ante el Congreso a presidente, fiscal, procurador, contralor, defensor y magistrados de las altas cortes. Así, el Legislativo decide en juicio político si hay indignidad y retiro del cargo, y si hay asuntos penales será la Corte Suprema de Justicia la encargada del juicio, conservando así su carácter de órgano supremo de cierre.

Todo ello implica la eliminación de la Comisión de Acusación. Este nuevo tribunal estará compuesto por cinco magistrados, escogidos de ternas enviadas por las cinco principales facultades de derecho en el país.

Otros dos temas que polarizan son los del voto obligatorio y el de las listas cerradas en elecciones de cuerpos colegiados. El primero ya se hundió y no podrá ser revivido en los siguientes debates, y sobre el segundo, se aprobó que la eliminación del voto preferente para darles paso a las listas cerradas aplique sólo a partir de 2022, incluyendo además el llamado “sistema cremallera”, es decir, listas por orden de género (hombre y mujer).

El Senado les dio también el visto bueno a temas como la eliminación del Consejo Superior de la Judicatura para crear una sala de gobierno judicial y una ejecutiva para el manejo de la Rama; a la silla vacía para los partidos cuyos miembros sean condenados por actos contra la administración pública; a entregarle una curul en el Senado a quien ocupe el segundo lugar en la elección a la Presidencia y una en la Cámara de Representantes a su fórmula vicepresidencial, y a la abolición de la “puerta giratoria” que impide que los magistrados pasen de una corte a otra.

Igualmente se estableció que para ser magistrado se deben acreditar 25 años de experiencia, que el período será de ocho años y la edad de retiro forzoso a los 70 años, norma que no aplica para funcionarios elegidos popularmente. Otro punto aprobado señala que los contralores departamentales serán escogidos por concurso de méritos. Evacuado el segundo debate, el proyecto pasa ahora a la Cámara de Representantes, donde se esperan discusiones aún más encendidas.

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